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Disidentes cubanos piden cambios de programación en Radio Martí

Aludiendo a serias deficiencias en el funcionamiento de Radio Martí y a la ausencia de un seguimiento efectivo de las noticias relacionadas con la disidencia dentro de Cuba, líderes de la oposición están demandando "cambios urgentes'' a la emisora con el propósito de que retome sus prioridades informativas.

Además de solicitarlo por escrito ante las autoridades de Washington, los principales líderes de la coalición Agenda para la Transición han decidido temporalmente realizar un boicot a la emisora y no hacer contribuciones a su Departamento de Noticias, hasta que no existan indicios de una transformación que abra las puertas a un flujo informativo favorable a la audiencia en la isla.

En un documento enviado al Departamento de Estado el pasado diciembre, los disidentes se quejaron de la situación reinante y pidieron medidas correctivas para aliviar una crisis que podría estar ahuyentando a la audiencia cubana de las transmisiones de Radio Martí.

"Nosotros esperamos que se haga un análisis de todo lo que ha sucedido, porque la programación es tan mala y tan poco interesante para el pueblo cubano que nadie la escucha'', afirmó Vladimiro Roca, portavoz de la agrupación durante una entrevista telefónica con El Nuevo Herald.

Roca enfatizó que la reclamación tocó la puerta al más alto nivel en Washington, debido a que la emisora radial está más en sintonía con las políticas locales del exilio en Miami, "lo que ocasiona que el cubano de a pie no tenga motivación ni interés''.

"Enviamos una carta al Departamento de Estado, con copia a la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB) y a Radio Martí, planteando estos problemas. También hicimos algunas sugerencias de cuestiones que se debían abordar, como retornar la sede de la emisora a Washington, que es donde debe estar y de donde nunca debió haber salido'', comentó Roca.

El traslado de las oficinas de Radio y TV Martí a Miami se hizo realidad en abril de 1996, cuando el proyecto de ley presentado por el senador republicano por Texas, Phil Gramm, fue aprobado por el Congreso sin debates ni audiencias, y luego consiguió la firma del presidente Bill Clinton.

El cuestionamiento de Agenda para la Transición constituye la más reciente ola de críticas que encara la emisora, inaugurada el 20 de mayo de 1985 en Washington, DC. para difundir noticias e informar a Cuba sobre la política de Estados Unidos. Con anterioridad, ha sido blanco de alegaciones de favoritismo, parcialidad noticiosa, fraude y otros temas.

La sección de TV Martí fue aprobada por el Congreso en marzo de 1990. El funcionamiento de Radio y TV Martí le cuesta al gobierno federal unos $34 millones anualmente.

El Nuevo Herald intentó sin éxito obtener la opinión del Departamento de Noticias de Radio Martí sobre el malestar de los opositores acerca de la programación informativa de la emisora.

Un llamado a Pedro Roig, director de la OCB --la agencia matriz de Radio y TV Martí-- tampoco fue respondido.

La evaluación negativa de los opositores contrasta con un reporte analítico de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado, de junio del 2007, que calificó de positivo el trabajo de Radio y TV Martí, y valoró también los esfuerzos que realizan estos medios electrónicos para contribuir a una transición democrática en Cuba.

En años recientes la estación ha estado en el foco de ataques de prominentes figuras en el Congreso --mayormente del Partido Demócrata--, que consideran ineficiente su gestión y abogan por el cierre de la oficina de TV Martí bajo el argumento de que la señal televisiva no ha logrado verse dentro del territorio cubano. El régimen castrista interfiere las transmisiones radiales y bloquea la señal televisiva de la estación.

Colaboradores del presidente electo Barack Obama aseguran que el próximo inquilino de la Casa Blanca podría decretar el cierre de TV Martí y someter a escrutinio las operaciones de la emisora radial.

El opositor Jorge Luis García Pérez (alias Antúnez) declaró que las alegaciones no deben ser entendidas como un acto de rebeldía, sino como un llamamiento honesto para mejorar el servicio y que al hacerlo "todos saldrán beneficiados''.

"Esta decisión no quiere la confrontación, sino soluciones. Estamos buscando que se tomen medidas porque Martí es nuestra ventana informativa, la principal con que cuenta el pueblo cubano. Es la información que la censura nos niega'', destacó Antúnez.

Asimismo apuntó que algunos cubanos le han hecho saber que la estación sacrifica la cuestión interna para cubrir noticias sobre el acontecer mundial.

"Otros compatriotas se han quejado de que muchas veces hay más atención a la actualidad internacional que lo que pasa en Cuba. Ciertamente hemos enfrentado dificultades en la cobertura, como una importante actividad en Santa Clara que tuvo una gran repercusión social'', aseguró el disidente.

Al respecto, Antúnez relató que tuvo una comunicación con el periodista Efrén Martínez Pulgarón, de Radio Martí, quien le aseguró que la noticia sería difundida, pero no fue así.

Martínez Pulgarón fue despedido de la emisora el pasado 31 de octubre, después de haber trabajado como contratista desde 1999. El periodista detalló que los estándares que se utilizan para escoger una noticia dependen única y exclusivamente de la mesa editorial.

"Antúnez puede creer que era mi responsabilidad, pero yo sólo era un peón, seguía instrucciones'', expresó Martínez Pulgarón, quien afirmó que su despido fue un acto en represalia por haber puesto en tela de juicio la promoción de empleos a nivel interno y hablar de favoritismos.

Otro disidente, el sociólogo Héctor Palacios, sostuvo que a la hora de analizar la tarea de Radio Martí en la isla se debe tomar como ejemplo los fines de semana.

"Después del viernes puede pasar cualquier cosa en Cuba y nadie se entera sino hasta el lunes'', declaró Palacios en una reciente entrevista telefónica desde La Habana.

Asimismo comentó que las soluciones deben llegar en el corto plazo, debido a que el tiempo puede agravar aún más el problema, sobre todo por la forma en que el gobierno cubano está redoblando los arrestos y operativos contra la disidencia interna.

"Son problemas que hay que cambiarlos, porque Radio Martí no es de otra gente que no sea de Cuba. La razón de ser es la nación cubana, lo ha dicho el gobierno estadounidense: se creó para la democratización del país'', anotó Palacios.

Otras quejas apuntan que ante las emergencias provocadas por huracanes que azotan la isla, el personal de noticias de Radio Martí no cubre los acontecimientos ni ofrece orientación específica a la población cubana.

Asimismo, la activista Marta Beatriz Roque declaró que el debate entre Radio Martí y la Agenda para la Transición es una situación interna y transitoria.

"Esto es algo que ocurre por primera vez y creemos que va a tener solución en un futuro cercano'', advirtió Roque.

Finalmente el activista disidente Elizardo Sánchez Santacruz, que no está vinculado a la Agenda, consideró justificado el malestar del colectivo.

"Digamos que en algún momento he escuchado manifestaciones de preferencias políticas originadas por el exilio cubano de Miami; éstas se han reflejado en ciertos programas que prefiero no mencionar'', acotó Sánchez.

En los próximos días debe divulgarse un reporte congresional sobre el funcionamiento de Radio y TV Martí, a petición del representante demócrata por Massachusetts, William Delahunt, uno de los más severos críticos de la estación.

jcchavez@elnuevoherald.com

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