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Deportistas desertores no son traidores, opinan habaneros

La mayoría de la población cubana estima que los deportistas nacionales que eligen otros horizontes para seguir sus carreras y convertirse en jugadores profesionales no deben ser considerados traidores, según un sondeo independiente realizado dentro de la isla.

La investigación también halló que una buena parte de los encuestados piensa que el quehacer deportivo no debe estar anudado a las esferas del poder ni tampoco a la influencia del gobierno.

A la pregunta: ¿Opinas que el deporte y la política deben estar mezclados?, casi la totalidad de los entrevistados respondió negativamente (85.82 por ciento), mientras que otros manifestaron no tener opinión sobre el asunto (4.41 por ciento) o detallaron "que les daba igual'' (7.66 por ciento).

El documento analítico titulado Relación de la política y el deporte, y preferencias entre el deporte amateur y profesional, mostró que 86.40 por ciento piensa que los deportistas cubanos que desertan o abandonan a sus equipos en beneficio propio no son desleales con el país.

El estudio fue realizado el pasado enero por el proyecto Cubabarómetro y abarcó una muestra de 520 personas en La Habana. El grupo de investigación es una iniciativa sin filiaciones políticas bajo la coordinación del doctor Darsi Ferrer, con la colaboración de académicos, sociólogos y otros profesionales independientes de las instituciones gubernamentales.

Los promotores de Cubabarómetro subrayaron el hecho de que la población habanera no comparte el mismo tono de rechazo y denuncia que intenta propagar el gobierno en su estrategia por frenar cualquier éxodo de promesas deportivas.

"La inmensa mayoría de la población no los considera traidores (a los deportistas). Es una actitud totalmente contraria a la política oficialista que desalienta la práctica de esa modalidad deportiva y que prohíbe todo vínculo con los atletas cubanos que eligen ser profesionales'', enfatizan las conclusiones del estudio.

La fuga de talentos en el ambiente deportivo cubano ha sido un tema explosivo para el régimen castrista. En agosto del 2007 el ex gobernante Fidel Castro se refirió al intento de deserción de los boxeadores Erislandy Lara y Guillermo Rigondeaux --doble campeón olímpico y mundial-- durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro y afirmó que no volverían a ser convocados, pues "el atleta cubano que abandona su delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del combate''.

A mediados del año pasado Castro volvió a la carga contra los desertores en uno de sus artículos identificados como "reflexiones'' y sostuvo que no era permisible, bajo ninguna circunstancia, el retorno a la isla de aquellos deportistas que decidieron escapar para continuar sus carreras en el extranjero.

Cubabarómetro destacó dos alcances importantes de la encuesta: en primer lugar, una tendencia general de identificación del cubano con la práctica deportiva "como espectáculo de calidad competitiva'' y, en segunda instancia, "un nacionalismo, que se expresa en el deseo mayoritario de que los atletas cubanos participen al mejor nivel''.

En cuanto a la valoración acerca de qué tipo de modalidad deportiva prefiere el ciudadano de a pie, la mayoría señaló el ámbito profesional (77.59 por ciento), mientras que un segmento reducido escogió el amateur (8.05 por ciento) y otros dijeron no tener una opinión certera (14.37 por ciento).

El sondeo halló que los hombres blancos entre 26 y 50 años son el segmento de la opinión pública que se opone en mayor grado a cualquier vínculo entre política y deporte (88.4 por ciento). En la misma línea de pensamiento, el análisis contabilizó un rechazo categórico en la población femenina (78.98 por ciento)

El fenómeno de la deserción ha tocado fondo en casi todas las ramas deportivas de la isla --incluyendo el voleibol, atletismo, boxeo y béisbol. En particular, el béisbol, considerado el deporte insignia de Cuba, constituye la válvula de escape de grandes estrellas como Orlando "El Duque'' Hernández, quien desertó en 1997.

Las últimas deserciones de la pelota cubana ocurrieron en diciembre: Yadel Martí y Yasser Gómez, quienes militaban en el equipo capitalino Industriales y fueron suspendidos bajo vagas acusaciones de "graves indisciplinas'', de acuerdo a la versión oficial.

Tras cinco años de censura oficial, el pasado año las autoridades culturales cubanas accedieron a presentar públicamente el documental Fuera de Liga, que incluye testimonios de beisbolistas que abandonaron la isla y triunfaron en Estados Unidos como René Arocha, el "Duque'' Hernández y Euclides Rojas.

La obra --filmada en el 2003-- fue exhibida en televisión y luego en el XXX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, donde fue aplaudida fuertemente por la audiencia.

Pero la cosecha de los llamados "desertores'' no sólo se ha acumulado en el béisbol. También se han registrado casos similares en equipos de boxeo, fútbol, judo y voleibol.

El hecho más reciente ocurrió hace sólo cuatro días, cuando el fondista Aguelmis Rojas y su entrenador Rafael Díaz anunciaron su decisión de quedarse en Uruguay y no volver a Cuba. Los atletas cubanos participaban en una competencia atlética en el marco de un programa de intercambio entre la alcaldía de Maldonado y el organismo oficial cubano Cuba Deportes.

La investigación de Cubabarómetro constituye la cuarta entrega sociológica de la entidad, luego de previos análisis sobre el estado de la salud y la educación, la situación de la población negra en la isla y el liderazgo de Raúl Castro.

jcchavez@elnuevoherald.com

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