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Publican supuesta foto del cadáver de Marulanda

La primera y supuestamente única fotografía del cadáver del fundador de las FARC, Pedro Antonio Marín, conocido con los alias de "Manuel Marulanda Vélez'' o "Tirofijo'', fue revelada el domingo por el diario La Nación, de la sureña ciudad de Neiva.

La instantánea se obtuvo de una guerrillera desertora conocida como "Anayibe'', quien dijo que en la mañana del pasado 26 de marzo vio morir a "Tirofijo'' bajo la lluvia, a la edad de 80 años, en un campamento de la selva en el sur de Colombia.

Esta es, hasta ahora, la única supuesta prueba concreta de la muerte del mítico líder terrorista. Pero fuentes de inteligencia militar dijeron a El Nuevo Herald que no se trataría de ‘‘Marulanda'', sino del guerrillero Efraín Guzmán, que murió por causas naturales en el 2002. Las fuentes explicaron que "Marulanda'' debió morir "mucho más viejo de lo que se aprecia en esa fotografía''.

"Anayibe'', por su parte, contó que "el camarada ‘Manuel' quedó hinchado, tenía el cabello largo. Su cabeza quedó sostenida de una toalla azul con una franja blanca. Sus brazos permanecían cruzados sobre su estómago y su cuerpo fue vestido con un camuflado americano nuevo''.

Según "Anayibe'', de 27 años de edad, "Marulanda'' expiró en los brazos de, "Sandra'', su última amante, de 45 años. Casi medio siglo después de haber fundado las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quien fuera conocido como el guerrillero más viejo del mundo, murió de muerte natural.‘‘Sudaba constantemente, sus pulsaciones eran aceleradas y los ataques cardíacos eran continuos'', contó "Anayibe'' a La Nación.

"Las medicinas no le hacían provecho'' y agonizaba incomunicado y cercado por operativos militares que nunca lograron alcanzarlo.

‘‘Eran las nueve de la mañana cuando el camarada Manuel se desvaneció. ‘Sandra’ lloraba. Algunas guerrilleras también lo sintieron'', contó "Anayibe'', quien era amante de un escolta de ‘‘Tirofijo'', al lado del cual presenció el último estertor del terrorista que, al mando de su guerrilla, dejó más de 400,000 muertos en Colombia.

De acuerdo con "Anayibe'', "Marulanda'' falleció en presencia de su sucesor, alias "Alfonso Cano''.

Presintiendo que su muerte era cuestión de horas, el anciano terrorista "decidió impartir las últimas directrices, y también las órdenes para intensificar las acciones militares, como quedó consignado en la última carta que dirigió, el 21 de marzo, a todos los frentes'', según el relato publicado por La Nación.

Su estado de salud empeoraba y carecía de medios y recursos médicos apropiados para sanarse. A causa del cáncer, a mediados de los años 80 le había sido extraída la próstata en un quirófano que estudiantes de Medicina simpatizantes de las FARC montaron clandestinamente en un suburbio en el sur de Bogotá. Desde entonces su salud siempre fue inestable.

"Anayibe'' indicó que la muerte de Marulanda "se precipitó con el inesperado final de su segundo hombre, ‘Raúl Reyes', abatido durante el ataque al campamento en territorio ecuatoriano el primero de marzo del 2008''.

Dos días después de la caída de "Reyes'', "Marulanda'' recibió otro mazazo en su lecho de agonía: la noticia de la muerte de alias "Iván Ríos'', comandante del Bloque Central de las FARC y el más joven de los integrantes del Secretariado, la dirección colegiada de la organización.

Uno de los mismos lugartenientes de "Ríos'' lo mató y, al no poder cargar el cuerpo completo para reclamar la recompensa oficial de $5 millones que el gobierno ofrecía, le cortó una mano, la metió en una bolsa y la llevó al ministerio de Defensa a manera de factura de cobro.

Conforme al relato de "Anayibe'', "Marulanda'' poseía aparatos de radio para oír las noticias que difunde la radio comercial, pero no podía comunicarse por ninguna frecuencia con sus frentes de guerra sin que las Fuerzas Militares lo detectaran y bombardearan, como le hicieron a ‘‘Reyes''. Estaba incomunicado, de manera que podía saber en detalle cómo se desintegraba su organización, pero no podía hacer prácticamente nada para evitarlo.

“Nayibe” sostiene que tenía el cargo de radio-operadora dentro de la organización pero no podía ejercerlo debido a las interceptaciones del Ejército. Solamente pasaba el tiempo al lado de su novio, viendo morir a “Marulanda”. ‘‘[Tirofijo] No podía comunicarse con sus comandantes y el Ejército nos pisaba los talones'', dijo "Anayibe''.

"Sandra le lavaba los pies, le cocinaba pollo y le preparaba sagradamente el jugo de naranja'', contó. Tan pronto "Sandra'' comprobó que el anciano había muerto, buscó el único uniforme nuevo de combate que había en el campamento y se lo puso. Parecía ser tomado de un muerto más grande que él. "Su cara quedó pálida, desgastada y con una cicatriz similar a una cortada que atraviesa su mejilla derecha'', contó.

Los restos mortales fueron acomodados en un féretro hecho con bambú y tablas que había en el campamento. Un contingente de 250 guerrilleros formaron tres anillos de seguridad alrededor del cadáver mientras era "desplazado en medio de una espesa selva que comunica al [departamento de] Guaviare con el [departamento de] Meta'', de acuerdo con "Anayibe''.

"El recorrido”, agregó, “tardó dos semanas y se hizo en total silencio. Todos los miembros del Secretariado mantenían el secreto. La instrucción era ocultarlo hasta cuando se definiera la sucesión del mando”.

"La idea era buscar un lugar seguro, rendirle los honores del caso y sepultarlo en total sigilo''. Según la ex guerrillera, "al entierro sólo asistieron los jefes''.

Los anillos de seguridad alejaron a todo el mundo''.

“Esa era la orden. No aceptaban la presencia de guerrilleros rasos. Aislaron la zona para evitar la llegada de milicianos que pudieran conocer el lugar exacto de la tumba”, reveló.

Las honras fúnebres fueron encabezadas por Jorge Briceño, alias “Mono Jojoy”, jefe militar de las FARC. También estuvieron “sus hombres de confianza: `Aldineber`, comandante del Bloque Oriental; `Kokorico`, jefe de seguridad y Oscar Montero, alias `El Paisa`, comandante de la columna móvil `Teófilo Forero`, informó La Nación.

“También estaban `Romaña', `Camilo Tabaco`, y “John 40”, jefe de finanzas de las FAC. Los invitados eran pocos, no pasaban de 15 personas”. La inhumación fue rápida y silenciosa para no atraer al Ejército, que en un solo ataque habría podido eliminar a toda la cúpula de las FARC reunida allí. "Entonaron el himno de las FARC y unas consignas repetidas en coro'', contó ‘‘Anayibe'', quien, sin embargo, no pudo asistir al sepelio. "Nos quedamos a los alrededores cuidando. No conozco el lugar exacto donde quedó [enterrado]''.

Fuentes militares no identificadas citadas por La Nación dijeron que conocían que ‘‘Tirofijo'' está enterrado a orillas del río. "No se lo llevaron para Venezuela, como se dijo en su momento''.

“Mono Jojoy”, quien a los 12 años de edad fue reclutado por “Marulanda”, ha intentado acatar las últimas órdenes “y reestructuró los frentes de las FARC en el Meta, Guaviare y Huila”, no obstante lo cual él mismo huye ahora del acoso de las Fuerzas Militares y su muerte o captura podrían ocurrir en cualquier momento.

"Cano'', quien sucedió a "Marulanda'' en la máxima jefatura, deambula por las montañas andinas del sur de Colombia, el Ejército le respira en la nuca, carece de abastecimientos y no tiene contacto con el resto de la organización.

Cuando murió en los brazos de "Sandra'', "Marulanda'' tal vez alcanzó a entender que, como él, su máquina de guerra estaba agonizando.

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