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Hombre desempleado se suicida tras matar a su esposa y cinco hijos

Un hombre mató el martes a tiros a su esposa y a sus cinco hijos pequeños antes de quitarse la vida, aparentemente desesperado después que tanto él como su esposa perdieron sus empleos en un hospital, dijeron la policía y funcionarios municipales.

Los agentes que respondieron a las llamadas al 911 hechas por el hombre, Ervin A. Lupoe, y por una estación de televisión a la que Lupoe había enviado un fax a las 8:30 a.m., encontraron siete cadáveres en una casa de Wilmington, un barrio obrero cerca del puerto de Los Angeles.

Un portavoz de la policía dijo que los cadáveres fueron identificados como de Lupoe, su esposa Ana, una hija de 8 años y cuatro gemelos (dos niñas de 5 años y dos niños de 2).

Lupoe había telefoneado y enviado un fax al canal de televisión KABC indicando que "estaba descorazonado debido a una situación laboral y no veía ninguna salida razonable'', dijo el teniente John Romero, vocero de la policía.

La carta mecanografiada de dos páginas dejaba en claro que iba a matar a su familia y se iba a suicidar. La estación llamó rápidamente al 911 para reportar la carta y luego la publicó en la página de internet de la estación después de descubrirse los cadáveres.

La carta decía que Lupoe y su esposa eran técnicos del hospital Kaiser Permanente en el oeste de Los Angeles y que perdieron sus empleos recientemente tras una disputa con un administrador.

El gerente, decía la carta, les había preguntado por qué habían ido a trabajar un día y luego añadió: "Ustedes se deberían volar la tapa de los sesos''.

Dos días después de la confrontación, según la carta, los Lupoe perdieron el trabajo y comenzaron a planear su muerte y la de sus hijos.

"¿Por qué dejarle los niños a un extraño?", dijo Lupoe que su esposa le había preguntado.

La administración de Kaiser Permanente publicó una declaración confirmando que la pareja había trabajado en su hospital del oeste de Los Angeles, pero no especificaron por qué habían perdido el trabajo ni ofrecieron ningún otro detalles. "Nos ha entristecido profundamente escuchar la noticia de la muerte de la familia Lupoe'', expresó la declaración.

Aunque la policía trata el caso como un asesinato-suicidio, el subjefe de policía Kenneth Garner dijo que todavía estaban tratando de encontrar alguna discrepancia.

A pesar del fax y la supuesta llamada a la estación de televisión, el hombre le dijo a un operador de 911 que había llegado a casa y había encontrado muerta a su familia, dijo Garner. Pero los investigadores encontraron un revólver junto al cadáver de Ervin Lupoe, la única arma que había en la casa, afirmó.

La policía dijo que encontraron los cuerpos de las tres hijas junto al de su padre en un dormitorio del frente, en el piso superior. Los niños estaban con su madre en un dormitorio del fondo, en el mismo piso.

"Un hombre que perdió hace poco su empleo se desesperó al punto de lanzar al abismo'', dijo el alcalde Antonio Villaraigosa, que celebró una conferencia de prensa frente a la casa. ‘‘Desafortunadamente, es historia demasiado común en los últimos meses. Esto no debe llevar a la gente a tomar medidas desesperadas''.

El mes pasado un hombre mató a su ex esposa, a sus padres y varios amigos en una fiesta navideña en West Covina tras perder su trabajo. En octubre, un hombre de 45 años, padre de tres hijos, asesinó a su esposa e hijos en Porter Ranch y mencionó problemas financieros en una nota explicatoria.

Villaraigosa pidió a los habitantes de Los Angeles que tengan problemas financieros que hablen con amigos y vecinos y busquen asesoría "para serenarse y mantener a flote sus familias''.

Cecilia Yvar, de 68 años, cuyo nieto a veces jugaba con los mellizos de cinco años de losLupoe, dijo que la familia se mudó al barrio hace cuatro años. Los Lupoe agregaron un segundo piso a la casa, dijo Yvar, y realizaron mejoras en el patio trasero.

"Tal vez demasiado dinero, demasiado estrés'', dijo la mujer mientras se enjugaba las lágrimas.

Yvar dijo que la pareja era reservada pero saludaba a los vecinos con amabilidad todos los días. El domingo, dijo, parecían no estar felices mientras caminaban afuera.

Yolanda y Oscar López, que han vivido en el área tres meses, dijeron que han visto a los Lupoe en el barrio.

"Hay demasiada presión económica, la gente está sin trabajo'', dijo Oscar López, de 28 años. ‘‘Pero los adultos saben que hay otras opciones. No hay que hacer algo así''.

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