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Un ejército al servicio de Hugo Chávez

Surgido de las entrañas del mundo castrense, el presidente Hugo Chávez ha aplicado con éxito tácticas y estrategias extraídas de su formación militar para avanzar en su plan de transformar radicalmente la fuerza armada venezolana.

En sus 10 años en el poder, el régimen chavista ha aplicado medidas significativas que han impactado al cuerpo armado, desde selectivos procesos de depuración jerárquica y la creación de una estructura militar paralela, hasta la adquisición masiva de equipos militares, principalmente de procedencia rusa.

Pero para analistas y observadores todavía es un enigma el papel que podría dsempeñar la fuerza de 140,000 hombres y unos 100,000 reservistas con insuficiente entrenamiento y limitado poder de fuego, en el escenario hipotético de una conflagración armada para defender la revolución liderada por Chávez, quien encabezó un fallido golpe de estado en 1992.

A pesar de un enorme gasto militar en la última década que supera los $10,000 millones, una cifra sin precedentes en Venezuela, y debido al impacto de las disensiones internas y la promoción de altos oficiales con base en su lealtad en vez de su competencia profesional, la eficacia operacional de la Fuerza Armada Nacional (FAN) está severamente cuestionada.

Adicionalmente, el proceso de ideologización en las guarniciones, cuarteles y escuelas de formación militar, conducido con asesoría de militares cubanos, continúa generando divisiones dentro de una organización en la que predomina el llamado sector de militares "institucionales''.

La FAN se mantuvo esencialmente inalterada hasta el 2002, cuando el gobierno lanzó los primeros cambios radicales. El viraje se produjo luego de que, en abril de ese año, un grupo de jerarcas militares expresaron públicamente sus diferencias con el régimen y llamaron a la "desobediencia legítima'' y a desconocer la autoridad presidencial, en una serie de eventos que llevaron a la salida temporal de Chávez del poder.

El antagonismo de la cúpula militar hacia Chávez en los sucesos de abril del 2002 trastocó el proceso de selección de los nuevos líderes militares y, en general, transformó las políticas militares vigentes.

Después del 2002 "hay una clara politización que se profundiza y que busca la conversión de la FAN en una guardia pretoriana'', afirmó Rocío San Miguel, experta que preside la organización Control Ciudadano, que monitorea al sector de seguridad y defensa en Venezuela.

Según San Miguel, el principal elemento que busca el gobierno en sus líderes militares es la lealtad por encima de los méritos o el conocimiento acumulado, a lo que incorporó el elemento ideológico como parte de la selección.

"Durante estos 10 años de revolución, la corporación militar ha sido debilitada a extremos inconcebibles con la disparatada noción de que la falta de mérito es el mayor mérito'', indicó Orlando Ochoa Terán, analista de seguridad y defensa y consultor con sede en Nueva York.

"Lo que busca es asegurar la lealtad de estos militares sin méritos, pues de otra manera nunca habrían ascendido a las posiciones que hoy ostentan'', afirmó el experto.

Por su parte, el general retirado Fernando Ochoa Antich, ministro de la Defensa y canciller durante la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, que enfrentó la intentona golpista liderada por Chávez, coincidió en señalar que el mandatario venezolano "ha tratado de convertir a la FAN en una milicia al servicio de un partido politico''.

De acuerdo con Ochoa, los cambios más importantes introducidos en la estructura y las leyes militares están orientados a garantizar una FAN con una lealtad personal hacia el propio presidente y al proyecto socialista bolivariano.

"Chávez está buscando tener un sector dentro de la FAN que sea ‘patria o muerte’ con él, y si lo lograse hacer, esto significa una nueva division para la FAN y una subordinación a los intereses políticos, algo que no existía en el pasado'', dijo Ochoa.

En las fuerzas armadas venezolanas existen unos 14,000 oficiales, formados en su mayoría con esquemas ideológicos y militares radicalmente distintos a los propugnados por Chávez, lo que ha desencadenado varias purgas entre los altos mandos y ha enviado a por lo menos un millar de altos oficiales a sus casas, con el argumento de que no han mostrado suficiente lealtad al régimen.

De hecho, indicó San Miguel, el grueso del poder militar, que incluye las principales guarniciones que concentran la mayor capacidad de fuego, está controlado por unos 150 oficiales adeptos al presidente Chávez, que no sólo han sido probados en su lealtad, sino que son sometidos a pruebas y vigilancia constantes.

"Es el concepto romano de la guardia pretoriana, la de designar a guardias que le dan garantías y seguridades del poder de fuego real'', explicó San Miguel.

Además, esta élite militar no sólo controla el poder de fuego que protegería a Chávez en un escenario de confrontación, sino que también tiene a su disposición "recursos económicos sin control de niguna naturaleza, sin transparencia ni rendición de cuentas'', indicó la experta.

Según San Miguel, tres elementos caracterizan a la nueva casta militar: lealtad ciega al líder, lealtad al proceso político y su participación en hechos de corrupción que podrían poner en riesgo sus propias carreras y su libertad personal.

Los casos de corrupción con la participación de militares comenzaron en el 2000, un año después de la llegada de Chávez a la presidencia.

"Con el plan Bolívar 2000, Chávez les dio una gran cantidad de dinero a los militares para que lo administraran en programas sociales, y mucho de ese dinero se perdió'', afirmó Ochoa Antich.

Otro tema de controversia ha sido el de la eficacia real de combate con que cuenta la FAN.

Según expertos y militares activos consultados por El Nuevo Herald, que pidieron permanecer anónimos, oficiales de inteligencia militar mantienen una constante presión en torno a las principales guarniciones, como Fuerte Tiuna en Caracas y Fuerte Libertador en Maracaibo, donde se concentra el grueso de la industria petrolera.

De acuerdo con las fuentes, los aviones y helicópteros de combate frecuentemente están sin municiones o bajo control de pilotos cubanos, rusos, chinos o iraníes, mientras que para poder acceder a las zonas de alta seguridad dentro de las guarniciones, hasta los más altos oficiales son sometidos a requisas o son desarmados.

La inteligencia militar, además, cooperaría con los asesores cubanos para mantener el control de las más importantes divisiones militares y para garantizar la lealtad de todos los altos oficiales.

"Los oficiales son constantemente sometidos a pruebas para establecer quiénes actuarían a favor en una situación de crisis máxima'', indicó una fuente militar.

La vigilancia interna ha llegado al extremo de grabar en video las reacciones que reflejan los rostros de los oficiales cuando el presidente Chávez pronuncia sus discursos más incendiarios, buscando señales de desaprobación que pudieran indicar potenciales disidentes.

En respuesta, "todos los oficiales han aprendido a controlar sus emociones para no dar el más mínimo indicio de lo que piensan o sienten'', indicó la fuente.

La baja eficacia operacional se debe a que gran parte de las compras militares todavía no han llegado al país, mientras gran parte de la infraestructura militar es de origen estadounidense y no puede repararse o sustituirse con facilidad, debido al embargo militar impuesto por Estados Unidos contra Venezuela en el 2005.

Los intentos de Chávez de adquirir tecnología de otros proveedores como Brasil, España e Israel, se han topado con el muro del veto de Estados Unidos.

"Una de las contradicciones más graves de la política de seguridad y defensa en estos 10 años bolivarianos ha sido la inmensa desproporción de lo invertido en sistemas de defensa y armas, con el precario apresto operacional de la FAN'', indicó el experto Ochoa Terán.

El analista dijo que la preparación de los militares venezolanos dentro de un esquema de guerra asimétrica para enfrentar una presunta invasion norteamericana es asumida como "una burla a la institución castrense''.

A pesar de la baja efectividad operativa, las FAN podrían haberse estado preparando más para un conflicto interno.

"Todas las adquisiciones militares realizadas por Chávez, excepto los aviones Sukhoi de fabricación rusa, están orientadas a las hipótesis del enemigo interno'', aseguró San Miguel.

Entre estas compras se encuentran 60 helicópteros para el ejército, unos 5,000 fusiles Dragunov con mira telescópica y 100,000 fusiles de asalto Kalashnikov, todos de fabricación rusa.

La actuación de los altos mandos chavistas han generado importantes descontentos internos, principalmente debido a la falta de iniciativa de las FAN para combatir a la guerrilla colombiana y el narcotráfico, además de la utilización de soldados para combatir a los opositores.

"Vamos rumbo a la anarquía y a la desaparición de nuestra gloriosa institución armada'', advirtió el general retirado Raúl Baduel, ministro de la Defensa hasta julio del 2007.

"La política de Chávez es la de anular de hecho el accionar y las competencias formales de nuestras fuerzas'', agregó.

ocasto@herald.com

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