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Estímulo económico traería bonanza a la educación

El plan de estímulo económico que el Congreso tiene planeado someter a votación hoy podría ayudar a los distritos escolares, las guarderías infantiles y los recintos universitarios con $150,000 millones en nuevos gastos federales, una enorme inversión que podría duplicar con creces el presupuesto del Departamento de Educación.

Los gastos de emergencia propuestos para casi todas las necesidades de educación, como la renovación de escuelas, la educación especial, el programa Head Start y becas para los estudiantes universitarios necesitados podría ser el mayor aumento en ayuda federal desde que después de la Segunda Guerra Mundial Washington comenzara a invertir significativamente en la educación.

Tanto los críticos como los defensores del proyecto han dicho que la medida podría cambiar profundamente el papel del gobierno federal en la educación, que tradicionalmente ha sido responsabilidad de los gobiernos locales y estatales.

Como respuesta parcial a una solicitud de los gobernadores demócratas a principios de este mes, el Congreso asignó $79,000 millones para ayudar a los estados que enfrentan grandes déficits fiscales a mantener los servicios del gobierno, en especial para evitar la reducción de programas educacionales, desde prekinder hasta la educación superior.

Funcionarios del gobierno del presidente Barack Obama, sindicatos de maestros y asociaciones que representan a las juntas escolares, universidades y otras instituciones nacionales de educación dijeron que la asistencia es un alivio financiero crucial a los 15,000 distritos escolares del país y a miles de recintos universitarios que de otra manera estarían amenazados por severas reducciones.

"Esta ayuda evitará literalmente el despido de cientos de miles de maestros'', dijo el martes Arne Duncan, secretario de Educación.

El representante George Miller, demócrata por California y presidente de la Comisión de Educación de la Cámara, dijo: "No podemos dejar que colapse la educación, tenemos que ayudar a las escuelas a este nivel''.

Sin embargo, los republicanos criticaron fuertemente algunas de las propuestas, calificándolas de gastos inútiles y una ampliación preocupante del papel del gobierno federal --que generalmente se concentra en ofrecer ayuda a los estudiantes necesitados-- en nuevos aspectos como la construcción de escuelas.

A los republicanos se les unieron varios expertos en educación del otro lado del espectro político, quienes dijeron estar preocupados por la forma en que los distritos escolares podrían gastar tanto dinero con tanta rapidez, si una inyección tan significativa de dinero podría conducir a mejorar el rendimiento académico y qué podría ocurrir en dos años cuando se termine el dinero del estímulo.

Los analistas, por su parte, dijeron que estaban sorprendidos por la noticia.

Una cláusula, que fue solicitada por el sector de préstamos estudiantiles y pasó inadvertida en los primeros sumarios que hizo el Congreso sobre el paquete de estímulo, aumentaría de forma temporal los subsidios a bancos que participan en el programa de préstamos estudiantiles al relacionarlos con un nuevo índice, en parte porque una reciente intervención federal en el mercado de crédito invalidó el índice anterior. Un portavoz de Sallie Mae, una de las mayores firmas de préstamos estudiantiles, dijo que el cambio era necesario para mantener activo ese mercado. Los críticos dijeron que el cambio representa una nueva fuente potencial de ingresos para las firmas de préstamos.

"Esta medida sólo continúa la establecida tradición de ayuda al sector de préstamos estudiantiles'', dijo Barmak Nassirian, experto en la materia.

Las fórmulas en que se basa la asignación de fondos para las escuelas públicas a las autoridades estatales y locales son complejas, pero toman en consideración la cantidad de niños en edad escolar de las familias pobres. La cantidad recibida por alumno puede variar considerablemente por estado, según un análisis de la New America Foundation, un grupo de investigación que sigue de cerca el gasto en la educación. Nueva York podría estar entre los que se beneficiarían más con $760 por estudiante, mientras New Jersey y Connecticut podrían recibir sólo $427 y $409 por estudiante, respectivamente. El Distrito de Columbia recibiría la cifra más alta por estudiante, $1,289, según un análisis de la fundación.

Sin embargo, la fundación afirma que la fórmula no asigna de forma efectiva la mayor parte del dinero a los estados con más necesidad.

En años recientes el gobierno federal contribuyó 9 por ciento del gasto total de las escuelas públicas, en tanto los estados y los distritos locales se encargaban de financiar el resto. Washington ha contribuído 19 por ciento de los gastos en la educación superior. Se cree que el paquete de estímulo aumentaría notablemente esas proporciones.

El presupuesto discrecional del Departamento de Educación para el año fiscal 2008 era de unos $60,000 millones. El proyecto de ley aumenta esa cifra a cerca de $135,000 millones este año y a unos $146,000 millones en el 2010. Otras entidades federales administrarían cerca de $20,000 millones en gastos adicionales relacionados con la educación.

"Esto marca realmente una nueva era en materia del gasto federal en la educación'', dijo Edward Kealy, director ejecutivo del Comité para Financiar la Educación, una coalición de 90 grupos vinculados a la educación.

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