Nation & World

Polémica confesión de cubano condenado a muerte

Don Ryce perdió a su esposa hace dos semanas, pero ayer estuvo sentado en la primera fila del Tribunal Supremo de la Florida mientras los magistrados interrogaban a los abogados sobre el hombre condenado por haber matado al hijo de nueve años de Ryce, Jimmy.

Ryce mantuvo la compostura durante las discusiones sobre si el condenado a muerte Juan Carlos Chávez, de 41 años, merecía un nuevo juicio o al menos una nueva audiencia de condena, porque el inmigrante cubano no entendió que tenía el derecho de guardar silencio cuando confesó haber matado a Jimmy Ryce.

Pero más tarde, Ryce comenzó a llorar mientras hablaba sobre su esposa, Claudine, quien murió el 21 de enero de un ataque al corazón. Ella se convirtió en una defensora del derecho de las víctimas, famosa a nivel nacional luego de la muerte de su hijo. La pareja fundó el Centro para Víctimas de Secuestro Jimmy Ryce, y Ryce dijo que tenía planes de continuar trabajando para prevenir los delitos contra los niños.

"Puede que nunca llegue el día en que logremos erradicar completamente este problema, pero ese tiene que ser nuestro objetivo'', dijo Ryce, sosteniendo su bastón. "Hay todo un ejército de personas a las que les importa este problema y que están dando el paso al frente y reemplazando a los que hemos luchado por ello en el pasado. Continuaremos esta lucha siempre, mientras yo viva''.

La muerte de Jimmy Ryce provocó que la Legislatura aprobara una ley con su nombre que mantiene a los depredadores sexuales en la cárcel aún cuando hayan terminado su condena si se les sigue considerando peligrosos.

Chávez está apelando su condena por haber violado y matado a Jimmy. La familia Ryce había estado viviendo en Redland cuando el niño desapareció el 11 de septiembre de 1995, cerca de la parada de su ómnibus escolar. Tanto los Ryce como voluntarios lo buscaron durante tres meses antes de que la policía encontrara sus restos descuartizados en un bosquecillo de aguacates cercano.

Chávez confesó haber secuestrado y violado al niño antes de matarlo. Luego él se retractó de su confesión y echó la culpa a otro de la muerte del niño.

Ayer, los magistrados discutieron esa confesión y el hecho de si Chávez había comprendido lo que significaba renunciar a su derecho de guardar silencio cuando confesó.

"¿Hasta dónde puede llegar el estado para asegurar que una declaración sea voluntaria?", dijo el magistrado Ricky Polston.

La abogada de Chávez, Andrea Norgard, alegó que Chávez merecía que un testigo experto hubiera explicado al jurado las razones culturales y psicológicas --como haberse criado en la Cuba comunista-- que hicieron que Chávez estuviera dispuesto a renunciar a su derecho de guardar silencio.

Ella dijo que Michael Amizaga, quien había estudiado esas diferencias culturales, podía haber explicado la diferencia entre los sistemas legales de Estados Unidos y Cuba; el juez a cargo del proceso dicatminó que Amizaga no estaba calificado como experto y que no podía testificar.

El subprocurador general Scott Browne dijo a los magistrados que Amizaga carecía de credenciales para ser considerado un experto, y que había muchas otras pruebas que vinculaban a Chávez con el crimen. Afirmó que Chávez no dio señal alguna de no haber comprendido su derecho a guardar silencio.

"Este no era un acusado sin educación'', dijo Browne. "La policía lo hizo todo correctamente''.

Norgard alegó también que el abogado defensor original de Chávez había sido inepto.

Los magistrados cuestionaron el argumento de Norgard de que el juez del proceso había cometido un error al no aceptar el testimonio del experto.

"¿Es que un juez razonable no pudo haber decidido que sus credenciales eran demasiado pobres?", dijo el magistrado Charles Canady.

Norgard estuvo de acuerdo en que otro juez tal vez habría estado de acuerdo en que él carecía de calificaciones, "pero creo que de lo que se trata es de si la determinación de este juez fue razonable en las circunstancias dadas''.

liberto@sptimes.com

  Comments