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Gigante bancario suizo se declara culpable de estafar al IRS

Un impenetrable santuario financiero internacional del secreto bancario llegó a un acuerdo con autoridades federales para entregar información sobre cientos de cuentas de estadounidenses que burlaron los controles de impuestos.

Los nombres e información de las cuentas no se darán a conocer al público pero los cuentahabientes tendrán que reportar la información al Servicio de Rentas Internas (IRS).

La Unión de Bancos Suizos (UBS), uno de los mayores bancos del mundo, se comprometió ante un juez de Fort Lauderdale a pagar además una multa de $780 millones y renunciar a ofrecer servicios de apertura de cuentas secretas a clientes de Estados Unidos.

De manera simultánea, las autoridades federales revelaron un encausamiento criminal contra UBS, que fue la base de un "acuerdo de acusación diferida'' al que llegaron el banco y el gobierno federal.

En encausamiento revocado acusaba a UBS de confabularse para estafar al gobierno federal y de obstaculizar los controles del IRS a través de un refinado servicio de asesoría a clientes para abrir cuentas que ocultaban su identidad.

En su mayoría son cuentas nombre de empresas creadas en paraísos fiscales.

Al llenar los formularios del IRS, los depositantes omitían sus depósitos en las cuentas del banco suizo, pero la confabulación comenzó a desarticularse cuando el banco adquirió una firma de intermediación en Estados Unidos que lo obligó a cumplir las normas federales.

Como parte de la febril campaña por conquistar y mantener tranquilos a sus clientes con cuentas secretas, sólo en el 2004 ejecutivos del UBS viajaron a Estados Unidos 3,800 veces. Entre 45 y 60 ejecutivos se dedicaban a tiempo completo a la operación internacional en las oficinas del banco en Ginebra, Zurich y Lugano.

Los empleados de UBS sabían que estaban infringiendo la ley y algunos usaban computadores con sistemas de encriptación y otras técnicas de ocultamiento para que no se conocieran sus esfuerzos para promover las operaciones y encubrir tanto la ubicación como el monto del patrimonio que mantenían los clientes estadounidenses en el exterior.

Estos empleados del banco que manejaban las cuentas de Estados Unidos recibían capacitación en técnicas para no ser descubiertos por las autoridades de este país durante sus visitas.

Unos 20,000 clientes de Estados Unidos abrieron cuentas en UBS por un total de $20,000 millones, y de éstos 17,000 hicieron trampa al IRS, señala el Departamento de Justicia.

Esta operación le reportó al banco ingresos de $200 millones anuales durante cinco años, cifra que los directivos de la institución calificaron de mínima en comparación con los ingresos por el manejo de fortunas internacionales.

Los documentos del caso explican que el plan comenzó a desbaratarse a raíz de la compra por parte del UBS en el 2002 de la firma de intermediación financiera Paine Webber en Estados Unidos.

A partir de ese momento, UBS llegó a un acuerdo voluntario con el IRS en el que se comprometía a entregar información a las autoridades federales sobre los ingresos y otra información de los clientes que tenían cuentas de instrumentos bursátiles en el banco.

Pero al mismo tiempo informó a los clientes que mantendría bajo secreto la información sobre sus cuentas y para ello realizó numerosas operaciones de ocultamiento que complicaron su situación, como enviarles formularios que prácticamente ponían al titular de la cuenta en la situación de firmar una declaración en la que aceptaba que estaba evadiendo el control del IRS.

Aparentemente varios hechos llevaron al banco a aceptar su responsabilidad y suscribir el acuerdo con el gobierno federal.

En junio del 2008 la corte federal de Miami autorizó al IRS a expedir solicitudes de información a UBS sobre clientes que hubieran firmado los formularios autoincriminatorios.

Ese mismo mes, el ex ejecutivo de banca privada Bradley Birkendeld se declaró culpable de confabularse para estafar al gobierno federal en su función de supervisor de la operación internacional.

Y cuatro meses después Raoul Weil, quien también participaba en la coordinación de la operación, fue acusado del mismo cargo por jurado de instrucción en Fort Lauderdale.

Al considerar la voluntad del banco de aceptar la responsabilidad de sus "actividades y omisiones'', así como la cooperación y los correctivos, el gobierno federal recomendó el retiro del cargo criminal bajo la condición de que UBS cumpla las obligaciones del acuerdo.

"‘Esto no fue un simple descuido, sino más bien un delito cometido con conocimiento de causa y motivado por la avaricia y el desprecio a la ley'', dijo el fiscal federal del sur de la Florida, Alexander Acosta.

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