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Chofer involucrado en accidente tenía largo récord de infracciones

Mirian Serrano apretaba contra su pecho un brillador de labios Hello Kitty y un rosario de madera, como si pudieran ayudarla a llorar con menos dolor.

Sus gritos podían escucharse a través de las paredes de su casa de Homestead.

"Te quiero mi tesoro'', exclamó. "Me dijo que era mi tesoro''.

Su hija, Esmeralda, hubiera celebrado el lunes su octavo cumpleaños. Pero tanto la pequeña como su hermano mayor Héctor, de 10 años, y su hermana menor, Amber, de 4, murieron aplastados el domingo cuando Gabriel Delrisco estrelló su Chevrolet Trailblazer negro contra la parte trasera del Ford Windstar azul de la familia Serrano en South Dixie Highway.

Delrisco --de 40 años y más de 20 multas de tráfico, entre ellas una por conducir ebrio, según los archivos judiciales-- fue llevado en helicóptero al Centro Ryder de Traumatología Ryder del Hospital Jackson y sobrevivió. Agentes de la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP) dijeron que cualquier acusación contra Delrisco depende de los resultados de los análisis de sangre que se le hicieron.

En el momento del choque, Héctor Serrano, dueño de un negocio de jardinería, estaba con sus tres hijos. Acababa de dejar a su esposa al amanecer en la estación del Metrorail en Dadeland para que fuera a su trabajo de técnica de laboratorio en el Jackson. Héctor Serrano sobrevivió con un brazo fracturado.

El lunes antes de salir a preparar los funerales, consoló a su esposa, que lloraba rodeada de amigos, vecinos y miembros de su iglesia. Ninguno de sus familiares vive cerca, de modo que una prima de Mirian llegó en avión el domingo por la noche y su hermana y su padre deben llegar más adelante esta semana.

Para Mirian, sus tres hijos eran sus bebés. Pero el mayor, Héctor, ayudaba a cuidar a sus hermanas menores. El niño se lavaba su ropa, ayudaba a su madre a pelar cebollas para la cena y servía el desayuno a sus hermanas antes de irse con Esmeralda a la Academia Mandarin Lakes K-8.

"El me decía: ‘Mami, voy a lavar la ropa' '', dijo Mirian. " ‘No te preocupes, descansa' ''.

El niño también ayudaba a su padre en el negocio de jardinería, según amigos de la familia.

También era muy protector de sus hermanas, recordó Talía Vázquez, que antes trabajaba con Mirian en un quiosco de comidas en el Coral Castle.

Vázquez recordó que hace dos meses Héctor sorprendió a la más pequeña, Amber, cogiendo caramelos sin permiso de su madre. El niño lloró mucho mientras Héctor la regañaba.

Era el modelo de conducta de todos los hermanos, dijo, y no podía tolerar ver a su hermana menor hacer algo injusto.

Esmeralda, la del medio y estrella de la familia, siempre tenía bien arreglado el cabello, largo y negrísimo, pues acompañaba a su madre muchos sábados por la tarde a una peluquería cercana.

Se preparaba para ser la reina del Festival de la Iglesia Católica de San Martín de Porres, la parroquia de la familia.

Le encantaba actuar en casa para su madre. El lunes Mirian cantó en voz baja la canción que Esmeralda solía entonarle:

"Tú eres una mamá feliz. Tú eres el amor de mi vida. Te quiero. Te quiero. Te quiero con todo mi amor''.

Amber, la bebé de la familia, gustaba de jugar a la mamá con sus muñecas.

La niña de 4 años cuidaba de su madre como cuidaba de las muñecas de cerámica que le regalaron en Navidad. Mirian sonrió, recordando cómo fingía llorar para que Amber la consolara.

"Mi pequeña me decía: ‘Somos una familia feliz. . . Tú eres la mejor madre del mundo' '', dijo Mirian.

Antes que Amber comenzara a asistir a la guardería, Mirian fue ama de casa 11 años. Quería estar con sus hijos y Héctor trabajaba duro para asegurar que pudiera hacerlo.

"Ellos eran muy dulces. Por todo me daban las gracias. Si les cocinaba, me decían: ‘Mami, gracias, estaba delicioso' '', dijo Mirian. ‘Creo que niños como esos. . . nunca, nunca. . . Creo que eran muy felices''.

Mirian contó que los maestros le comentaban lo corteses que eran los hijos de la familia.

"La directora de la escuela me dijo: ‘Usted no sabe el trabajo que ha hecho. Usted tiene unos niños maravillosos. Muy pocos niños dan siempre los buenos días' '', dijo Mirian.

En San Martín de Porres, a media milla de los Serrano, el padre Carlos Vega dijo que las tres muertes habían conmovido a la parroquia y a la comunidad.

"Les dije que ahora sus hijos son sus ángeles guardianes'', afirmó.

Los próximos días serán difíciles, pero el apoyo de la comunidad y la fe en Dios de Héctor y Mirian comenzará el proceso de sanación, afirmó.

Y añadió: "No están solos''.

El sábado se celebrará una misa de difuntos a las 11 a.m. en la Iglesia Católica de San Martín de Porres, en 14881 SW 288 Street en Homestead. Puede contactar al personal de la iglesia llamando al 305-248-5355. Todavía no se han hecho planes para el velorio y el entierro.

jpagliery@MiamiHerald.com

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