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Solicitud de ayuda termina en fracaso

La esperanza de solicitar viviendas subsidiadas que hizo que miles de personas durmieran a la intemperie en Fort Lauderdale se convirtió en indignación por la mañana cuando la muchedumbre fue enviada a sus casas con las manos vacías, pese a que todavía quedaban solicitudes disponibles.

Las autoridades habían recibido 3,000 solicitudes de vivienda en el edificio Robert P. Nelly del West Sunrise Boulevard y la calle Quinta del Northwest.

Pero más de 5,000 personas llegaron horas antes de lo esperado y comenzaron a empujar contra las barras metálicas y la policía cuando se anunció que no existían suficientes documentos para entregar.

"Se terminaron las solicitudes'', anunció un policía de Fort Lauderdale mediante un megáfonoa las 8:15 de la mañana. "Permanecer aquí constituye una pérdida de tiempo''.

En realidad, aún quedaban 200 modelos de solicitud cuando los policías mandaron a todos a sus casas, según Tam English, director ejecutivo de la Autoridad de Viviendas de Fort Lauderdale. Esto enfureció a quienes se habían presentado a la anunciada hora de las 7 a.m. y supieron que habían llegado demasiado tarde.

¿Qué locura es ésta?, dijo Betty Outlaw, quien llegó a eso de las 6:45 con dos sobrinas. Ella está desempleada y vive con su hermana, y pese al anuncio se mantuvo en la fila de espera.

"Todos nosotros estamos luchando‘‘, dijo, "Una renta barata nos ayudaría mucho. Tengo la impresión de que nos engañaron. No tiene sentido hacernos abrigar esperanzas para acabar engañándonos''.

English dijo por la tarde que él debió haber esperado una gran concurrencia. ‘‘Si tuviese que hacerlo de nuevo lo haría de otra manera", añadió. Antes del amanecer, miles de hombres, mujeres y niños que aguardaban en las filas comenzaron a empujar en busca de mejores posiciones. Una persona fue arrestada por invadir la instalación, según dijo el vocero de la policía Frank Sousa. Otras tres sufrieron lesiones menores y una mujer en estado de gesta

ción que sintió dolores de parto fue llevada a un hospital, dijo Matt Little, vocero de la ciudad de Fort Lauderdale.

"Se presentó mucho más gente que la que se esperaba", dijo Sousa. "De haber continuado, se hubiese creado una situación poco segura debido a la cantidad de ancianos y niños presentes‘‘. Las solicitudes son parte del programa de subsidios federales, Sección 8, según el cual los solicitantes de bajos ingresos sólo dedican el 30 por ciento de sus salarios mensuales a la vivienda. La Autoridad de la Vivienda se encarga de pagar el resto de la renta.

English dijo que el Departamento de Viviendas y Desarrollo Urbano escogerá 2,500 solicitudes de entre las presentadas, a las cuales se les asignará un número al azar para una lotería. Lo más probable es que el primero de la lista sea llamado en un lapso de tres a seis meses. El último podría esperar más de dos años. Dijo que aún no se ha decidido cuándo estarán disponibles las solicitudes restantes o si en definitiva se entregarán.

Verónica Lindsay se encontraba entre las miles de personas que llegaron antes de medianoche. Al alejarse del centro con un comprobante dorado en una mano y una silla de jardín en sus hombros, la cosmetóloga de 25 años y madre de dos niños dijo que no podía pagar la renta de su apartamento de $1,200 mensuales.

Aunque dijo que pudiera parecer excesivo tener que esperar 10 horas a una temperatura de 55 grados para tener la sola oportunidad de formar parte de una lista de espera, la posibilidad de conseguir una vivienda barata hizo que valiese la pena sufrir la agotadora espera en la fila.

"Siempre hay esperanzas'', añadió.

Para muchos el optimismo se convirtió en frustración a medida que terminaba la noche. A las 5 de la mañana, la gente comenzó a empujar, lo que provocó refriegas, según dijera Olivia Fears, una mujer de Bradenton que viajó hasta Fort Lauderdale el viernes por la noche.

"Nunca imaginé que las filas de espera serían así‘‘, dijo mientras guardaba una solicitud en su bolso, ya que la policía había alertado contra posibles robos de ese documento. "Siento alivio, pero me sentiré mejor cuando reciba la carta donde me anuncian que me aceptaron". Después que la multitud abandonó el lugar, la Quinta avenida del Northwest quedó plagada de bolsas de McDonald, botellas de Gatorade, cochecitos, sillas de jardín de plástico, enfriadores y frazadas, que podían llenar tres depósitos de basura, dijo English. Teddy Jacobs, un desempleado de 27 años de Miami Gardens, permanecía en la calle sin haber recibido una solicitud y observaba el panorama decepcionado. "Fue una locura'', dijo Jacobs, quien con su esposa y su bebé de dos meses es, en lo esencial, un pordiosero. "La gente estaba empujando y pensé que todo había sido mal organizado". dsmiley@MiamiHerald.com

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