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Cayo Levisa, un edén vetado a los cubanos

De finas arenas blancas y 2.5 kilómetros de playas vírgenes, Cayo Levisa es un paraíso ecoturístico de Cuba, pero vetado a los cubanos por el riesgo de que se convierta en puerta para la emigración ilegal, de lo cual las autoridades responsabilizan a Estados Unidos.

Distante dos kilómetros de la costa de la occidental provincia de Pinar del Río, al suroeste de Cayo Hueso (Florida), el islote de 2.5 km2 es destino preferido de turistas europeos, sobre todo alemanes e italianos. Unos 9,000 se hospedan en sus cabañas al año y otros 13,000 lo visitan en excursiones.

Cayo Levisa cuenta con un complejo de 35 habitaciones rústicas de alto estándar, y aunque actualmente sólo funcionan 19 por efecto de los ciclones, a partir de febrero se ejecutará una millonaria inversión para construir otras 25, según el gerente, Eliécer Rodríguez.

Rodeado de aguas cristalinas, el islote está ubicado a dos kilómetros de una franja de la barrera coralina de Los Colorados, una de las mayores del mundo, lo que hace del lugar un sitio ideal para la práctica del buceo.

"Esto es como si estuvieras en una isla perdida en el océano, un verdadero paraíso'', declaró Martín Christov, un búlgaro que trabaja como informático en Alemania y que llegó al cayo en compañía de su esposa Ilia para pasar una semana de vacaciones.

Pero Ilia, una alemana traductora de español, lamentó que los cubanos no puedan visitar el islote. "Sería mucho más interesante si pudieras compartir con los cubanos, sabemos que es un pueblo alegre y muy divertido, es una pena'', señaló la mujer.

Desde que comenzó el desarrollo del turismo internacional en 1993, con el objetivo de recaudar divisas para encarar la crisis económica tras la caída del bloque socialista, los hoteles comenzaron a funcionar en divisas para los extranjeros, una práctica que irritaba a los cubanos.

Pero en marzo pasado el gobierno de Raúl Castro, de 77 años, autorizó a los cubanos a hospedarse en los hoteles de la isla, pagando iguales tarifas que los extranjeros en divisas, que son bastante altas.

Si se tiene el dinero, los cubanos pueden hospedarse incluso en las instalaciones de otros islotes como Cayo Coco y Cayo Guillermo, al norte de la central provincia de Ciego de Avila, o Cayo Largo, al sur de Matanzas (occidental), pero Cayo Levisa, por su proximidad con las costas norteamericanas, es aún "tierra prohibida'' para los isleños.

"Es por problemas de seguridad, no te puedes arriesgar a que te lleven un barco cargado de turistas extranjeros'' hacia Estados Unidos, explica el gerente de Cayo Levisa, Wilfredo Quintana.

El robo de embarcaciones es una de las modalidades utilizadas por los cubanos para emigrar ilegalmente a Estados Unidos, donde son amparados por la Ley de Ajuste Cubano (1966), que otorga asilo, permiso de trabajo y otros beneficios a quienes toquen territorio de ese país.

La Habana considera esa legislación, conocida como "ley de pies secos-pies mojados'', como el principal estímulo a la migración ilegal insegura y desordenada; pero Washington asegura que los cubanos salen por razones económicas y falta de libertades.

"Cuando no exista más la Ley de Ajuste, entonces veremos'', añadió Quintana.

A los veraneantes poco les interesa la política. "Tarde o temprano tendrán que levantar esa prohibición, porque es totalmente absurda'', opinó Olivia, una cubana que pretendía conocer el cayo, invitada por su hija que llegó de Italia a pasar vacaciones en su país.

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