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El derroche en Tallahassee

Yo, me, mi, conmigo. Ese podría ser un buen lema para los miembros del Poder Ejecutivo del estado de la Florida.

No, nunca, ni muerto. Ese podría ser un excelente lema para la bancada republicana del estado de la Florida.

Menos, poco, nada. Ese es el nuevo lema impuesto al pueblo de la Florida.

A finales del año pasado, el gobernador Charlie Crist nos dio clases de etiqueta diplomática: un viaje por Europa con derroches excéntricos y un cortejo al estilo de la realeza para promover el comercio del estado.

Ahora le llegó el turno a su subalterno, el vicegobernador Jeff Kottkamp, que nos da ejemplo de cómo trabajar relajados, seguros y hasta paseando por el cielo.

La misión primordial de Kottkamp es asumir las riendas del Gobierno si Crist muere o lo destituyen. Para ello, tiene asignado un guardia personal de la Patrulla de Carreteras que recibió $62,000 en gastos de viaje durante dos años, adicionales a su sueldo anual de $73,950.

Jamás hubiera pensado que ser vicegobernador fuera una tarea tan peligrosa, y ahora entiendo mejor por qué tantos conductores hacen deliberadamente lo que les da la gana en las carreteras.

Aún más escandaloso es que durante los últimos 22 meses, el vice --quien devenga $127,399 anuales-- no tuvo nada pautado en su cronograma durante 60 días hábiles o 12 semanas, reveló el Sun-Sentinel. Hubo días en los que su agenda consistió meramente de un almuerzo, un cumpleaños o un sepelio.

El funcionario ha estado en la mirilla desde que salió a relucir hace unas semanas que sus viajes en los aviones del estado, principalmente de su casa de $1.4 millones en Fort Myers a Tallahassee, costaron a los contribuyentes $425,000. Luego reembolsó $6,600 a las arcas estatales por viajes que hicieron su esposa e hijo en la flota oficial de dos aeronaves y seis pilotos que opera con $3.5 millones anuales.

Me pregunto si es necesario desperdiciar $1.1 millones para un despacho prácticamente ornamental como la vicegobernación y su personal, cuando un déficit presupuestario de $2,400 millones nos pone la soga en el cuello. Por otro lado, ¿por qué no se vende la flota e invitamos a Crist y Kottkamp a volar en aviones comerciales como el resto de los mortales?

Vivimos momentos muy delicados, económica y moralmente. La Florida es el segundo estado con más embargos hipotecarios después de California, y el índice de desempleo aquí ya sobrepasa el 8 por ciento. Estar conscientes de ese sombrío panorama mientras subsidiamos los opulentos estilos de vida de los gobernantes nos hace cuestionar el concepto de la ética. En particular ahora por el tema de los bonos multimillonarios de los codiciosos ejecutivos en las empresas culpables de lo que sucede al país.

Precisamente ahora es cuando los líderes tienen que bajar de las nubes y trabajar unidos para el porvenir de todos, como lo hace Crist, a quien he criticado por populista e inauténtico. Sin embargo se revindica: pese a que sus colegas republicanos lo han tildado de "traidor'', apoyó el programa de estímulo del presidente Obama, que traerá al estado $7,900 millones en los dos próximos años.

Es una pena que los legisladores republicanos de la Florida no puedan dejar a un lado su rigidez ideológica y peroratas partidistas. Al parecer, no entienden que Crist es el gobernador de la Florida y no el de su partido político.

Quién, si no él, pudiera ayudarnos a cambiar el lema que el pueblo de la Florida desearía tener: "Más, mucho y todo''.

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