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Cuba busca diversificar sus opciones de defensa

La reciente visita a Moscú del presidente de Cuba, Raúl Castro, no es un intento de reeditar viejas alianzas sino de aprender a jugar en el nuevo mundo multipolar y abrir opciones para sus fuerzas armadas, estiman analistas norteamericanos.

La visita a Moscú fue la tercera salida al extranjero de Castro desde que asumió el poder en julio de 2006. Antes viajó a Venezuela y en diciembre pasado, a Brasil.

Se trató también de la segunda visita a Moscú en más de veinte años, durante la cual Raúl Castro y su anfitrión Dmitri Medvedev volvieron a interpretar viejos roles, como la habitual partida de caza de la época soviética.

Pero en realidad "Cuba necesita desesperadamente toda la ayuda extranjera y los créditos que pueda obtener'', cree Jaime Suchlicki, profesor del Instituto para Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, en un reciente estudio.

"A nivel estratégico, Cuba está interesada en alzar su perfil, pero no demasiado alto'', considera Hal Klepak, del Real Colegio Militar Canadiense.

"El ejército cubano tuvo una gran experiencia con los rusos, y no quieren repetirla'', añade este experto en las fuerzas armadas cubanas.

"Creo que son muy cautos en volver a la especie de alianza militar que tuvieron en el pasado. Primero, porque (los rusos) no son fiables. Segundo, porque no ganarían nada, excepto la atención de Washington'', coincide Frank Mora, profesor de Seguridad Nacional del Colegio Nacional Bélico de Estados Unidos.

Sin embargo, "aceptarán todos los créditos y equipos que los rusos quieran darles'', añadió este analista.

Mientras el mundo sigue pendiente de la salud del gran jerarca Fidel Castro, su hermano Raúl ha emprendido cambios discretos en la sombra, pero de gran calado interno, como el cambio generacional de los jefes de las tres zonas militares en las que se divide el país, asegura Frank Mora.

Los jefes de la zona occidental, centro y oriental, generales Lucio Morales, Cornelio Aguilera y Rafael Bello respectivamente, tienen una media de 50 años, y han sustituido a históricos de la Revolución en los últimos doce meses.

Estos nuevos oficiales "no se ven como separados de la estructura de poder. Se espera de ellos que participen'' en las responsabilidades gubernamentales, asegura Mora.

La cooperación crece con países como Vietnam o Venezuela, pero también, a nivel general con toda América Latina, como por ejemplo con Brasil, mediante cursos, intercambios de personal y experiencias.

"Para sobrevivir, para mantener el statu quo, el cambio es imprescindible'', asegura Mora.

Tras la durísima experiencia de los años 90, en los que las Fuerzas Armadas cubanas pasaron de poco más de 200.000 efectivos a unos 50.000, las perspectivas lucen mucho mejor.

Hay equipos nuevos de fabricación china, nuevos uniformes, detalla Klepak. La moral es alta, y los niveles de reclutamiento profesional altos.

El ejército cubano dirige empresas clave de la economía nacional. "Muchos jóvenes lo ven como una manera muy positiva de vivir'', explica.

También hay corrupción, pero la institución sigue preservando cierto prestigio, al contrario que el Partido Comunista, aventura este experto.

Firmar acuerdos con Rusia permite también a La Habana ganar tiempo en el campo energético, mientras sigue recibiendo petróleo a crédito de Venezuela, cree Suchlicki.

Paradójicamente, el gran ejemplo internacional para los militares cubanos es Estados Unidos, estima Klepak.

"Estados Unidos es el modelo de una fuerza armada que sabe adaptarse, profesional. Y las Fuerzas Armadas en Cuba admiran la forma en cómo han mejorado en los últimos 25 años'', asegura este experto.

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