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Los temores a la nacionalización de la banca estremecen las bolsas

El jefe de la Reserva Federal Alan Greenspan piensa que es necesario. Su sucesor, Ben Bernanke, no lo descarta. Desde las páginas editoriales de los periódicos hasta la blogosfera y las sesiones de las juntas, esta es la pregunta que se hacen muchos: ¿Debería Estados Unidos nacionalizar algunos bancos?

Hace sólo algunos meses, hubiera sido algo herético sugerir que Bank of America o Citigroup deberían pasar a ser propiedad de los contribuyentes norteamericanos. Ahora, sin embargo, cuando la economía estadounidense se hunde con más rapidez de lo que cualquiera hubiera pensado, y respetadas autoridades económicas han sugerido que una nacionalización bancaria temporal, que antes era el dominio de casos del Tercer Mundo, podría ser la mejor solución.

"Sería necesario nacionalizar temporalmente algunos bancos para así facilitar un cambio y una reestructuración ordenada'', le dijo Greenspan --el sabio mucho tiempo reverenciado de la teoría del mercado libre-- al diario londinense Financial Times en una entrevista que se publicó el miércoles. "Creo que una vez cada cien años esto es lo que hay que hacer''.

Cuando a Bernanke se le preguntó si compartía el punto de vista de su predecesor, no se distanció de esa opinión durante una sesión de preguntas y respuestas que tuvo lugar el miércoles en el National Press Club. Bernanke respondió que si la nacionalización era inevitable, después de mencionar primero algunos de los problemas, debería llevarse a cabo.

Sin embargo, la Casa Blanca insistió que no está tratando de apoderarse de las dos maltrechas instituciones financieras, aunque las acciones de ambas volvieron a caer.

En Wall Street, los rumores de nacionalización los dos gigantes bancarios hicieron que los inversionistas siguieran echándose atrás, preocupados de que el gobierno podría tomar control y en el proceso eliminar a los accionistas. Las acciones de Citigroup cayeron 20 por ciento, mientras las de Bank of America caían 12 por ciento en las transacciones de la tarde.

‘‘Esta administración continúa pensando seriamente que un sistema bancario privado es la formacorrecta de funcionar, asegurándose de que sean suficientemente regulados por este gobierno'', dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca Robert Gibbs cuando se le preguntó qué pensaba sobre la nacionalización de los bancos.

Los inversionistas han mostrado una confianza cada vez menor en que los bancos nacionales puedan salir del atolladero por sí mismos. Citigroup y Bank of America ya han recibido suficiente ayuda por parte de los contribuyentes, en tanto el gobierno se ha apresurado para tratar de salvar el sector financiero, afectado por malos activos y que ha visto cómo ha disminuido el flujo de los créditos.

El término "nacionalización'' conjura imágenes de la Unión Soviética o de corruptas dictaduras latinoamericanas, pero los que defienden nacionalizar los bancos estadounidenses contemplan una apropiación de los grandes bancos basándose en que en gran parte ya son insolventes, salvo en algunas cuentas.

Los bancos pertenecen a títulos complejos cuyo valor alcanza los billones de dólares, y son respaldados por hipotecas norteamericanas que van hacia la quiebra a medida que más y más casas en la actualidad valen menos que las hipotecas que tienen. Si los bancos se vieran obligados a presentar valores actuales en estos títulos, en lugar de mantener estos valores, sus obligaciones serían mucho mayores que sus activos, y serían insolventes.

Lo que hace falta, argumentan los que defienden la nacionalización, es que el gobierno se apodere de Bank of America, Wells Fargo, Citigroup y otros grandes bancos, salga de los activos malos, y luego los divida en pequeñas porciones para venderlos con rapidez al sector privado.

"La nacionalización es la única opción que nos permitiría resolver el problema de los activos tóxicos de una forma ordenada, y a fin de cuentas permitir que continúen los préstamos'', escribió Nouriel Roubini, prominente economista de la New York University, en una columna de opinión que apareció el 15 de febrero en The Washington Post.

Otros analistas piensan que nacionalización es casi inevitable.

"Es muy difícil no hacerlo cuando se llega a un punto'', dijo Adam Posen, subdirector del Instituto Peterson de Economía Internacional, un centro de investigaciones del mercado libre. Posen opina que la nacionalización está perdiendo el estigma que antes tenía, y contempla la posibilidad en que el gobierno podría apropiarse de los 50 bancos más grande del país.

Roubini y Posen piensan que un paso drástico y audaz es irremediable, y que no hacerlo en la actualidad empeoraría y haría más costoso todo en un futuro.

Ambos opinan que los problemas futuros irán más allá de los embargos hipotecarios de casas.

"Hay otros $7,000 billones --entre ellos préstamos comerciales de bienes raíces, deudas de tarjetas de crédito, bonos de alto rendimiento y préstamos equilibrados-- que corren el riesgo de perder gran parte de su valor'', escribió Roubini. "Hay miles de billones más en acciones corporativas de alto valor y préstamos de hipotecas de alto riesgo, cuyo valor podría caer de forma estrepitosa''.

Lo que esto quiere decir es que enfrentar el problema de los activos tóxicos o arriesgarse a lidiar con un universo mucho más grande activos que también se convierten en tóxicos y de paso envenenar toda la economía. En este caso, la nacionalización es similar a amontonar bolsas de arena para intentar detener una inundación.

Este reportaje fue completado con información de la Associated Press..

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