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Toma de posesión fue seguida de cerca en el sur de la Florida

Con un sentimiento de esperanza, trascendencia histórica y retos difíciles en el futuro, miles de personas se reunieron ayer en diferentes lugares del sur de la Florida para ser testigos de la investidura de Barack Obama como el presidente número 44 de Estados Unidos.

Entre los miles que se reunieron había maestros retirados, como Steve Carson, de 63 años, que miró el evento desde la Biblioteca de Investigaciones Afroamericanas, cerca de Fort Lauderdale, porque dijo que se trataba de ``algo único en la vida de una persona''

De igual modo, había estudiantes como Najaia Edwards, de nueve años, lo suficientemente precoz como para reconocer las duras tareas que enfrenta el nuevo presidente.

''Espero que baje los precios y ayude a más gente, porque todo el mundo está pasando trabajo para pagar las cuentas'', dijo la niña afuera de la biblioteca con su madre, Shevella.

El público llenó los auditorios, casas y restaurantes de los condados Miami-Dade y Broward ayer para disfrutar de la oportunidad de ser testigos de un momento histórico y escuchar qué planeaba hacer Obama sobre la guerra en Irak y la maltrecha economía nacional.

En Miami, el ambiente era festivo en el Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht, donde más de 4,500 personas reservaron asientos gratuitos para ver la ceremonia en enormes pantallas.

Madeleine Rivera, de 44 años, tenía un boleto para viajar a Washington pero decidió quedarse para poder disfrutar del día con su familia. Fuera del Centro Arsht, el hijo de 22 años de Madeleine dijo que Obama era un verdadero modelo.

''Ver en la Casa Blanca a alguien que se me parece, que viene de una minoría y ocupa el cargo más alto del país, es algo que me inspira'', dijo Gregorio Rivera. ``El cielo es el único límite''.

La presidencia de Obama no traerá ''un milagro rápido y fácil'', dijo Lauren Christos en la fiesta de Miami. ``Pero sin duda es el sentimiento más optimista que he tenido en muchos, muchos años''.

Varias universidades también organizaron actividades para ver el magno acto, entre ellas la Universidad Internacional de la Florida (FIU), en Miami-Dade, Nova Southeastern University (NSU), en Davie, y Barry University en Miami Shores.

En NSU, más de 120 personas abarrotaron el salón de estudiantes momentos antes de que Obama tomara el juramento. Joseph Gousse, de 23 años y vecino de Lauderhill, fue el primero en llegar. Nacido en Estados Unidos y criado en Haití, Gousse dijo que Obama podría unir a todas las personas.

''Tiene un nombre árabe, una madre blanca y un padre africano'', dijo Gousse. ``Es como nosotros, con raíces por todas partes''.

Alrededor de 75 personas miraron la ceremonia de investidura por televisores instalados bajo una carpa blanca en la esquina de la avenida 7 del noroeste en Liberty City.

El grupo gritó al unísono vítores cuando vio las primeras imágenes de Obama salir del Capitolio rumbo a la terraza donde poco después tomaría el juramento. Una y otra vez, el grupo vitoreó y aplaudió en puntos clave del discurso de Obama.

Poco después, cuando el reverendo Joseph Lowery dijo ''amén'' al final de su bendición, resonó un grito colectivo de ``¡Amén!''.

Una enorme concurrencia rebosante de energía también llenó el restaurante Dan Marino's Fine Food and Spirits en South Miami y se reunió en torno a televisores planos en una fiesta que organizó el Partido Demócrata del sur de Miami-Dade.

Horace Feliú, alcalde demócrata de South Miami, se mezcló entre el sinfín de asistentes, estrechando manos y dando palmaditas en la espalda.

''El sueño sigue vivo'', dijo Feliú. ``Cuando la gente reza, sueña y tiene esperanzas juntos, pueden ocurrir cosas magníficas''.

Algunos de los funcionarios afroamericanos electos de Broward le dieron la bienvenida al grupo en la Biblioteca de Investigaciones Afroamericanas. El comisionado del condado, Josephus Eggelletion Jr., y Phyllis Hope, miembro de la Junta Escolar, se encontraban entre los líderes allí reunidos.

''Casi lloro del orgullo y la felicidad que sentí'', expresó Hope. ``Es algo difícil de explicar, pero es un sentimiento absolutamente maravilloso''.

Cynthia Shaw, enfermera certificada que vive en Fort Lauderdale, tomó el día libre para poder ver las ceremonias desde la biblioteca. Shaw dijo que estaba preparando un álbum de recortes para preservar el recuerdo de la elección de Obama.

''Quiero poder compartir todo esto con mis nietos'', dijo. 'Y quiero poder decirles, `La abuela de ustedes formó parte de este momento' ''.

Muchas empresas les dieron el día libre a sus empleados. Aproximadamente 5 por ciento de los negocios del país cerraron ayer, más que los que lo hicieron el día de las elecciones, y más o menos la misma cantidad que lo hizo en la víspera del Día de Acción de Gracias, indicó el grupo Society for Human Resource Management.

El público aprovechó la oportunidad de llevar a diversos lugares a sus hijos, nietos, sobrinas y sobrinos para ver las festividades.

Carson, la maestra retirada, estaba de vacaciones y quería ver el evento con sus amigos.

''Estamos emocionados'', dijo Carson.

ebenn@MiamiHerald.com

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