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Una maestra de escuela primaria salva la vida de estudiante con tumor

Era la primera semana de clases en la Escuela Primaria David Fairchild, pero ya a la maestra de kindergarten Juliet Casanova-Pérez le había parecido que algo andaba mal con una de sus alumnas.

Sophie Howell, una alegre niña de cinco años con pensativos ojos azules y cabellos rubios de color arena, se tambaleaba ligeramente cuando caminaba. Y luego evitaba hacer contacto visual con sus compañeros de clase.

Un poco con intuición y otro poco con la experiencia de trabajar durante 20 años como maestra de kindergarden, Casanova-Pérez se puso en contacto con los padres de Sophie, y les recomendó que la llevaran cuanto antes a un neurólogo.

Esa decisión le salvó la vida a la niña.

Los médicos descubrieron que Sophie tenía un tumor del tamaño de una pelota de golf creciendo en la base de su cerebro. En sólo unos días, la niña fue preparada para ser operada de emergencia.

''Le debemos mucho a la señora Casanova'', dijo Mark Howell, el padre de Sophie.

''Nunca habríamos sabido nada si no hubiese sido por ella'', añadió.

Sophie, que desde entonces ya cumplió seis años, es la cuarta de cinco hermanos.

Su padre Mark es propietario de una compañía que corta y poda árboles. Su madre Betty es ama de casa.

Mark Howell afirma que le sorprendió la sugerencia de la maestra.

Dos meses antes, él y su esposa habían llevado a Sophie a un pediatra para una visita de rutina, y el médico no encontró nada malo.

''Mi esposa y yo notamos algunas pequeñas cosas; a veces parecía que los ojos de Sophie se movían exactamente igual'', recordó Howell. ``Pero, honestamente, nunca fue algo en lo que pensamos mucho''.

Tumores como el de Sophie --una rara variedad que no se encuentra frecuentemente en niños pequeños-- puede pasar sin detectarse por años, dijo el doctor David Sandberg, quien es el neurocirujano pediátrico de Sophie en el Hospital Infantil de Miami.

En el caso de Sophie, el tumor fue benigno, pero la niña pudo haber sufrido una embolia si no era operado, dijo Sandberg.

''Las señales son usualmente muy sutiles'', aseguró Sandberg. ``Es fácil que un pediatra no las detecte''.

Sophie necesitó dos operaciones: la primera para drenar el líquido cerebral, y la segunda, para remover el tumor.

Las operaciones fueron exitosas. Aunque los médicos tenían la esperanza de poder extirpar el 70 por ciento del tumor, pudieron extirpar el 90 por ciento, según Sandberg.

Aun así, ha habido algunos problemas. En las semanas después de la operación, Sophie contrajo meningitis de la espina dorsal, que la envió de regreso al hospital por tres semanas, la primera de las cuales pasó en cuidados intensivos.

Los padres de Sophie también están luchando por pagar sus cuidados médicos. No tienen seguro de salud y las cuentas por su enfermedad ya llegaron a los $300,000, dijo Mark Howell.

Casanova-Pérez ha estado ayudando a la familia. Pidió a Mark Howell que buscara un tutor para la niña. También asistió a las reuniones con sus médicos.

El regreso de Sophie a la escuela en noviembre encantó a su familia y a su maestra.

Aunque aún no puede estar firme de pie, Sophie claramente se está recuperando --y poniéndose al día con sus estudios escolares. Es excelente para distinguir formas y colores y le encanta pintar.

Día tras día, sus padres dicen que su hija está volviendo a ser la niña animada que era.

Casanova-Pérez ''salvó la vida de mi niña'', dijo Mark Howell.

Recientemente una tarde, en la escuela, Sophie pintó un muñeco de nieve.

''Los muñecos de nieve son difíciles de pintar'', dijo, mojando su pincel en un pote de pintura blanca. ``Hay que poner ramas en los brazos y una zanahoria en la nariz''.

Casanova-Pérez miraba a la niña, con la sonrisa de una maestra.

''Si lo único que puedo decir después de 30 años de trabajar en la enseñanza es que le salvé la vida, o que llamé la atención [de los padres] sobre eso [el tumor], entonces eso me hace sentir muy bien'', afirmó la pedagoga.

kmcgrory@MiamiHerald.com

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