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Michelle imprime vitalidad y carisma a la Casa Blanca

Celebró su 45 cumpleaños en un antiguo vagón de ferrocarril, en medio de globos y cintas de papel, mientras agradecía a las multitudes que la aclamaban por su nombre.

Bailó frente al Monumento a Lincoln Memorial al compás de Higher Ground, de Stevie Wonder, con su esposo y dos hijas dando palmadas a su lado. Se dedicó a preparar paquetes de ayuda a los soldados estadounidenses en Irak y Afganistán y en este largo y complicado fin de semana de festividades se maravilló de que pronto se convertirá en el rostro público de la primera familia del país.

El día de la toma de posesión, Michelle Obama se convertirá en la primera afroamericana en asumir el papel de primera dama, una mujer con poder para influir sobre el sentido de identidad del país, sus tendencias de moda, sus causas caritativas y las percepciones sobre las mujeres negras y sus familias. Ya han comenzado a emerger los detalles de su estilo y su agenda.

Michelle Obama ha contratado a un equipo veterano de asesores y un decorador de interiores comprometidos a crear un ambiente familiar en su elegante nueva mansión.

Ha dibujado una perspectiva de la Casa Blanca llena de niños y estadounidenses de a pie, al tiempo que sugiere que puede delegar algunos deberes tradicionales de la primera dama a su personal, como probar alimentos, seleccionar la vajilla y cosas por el estilo.

Ya ha decidido dar forma a su programa público con la ayuda de un director de política, quien ha expresado preocupaciones sobre el prejuicio sistémico empresarial contra las minorías y ha solicitado que se hagan cumplir mejor las leyes contra la discriminación, temas contenciosos en los centros de trabajo.

Y ha destacado el tono informal y agradable que espera que caracterice su estancia en la Casa Blanca al firmar sencillamente "Michelle'' los mensajes electrónicos a sus partidarios.

Michelle, graduada de Derecho en la Universidad de Harvard y ex ejecutiva de hospitales, ha dejado en claro que sus dos hijas son su mayor prioridad. Las causas que ha prometido promover --ampliar el trabajo voluntario y apoyar a las familias militares y padres que trabajan-- está directamente en el campo tradicional de actividades de las primeras damas. Pero el personal que ha contratado se prepara para un programa serio orientado a los temas.

"Su experiencia guiará la clase de cosas que haga y su experiencia personal es única para una primera dama'' dijo Paul Schmitz, amigo de Michelle desde hace mucho tiempo. "Ella entiende las necesidades de las comunidades de bajos ingresos. Ella comprende las necesidades de las mujeres. Ella ha equilibrado los deberes de criar una familia con los de su carrera''.

"Michelle pensará profundamente cómo puede usar su propio púplito'', dijo Schmitz, director de Public Allies, una red sin fines de lucro para la capacitación de liderazgo de adultos jóvenes. ‘'Creo que ese es el reto. Ella es ahora la mujer más prominente del país. ¿Qué significa eso? ¿Qué hará ella?"

Es una pregunta difícil, particularmente puesto que Obama todavía está lidiando con cómo transformará su familia la vida en la gran mansión en 1600 Pennsylvania Ave.

Michelle se ha acostumbrado a estar en el candelero con agentes del Servicio Secreto que la acompañan a almuerzos privados con sus amigas y ha consultado con Laura Bush, Hillary Clinton, Nancy Reagan y Rosalynn Carter. Pero no tiene experiencia en los detalles de la vida diaria en la Casa Blanca.

El presidente Bush y su esposa tenían esa experiencia porque habían visitado la casa presidencial con frecuencia cuando Bush padre era Jefe de Estado.

Pero Michelle Obama visitó la mansión por primera vez en noviembre después de la elección de su esposo. Michelle creció en un pequeño apartamento y recientemente se asombraba, acompañada de su amiga Valerie Jarrett, viendo fotos de los 15 dormitorios de la mansión.

"Uno tiene que pellizcarse para pensar que va a vivir ahí'', dice Jarrett, que también es una de las asesoras más cercanas a Obama.

Craig Robinson, hermano de Michelle, describió la nueva realidad de "abrumante''.

"Cada vez que hablo con ella le pregunto: ‘¿Qué estás haciendo?", dice él, a quien le encantan los cuentos que hace su hermana de lo que hace en Washington antes de mudarse a la Casa Blanca. "Somos muy novatos. Quiero saber cuántos baños tiene''.

(La respuesta es 34, según William Seale, un historiador que ha escrito sobre la Casa Blanca).

Michelle Obama tiene uno de los niveles de popularidad más altos de cualquier primera dama entrante desde 1980, según una encuesta de The New York Times/CBS News del jueves. El 46 por ciento de los encuestados se expresó favorablemente sobre ella. Sólo 7 por ciento se expresó negativamente.

Revistas de chismes, cadenas de televisión por cable y periódicos importantes compiten por publicar pequeños detalles sobre ella y sus hijas, Malia, de 10 años, y Sasha, de 7. ¿Quién diseñó el vestido que usará Michelle en la toma de posesión? (Lo sentimos, pero no se sabe aún). ¿Quién es su músico favorito de toda la vida? (Stevie Wonder). ¿Dónde se sentará Malia en la Casa Blanca a pensar cuando tenga una tarea escolar muy difícil. (En el escritorio de Lincoln, donde escribió el Discurso de Gettysburg).

Michelle Obama, que declinó ser entrevistada para este artículo, ha contactado directamente a partidarios por vía electrónica y YouTube. Y en meses recientes se ha tomado el trabajo de no chocar, como por ejemplo, recalcando su preferencia por diseñadores estadounidenses y anunciando planes de usar "marcas y productos costeables'' cuando decore la Casa Blanca en medio de la recesión.

Ella sabe que vivir bajo un microscopio tiene peligros.

Luego de unos cuantos tropezones retóricos durante la campaña presidencial, muchos columnistas conservadores la acusaron de no ser patriota y de no ver bien a los blancos. Su nivel de aprobación ha aumentado mucho desde que concentró su imagen en el papel de esposa y madre, pero todavía la atacan periódicamente en los blogs conservadores y otros .

"Habrá quien trate de hallarle defectos'', dice Robinson. "Estamos acostumbrados''.

El diverso equipo de Obama, compuesto de ex legisladores, organizadores sindicales y estrategas de campañas presidenciales demócratas, parece estar igualmente preparado para esparcir su mensaje y desviar ataques.

Jackie Norris, su jefa de despacho, fue asesora en Iowa en las campañas presidenciales de Barack Obama y del ex vicepresidente Al Gore. Melissa Winters, la subjefa de despacho, pasó 18 años trabajando en el Congreso.

Jocelyn Frye, directora de política, es la asesora jurídica de la National Partnership for Women and Families, con sede en Washington, una organización sin fines de lucro que defiende la igualdad en los centros de trabajo. Camille Johnston, directora de Comunicaciones, trabajó en las campañas presidenciales de Bill Clinton y fue secretaria de prensa de dos funcionarios del Gabinete. Y la secretaria de prensa, Katie McCormick Lelyveld, trabajó para Hillary Clinton cuando era primera dama.

En comparación, la primera jefa de despacho de Laura Bush vino directamente de la Mansión del Gobernador en Texas y sabía poco de política nacional o de Washington, y sus asistentes de prensa carecían por lo general de experiencia, según un ex funcionario del gobierno de Bush que habló a condición de no ser identificado.

Aunque muchos de los asesores de Obama no tienen experiencia en la Casa Blanca y al principio podrían tener dificultades para enfrentar problemas burocráticos, el funcionario dijo que el equipo tiene mucha más experiencias política que el equipo de Laura Bush.

"Michelle está tratando de conseguir a los más capaces, lo mejor de la cosecha'', dijo el funcionario.

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