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Un octogenario piloto sigue activo surcando los aires

Cuando Charlie López cumplió 80 años a fines del 2007, lo primero que hizo fue enviar la documentación necesaria para enrolarse en la organización United Flying Octogenarians (Octogenarios Voladores Unidos, UFO por sus siglas en inglés), algo que había estado esperando durante dos décadas.

Los documentos demuestran que López es un piloto activo de un avión Cessna Cardinal 177. Después que su cheque por $12 fue recibido, el secretario del club --un contratista retirado de 86 años, que hasta hace poco piloteó un avión de combate español-- lo incluyó en la lista de miembros. En ella aparecen los nombres y las edades de unos 600 pilotos, el mayor de todos de 101 años, que técnicamente debió haber dejado el club pero al que nunca se le ha pedido que se retire.

El club UFO celebra una reunión al año. La asistencia es opcional y López decidió no acudir. Los miembros no tienen ninguna responsabilidad y sólo un privilegio.

''El derecho de jactarse'', dijo López en una entrevista reciente, poco antes de despegar del Aeropuerto Ejecutivo Kendall-Tamiami.

``Cuando cumplí 60 años tomé nota en mi mente. Entonces, el año pasado me di cuenta que iba a lograrlo. He tenido suerte''.

López fumó y bebió todo lo que se puede esperar de un ejecutivo empresarial de su época --el negocio farmacéutico era su campo--, pero dejó de fumar a una edad mediana y en su lugar se puso a levantar pesas. En la actualidad va al gimnasio tres veces a la semana. También: ``Si me veo caminando lentamente, trato de caminar aprisa. Y nunca arrastro los pies''.

Durante la semana, se encarga de su negocio de fotografías aéreas y vuela en el Cessna por diversión cuando puede.

No hace falta una pista muy larga para despegar y casi sin darse cuenta uno se encuentra a 50 pies de altura en el aire, llegando a los 1,000 pies antes de que pase mucho tiempo.

Desde esa distancia segura, la vista es un verdadero placer: Los brillantes techos de tejas del sur de Miami-Dade, el bucólico Dadeland Mall y la carretera U.S. 1 son muy fáciles de identificar por la multitud de concesionarios de automóviles a ambos lados de la calle.

López voló por encima de la Bahía de Biscayne. Hizo una izquierda sobre Key Biscayne y continuó hacia el norte siguiendo la costa de Miami Beach hasta llegar a Aventura. Allí, dobló rumbo a Williams Island y regresó al sur a unos pocos cientos de pies de los rascacielos del downtown de Miami, antes de aterrizar.

Así transcurre la vida de este piloto octogenario, siempre desde las alturas, donde la sensación de libertad es total.

nspangler@miamiherald.com

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