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Obama toma el mando

Estados Unidos cambia este martes de rumbo.

Barack Obama asumirá como cuadragésimo cuarto presidente del país al mediodía en una ceremonia simple pero elegante. Y ello sucede en momentos difíciles, en medio de una economía trastabillante y la continuación de las guerras en IraK y Afganistán.

La ceremonia de toma de posesión del presidente más joven y popular --y la salida de un titular poco popular, George Bush-- puede ser el inicio de un cambio potencialmente significativo en materia de políticas, desde las guerras en el extranjero hasta el papel del gobierno federal, y un cambio de tono con el ascenso de una nueva generación más inclinada a resolver los problemas que a enfrascarse en conflictos ideológicos.

En el centro de todo está Obama, de 47 años, hijo de padre negro keniano y madre blanca de Kansas, el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca.

Miles de personas se concentraron el lunes en el National Mall, desde donde se esparció por toda la capital un ambiente de festival entre los que esperan con ansiedad no sólo la ceremonia de juramentación y el desfile, sino también el comienzo de una nueva era. Ellos fueron la vanguardia de lo que probablemente sea una multitud de más de un millón hoy. Los cálculos de la cantidad de personas que está llegando a Washington llegan a los tres millones.

"Yo tenía que venir'', dijo Teresa Ward, de 41 años, quien manejó 13 horas desde Jonesboro, Arkansas.

"Le podré decir a mis hijos y nietos que estuve aquí'', dijo Lydia Clark, de 25 años, una mujer de origen multirracial de West Bend, Wisconsin. "Espero poder decirles que aquí comenzó el cambio y espero que tengamos más presidentes de minorías''.

Obama se dirige a la Casa Blanca con las grandes esperanzas y el paciente optimismo del pueblo estadounidense, según una encuesta McClatchy-Ipsos Poll, que ofrece un marcado contraste con la crisis de confianza en la economía y el gobierno que ha abrumado al país en meses recientes.

El propio Obama dedicó su último día como ciudadano común y corriente a emitir gestos simbólicos con el fin de destacar los logros de otros, como una visita a soldados heridos en el Hospital Walter Reed del Ejército, trabajando con voluntarios en un refugio para adolescentes desamparados en Washington y asistiendo a una cena en honor a su rival republicano, el senador John McCain, de Arizona.

‘Juntos podemos lograr cualquier cosa'', dijo Obama en el albergue, una visita que tuvo por fin mostrar apoyo a las actividades voluntarias el día en que se conmemoró el 80 aniversario del nacimiento del reverendo Dr. Martin Luther King Jr.

"Una de las metas de mi gobierno es asegurar que sea más responsable y efectivo en ayudar a las familias. Pero no subestimó el poder de la gente de unirse y lograr cosas asombrosas.

"Dada la crisis en que estamos y las dificultades por las que pasan muchas personas, no podemos darnos el lujo de no hacer nada. Todos tienen que participar. Todos van a tener que colaborar y creo que el pueblo estadounidense está listo para eso''.

Casi dos de cada tres estadounidenses ya tiene una mejor perspectiva del país con Obama al frente, según la encuesta de McClatchy-Ipsos Poll dada a conocer el lunes. La misma proporción piensa que el nuevo presidente puede lograr que la economía mejore.

Confían en Obama más que en nadie más para sacar al país del hueco económico y 44 por ciento de los encuestados dijo que tienen una gran confianza el él, 28 por ciento confía más en el sector privado y 10 por ciento confía más en el Congreso.

Pero el apoyo a Obama no significa el respaldo a todas sus políticas. Aunque la encuesta encontró que 62 por ciento concuerdan con Obama en que es necesario que el gobierno estimule la economía, una mayoría menor de 55 por ciento afirma que es necesario invertir casi $1 billón en el empeño. Otro 41 por ciento piensa que no es necesario y la mitad dice que definitivamente no hace falta.

Al preguntársele qué es necesario para renovar la confianza en la economía, 34 por ciento de los encuestados dijeron que tenían que ver una mejora en sus finanzas, 25 por ciento dijo que tenían que ver aumentos sostenidos en el mercado de valores y 19 por ciento expresó que tenían que ver el comienzo de proyectos de infraestructura.

Sólo 15 por ciento dijo que su confianza mejoraría si Obama firma un proyecto de ley de estímulo económico.

Sin embargo, aunque la ciudadanía exige resultados concretos, sabe que los problemas son profundos, dicen que tienen paciencia y aparentemente están dispuestos a ofrecer a Obama una luna de miel más prolongada de lo común.

Aunque 56 por ciento dijo que querían ver resultados en seis meses, aproximadamente la mitad, 27 por ciento, espera ver resultados en los próximos seis meses.

"[Obama] tiene lo que parece un fuerte mandato'', dijo Cliff Young, vicepresidente de Ipsos, la firma de relaciones públicas que condujo la encuesta para McClatchy. "Pero la gente está dispuesta a darle el beneficio de la duda más tiempo de lo normal'', agregó.

Pero la encuesta identificó algunos problemas potenciales.

Por ejemplo, la capacidad del prometido corte de impuestos de $1,000 para estimular la economía pierde fuerza cuando la encuesta indica que pocos gastarían el dinero en comprar algo.

Al preguntársele cómo gastarían $20 adicionales por semana en la familia, 49 por ciento dijo que en pagar facturas, 29 por ciento dijo que que lo ahorraría, 10 por ciento dijo que lo gastaría en algo que de otra manera no compraría y 8 por ciento dijo que lo invertiría en compras ya planeadas.

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