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Emotiva liberación de rehén de las FARC tras 7 años de cautiverio

Demacrado pero de buen humor, Alan Jara, ex gobernador del departamento del Meta, fue liberado el martes al mediodía tras siete años y siete meses de cautiverio en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que lo separaron de su esposa y un hijo pequeño.

Tras soportar dos episodios de malaria cerebral, ceguera recurrente en el ojo derecho, fracturas, golpes y un tumor que siente en la garganta desde hace tres años, Jara se dolió porque dejó en las mazmorras de la selva a compañeros de cautiverio que cuando él llegó "ya llevaban muchos años allí''.

El peor de sus dolores, dijo, no fue el físico, sino no haber visto crecer a su hijo durante ‘‘394 largas semanas. Me robaron ese tiempo'', afirmó.

Explicó que la humedad en la selva es insoportable y que en esas condiciones los secuestrados ‘‘se están pudriendo. La prioridad es traer a la gente que está allá'', agregó, y anunció que se dedicará a trabajar para lograr un acuerdo humanitario que permita la liberación de los rehenes en manos de las FARC.

De ellos, dijo en una rueda de prensa en Villavicencio, "no me pregunten qué enfermedades tienen, sino qué enfermedades no tienen''.

Alan Jara fue secuestrado el 15 de julio del 2001 cuando viajaba en un vehículos de la ONU. El martes su liberación fue televisada en enormes pantallas instaladas en plazas de las principales ciudades de Colombia.

Las FARC tienen más de mil secuestrados y para su liberación piden grandes sumas de dinero.

Entre 1996 y el 2008 en Colombia se reportaron 23,809 secuestros, según la organización no gubernamental País Libre. La cifra real, aunque se desconoce, se calcula que es mucho más elevada.

Jara, ingeniero de 51 años, fue entregado unilateralmente el martes por las FARC a una comisión humanitaria formada por el Comité Internacional de la Cruz Roja, la senadora opositora Piedad Córdoba y una misión militar de Brasil con dos helicópteros.

El domingo pasado la misma comisión recibió a tres policías y un soldado y el próximo jueves tiene planeado recibir al ex diputado provincial Sigifredo López, único sobreviviente de un grupo de 12 que las FARC secuestraron de una vez en Cali.

Los otros 11 fueron asesinados en cautiverio por las FARC.

El martes en la primera declaración del nuevo gobierno estadounidense sobre las FARC, Robert Wood, portavoz del Departamento de Estado, señaló: "Recibimos con beneplácito la liberación de cuatro rehenes y exhortamos a las FARC a que libere de inmediato a los rehenes que mantiene en su poder. No hay justificación para la victimización de inocentes por parte de las FARC''.

Wood también elogió la participación de Brasil con la contribución de los helicópteros.

Una de las últimas veces que Jara pudo ver televisión, ya secuestrado, fue la transmisión de los atentados terroristas contra el World Trade Center de Nueva York en el 2001. El martes dijo que pensaba que llevaba unos siete años sin ver televisión, pero dio muestras de estar detalladamente informado de la actualidad nacional e internacional, gracias a la radio que escuchaba en cautiverio, principalmente para recibir mensajes de su esposa, Claudia Rugeles, y su hijo Alan Felipe Jara.

"Veo a Alan agotado, pero bien'', indicó el martes Gloria de Polanco, quien compartió cautiverio con sus dos hijos y Jara.

La mayor parte de los secuestrados que estuvieron con Jara y han podido contar sus padecimientos dicen que era un salvador que los sacaba de la depresión y se empeñaba en hacerles menos ingrato el paso del tiempo.

"Impartía clases de inglés y ruso y nos enseñaba a jugar cartas'', contó Gloria Polanco.

"Es una persona de muy buen humor, siempre tenía un chiste cuando uno andaba triste'', contó.

Jara estuvo secuestrado todo el tiempo que llevan los dos gobiernos de Alvaro Uribe, de quien dijo: "siento que no hizo nada para nuestra liberación''.

"Pareciera que al presidente Uribe le conviene la situación de guerra que vive el país''.

Jara contó que escuchó decir a dos comandantes de las FARC que deseaban que Uribe tuviera un tercer mandato presidencial porque la guerrilla cree que sólo con la confrontación puede crecer y mantener vigencia.

Jara considera que las FARC han sido "golpeadas pero no acabadas'' y afirmó que fue testigo de la manera constante en que recluta jóvenes combatientes.

"Hay que evitar que los colombianos tengan como única alternativa de vida entrar a las guerrillas o a los grupos paramilitares'', declaró.

Contó que el 18 de diciembre pasado, cuando tenía "unos 38 grados de fiebre” por causa de la malaria que padece , fue separado del grupo de secuestrados con el que se encontraba. Ese día comenzó su proceso de liberación.

Desde entonces debió caminar largas jornadas. Descubrió que “los guerrilleros dan cuatro mil pasos y descansan”. Entonces, “yo me la pasaba contando de uno a cuatro mil”. Esas cuentas, asegura, le sirvieron para calcular que caminó cerca de 150 kilómetros hasta el sitio en donde fue liberado esta martes.

Durante la marcha, la semana pasada un grupo guerrillero que avanzaba adelante del que lo llevaba a él, combatió encarnizadamente con el Ejército. Sentía que las balas cruzadas le silbaban por encima.

No fue la única vez en que estuvo en el corazón de la guerra. En ocasiones anteriores se halló en medio de bombardeos de la aviación militar.

En varias oportunidades un moderador apeló al cansancio de Jara para tratar de detener la conferencia de prensa convocada en un club social e la que solamente habló él durante unas tres horas.

“No se preocupe, llevo mucho tiempo descansando”, apuntó Jara en medio de carcajadas de la audiencia y continuó hablando frente a un enjambre de micrófonos.

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