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Obama puede sorprender en el trato a Cuba

El presidente electo Barack Obama planea obtener algunas "victorias fáciles'' en asuntos relacionados con Cuba e ir más allá de lo prometido durante la campaña, dicen observadores de la situación en la isla.

Durante la campaña presidencial, Obama se comprometió a permitir que los cubanoamericanos envíen remesas sin restricciones y viajen a la isla cuantas veces quieran para visitar a familiares.

Su equipo de transición no quiso detallar la estrategia sobre Cuba, alegando que Obama ya había había tocado el tema.

Sin embargo, un importante asesor republicano de Washington, que regresó hace poco de un viaje a Cuba, dijo que hay algunos temas en los que Obama puede avanzar más de lo que prometió en la campaña.

El gobierno de Obama tendrá un enfoque mucho menos estricto para otorgar visas, lo que facilitaría los viajes en ambas direcciones para académicos, artistas, científicos y estudiantes, dijo el asesor, quien pidió no ser identificado ya que no está autorizado para opinar sobre el asunto.

El asesor agregó que probablemente habrá algunos cambios en las normas sobre la venta de productos agrícolas para facilitar los pagos, y que en general el tono del nuevo gobierno trasmitirá el mensaje de que hay buena voluntad para una mayor apertura en intercambios y discusiones con La Habana y América Latina.

"Lo más seguro es que el embargo no se levante'', dijo el asesor. "Pero es muy probable que habrá más de lo que se ha dicho hasta ahora''.

Peter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, un grupo de estudios de Washington, dijo que Obama se concentrará en "victorias fáciles'' para ver cómo están las cosas.

"Obama hará cosas que no puede evitar, como eliminar las restricciones. Esto es lo más fácil, no le cuesta y le da una proyección'', dijo Hakim.

"Pero no creo que se detenga ahí. Después se sentirá presionado'' a tomar más decisiones, añadió Hakim.

Los primeros pasos podrían incluir declaraciones sobre los disidentes cubanos encarcelados, permitir intercambios como "dejar que equipos de béisbol de ligas infantiles jueguen en Cuba'' y dejar el camino libre a cualquier iniciativa de organizaciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización de los Estados Americanos (OEA), dijo Hakim.

Después de esto, "la reacción de Cuba y de Miami decidirán la suerte de los próximos pasos a dar''.

El gobierno del presidente George W. Bush impuso restricciones que limitan a $300 las remesas que los cubanoamericanos pueden enviar a la isla cada tres meses, así como permitirles visitarla sólo una vez cada tres años, aunque pueden enviar alimentos, medicinas y otros artículos. De igual manera, Bush dificultó las visitas de académicos, estudiantes y grupos religiosos. Además, los estadounidenses sin familia en Cuba por lo general no pueden visitar la isla y se desconoce si los posibles cambios de Obama se apliquen a ellos.

Más allá de estos cambios, Obama no ha dicho casi nada sobre otros aspectos de las relaciones con Cuba.

En un discurso en Miami en mayo del 2008, Obama dijo que mantendría el embargo porque le da a Estados Unidos el poder para obligar a Cuba a "dar pasos firmes hacia la democracia'', aunque como senador tomó una posición diferente.

Sin embargo, funcionarios electos y líderes cubanos del exilio no creen que el gobierno de Obama realice cambios drásticos, mientras en el sur de la Florida algunos cubanoamericanos dijero esperar ansiosamente que las relaciones entre los dos países mejoren.

"Lo único que hará es lo que dijo que haría: eliminar las restricciones impuestas por el gobierno de Bush'', dijo el senador Bill Nelson, demócrata por la Florida. "Tendremos que esperar por otros cambios políticos, si acaso se producen', dijo la congresista federal Ileana Ros-Lehtinen.

"El presidente Obama pondrá rápidamente en vigor las normas sobre los viajes a la isla'', agregó la legisladora. "Cambiará algunas de las restricciones recientes. Pero no creo que haya cambios importantes a corto plazo'', agregó.

La Dra. Susan Purcell, directora del Centro de Política Continental de la Universidad de Miami, pronostica que Obama mantendrá muchas de las políticas en vigor.

"Todo indica que Obama mantendrá algunas de las medidas de Bush. Dejó en claro que el embargo seguirá'', dijo Purcell. "No ha dicho que eliminará las condiciones para el levantamiento del embargo''.

Sin embargo, Purcell advierte que la salud de Fidel Castro tendrá un fuerte impacto en la evolución de las políticas sobre Cuba.

"Si Fidel muere dentro de medio año o un año, algo se hará para determinar qué repercusión tendrá en la isla. Por otra parte, podría haber un grupo muy cercano alrededor de Fidel que tomará las decisiones'', dijo Purcell. "De modo que incluso si Fidel muere no se sabe si habrá algún cambio en ambas direcciones''.

Ernesto Díaz, de la organización anticastrista Alpha 66, dijo que Obama debe seguir la posición de Bush sobre Cuba porque es "el camino lógico''.

"No creo que haya grandes cambios. Obama actuará con lógica, según los intereses de Estados Unidos, y al gobierno de Cuba no le interesa resolver las diferencias con el gobierno norteamericano'', dijo.

La complejidad del problema de Cuba y la crisis nacional e internacional es muy probable que relegue los asuntos cubanos a un lugar menos relevante de la agenda de Obama, dijeron los expertos.

"Más allá de los envíos y los viajes, no ocurrirá nada más en los dos primeros años del gobierno de Obama'', dijo Guarioné Díaz, presidente del Concilio Nacional Cubano, con sede en Miami.

"Espero que sepa que Cuba es un asunto complicado, de manera que tendrá que sopesar cuáles son sus opciones. No le hará daño esperar un poco a ver si en la isla hay un cambio importante después de que muera Fidel Castro'', señaló Díaz.

Diez presidentes estadounidenses han tratado infructuosamente de solucionar el problema del embargo y Obama podría mostrarse renuente a abordar lo que pudiera convertirse con gran rapidez en un atolladero político, dijeron los expertos sobre Cuba.

"Espero que el presidente electo mantenga su palabra de no hacerle más concesiones unilaterales a la dictadura'', dijo el congresista Lincoln Diaz-Balart, republicano por Miami. ‘‘No puedo pronosticar qué hará, pero sí afirmar que en el Congreso la causa de una Cuba democrática goza de una notable fuerza bipartidista''.

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