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Raúl Castro deja su huella en primer año de gobierno

Raúl Castro ha estado bien ocupado durante el primer año al frente del gobierno: se ha reunido con 12 presidentes de todo el mundo en momentos en que Latinoamérica toma un camino político decididamente más inclinado a la izquierda.

Fotos recientes han capturado los momentos de nivel mundial: Castro en Moscú, posando con un patriarca ortodoxo ruso, y en el palacio presidencial de Argel. En otra pasa revista a la guardia de honor en La Habana acompañado por el presidente de Namibia.

Mientras Cuba hacía frente a realidades económicas que incluyeron varios hurcanes seguidos, el país adoptó una postura firme para impulsar su agenda. Mientras los analistas de la situación cubana en Estados Unidos analizaban la frecuencia con que se debería permitir a los cubanoamericanos visitar familiares en la isla, varios líderes continentales, como los presidentes de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Venezuela visitaron Cuba.

"Los esfuerzos de Raúl Castro en política exterior han sido impresionantes'', dijo Daniel P. Erikson, autor del reciente libro The Cuba Wars: Fidel Castro, the United States and the Next Revolution (Las guerra cubanas: Fidel Castro, Estados Unidos y la próxima revolución). ‘‘Cuba ha recibido a casi todos los presidentes de algún poder importante y ha mejorado sus relaciones con Latinoamérica. Los cubanos no esperan ningún cambio importante de parte de Estados Unidos, de modo que se están concentrando en crear otras alianzas''.

Este martes hace un año que Raúl Castro se convirtió oficialmente en presidente de Cuba. En esos 12 meses en el poder el nuevo benefactor de Cuba, Hugo Chávez, ganó un referendo en Venezuela que le permite mantenerse en el poder indefinidamente. La presencia de Rusia en la región aumentó considerablemente y los izquierdistas de El Salvador ganaron terreno electoral. El presidente de Guatemala recientemente pidió excusas a Cuba por el papel de su país en la invasión de Bahía de Cochinos y los bolivianos dieron un paso hacia la creación de un estado socialista al aprobar una Constitución que le da poder a la mayoría indígena.

Mientras las leyes estadounidenses mantienen a Cuba aislada, otros países han estrechado sus relaciones con la isla para aprovechar no sólo sus reservas de níquel --entre las mayores del mundo-- sino también un aparentemente infinito desfile de médicos por todo el mundo. Acercarse a la transición de poder en Cuba permite a algunos gobernantes latinoamericanos demostrar independencia de Estados Unidos y una ventaja competitiva, dice Erikson.

Washington, mientras tanto, se ha mantenido callado sobre cómo podría modificar su política ante nuevos líderes cubanos tanto en la isla como en el exilio, aunque se especula mucho que el presidente Barack Obama implemente cambios amplios.

Obama prometió en la campaña que levantaría la prohibición a los cubanoamericanos de visitar la isla más de tres veces al año y dijo que eliminaría el límite a las remesas que pueden enviar a sus familiares. Muchos creen que eso es una señal del fin del embargo, que el Congreso tendría que aprobar.

El republicano de más rango en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado emitió esta semana un informe que expresa que la política estadounidenses de rechazar Cuba debe reevaluarse, informó este fin de semana The Washington Post. Obama lleva un mes en la presidencia y no ha tocado el tema.

"No creo que seamos tan relevantes en materia de política hacia Cuba como cinco años atrás'', dijo el representante federal Bill Delahunt, demócrata por Massachusetts, que ha visitado Cuba varias veces. "No creo que los cubanos presten tanta atención como antes a las relaciones con Estados Unidos. ¿Por qué? Porque tienen varias opciones''.

Pero si Raúl Castro tiene una amplia gama de de opciones a nivel internacional, sus perspectivas a nivel nacional son considerablemente menores.

Comenzó con un amplio programa de medidas exclusivamente para consumo interno, como dar a la población la posibilidad de adquirir más bienes de consumo. La decisión de permitir a los cubanos cosas como alojarse en los hoteles y comprar teléfonos móviles y reproductores de DVD se recibieron de buena gana pero creó expectativas de que habría medidas más profundas.

Raúl Castro reformó el sector agrícola y entregó tierras a los campesinos, algo que según la mayoría de los expertos es la reforma estructural más seria de los últimos tiempos en la isla. Pero los huracanes que azotaron a Cuba en el verano obligaron a Castro a pasarla segunda mitad del año ocupado en la recuperación y no reformas.

"Yo esperaba que hiciera incluso menos. Nunca pensé que se ocuparía tan rápido de la agricultura'', dijo Hal Klepak, académico canadiense que vive en la isla y es experto en temas militares. "Hay que tener en cuenta que esto será la Checoslovaquia de 1989. Esta es la Cuba del 2009 y hay reformas, pero no van a socavar la revolución''.

Erikson señaló que aunque Raúl Castro prometió más reformas económicas de las que ha implementado, tomó varias medidas que indican una postura política más moderada. Firmó tratados con Naciones Unidas, revocó sentencias a muerte y la cantidad de prisioneros políticos bajó a menos de 100 desde que Fidel Castro se alejara del poder debido a una enfermedad en el 2006.

"Yo pienso que Raúl es cuidadoso, serio e inteligente, pero no carismático. Y lo sabe'', dijo Erikson, quien hablará esta noche en la librería Books & Books de Coral Gables. "Ha demostrado ser un gobernante serio y competente. Pero en última instancia Raúl Castro no podrá comparar su gobierno con los 49 años de su hermano''.

En un informe reciente, Brian Latell, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, afirmó que no puede haber comparación alguna entre ambos.

Latell describió a Raúl Castro como "torpe y escandaloso'' y agregó que con frecuencia parece un bufón en sus discursos públicos. Sus torpezas sólo han servido para disminuirlo públicamente a los ojos de todo el que lo compare con su hermano y ha dañado su credibilidad en momentos en que más la necesita, escribió Latell.

"Pero el nuevo y ya mayor gobernante cubano, cuya capacidad de comunicación pública es deficiente y quien admite abiertamente sus limitaciones intelectuales, no ha hecho nada en muchos meses por mejorar su credibilidad mientras se acerca el momento en que Fidel salga del escenario para siempre'', dijo Latell, ex analista de asuntos cubanos en la CIA.

Alexis, ingeniero civil que trabaja de taxista en La Habana, opinó que Raúl será más duro que Fidel con la población.

Alexis piensa que Fidel ha estado controlando a Raúl porque Fidel es más inteligente y ve más allá de las consecuencias inmediatas de algo, lo que pasará meses y años después. Pero también sabe que algún día habrá una Cuba sin un Castro en el poder.

Alexis tiene 38 años y piensa que su padre enfermo probablemente nunca verá una Cuba sin un Castro.

"Raúl no es muy inteligente, ese es nuestro problema'', dijo. "Los dos Castro son viejos''.

Eduardo, maestro de Santiago de Cuba, dijo que la mayoría de los cubanos concuerda con esa conclusión: las medidas represivas de Raúl Castro contra el mercado negro después de los huracanes del año pasado y constante hostigamiento de los disidentes le han creado una reputación de ser más cruel que su hermano''.

"El otro día vi un cartel que decía: ‘Salgan del loco y devuélvannos al enfermo' '', dijo Eduardo riéndose.

Un corresponsal de The Miami Herald en Cuba contribuyó a este reportaje. El nombre del corresponsal no se da a conocer porque carece de la visa que el gobierno cubano le exige para reportar desde la isla.

frobles@MiamiHerald.com

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