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Juntos, alumnos y maestros, logran superar los obstáculos

Aunque vengan de hogares pobres e inestables, y algunos de sus padres estén en la cárcel o separados, los estudiantes siempre pueden aprender y superar obstáculos académicos.

Así piensa Johnnie Brown, directora de la primaria Miami Gardens, la única escuela que pasó de una calificación deficiente, con la letra F, a una de las mejores, con una B.

Otras escuelas también superaron la F y recibieron una mejor calificación con una letra C. Fueron los casos de las primarias Naranja, West Homestead y de las intermedias Brownsville y Carol City.

La primaria Brentwood también fue reconocida porque pasó de una letra D y llegó a la mejor calificación, con una letra A.

La buena noticia este año para el sistema escolar de Miami Dade fue la disminución de escuelas F de 27 a 13, lo cual representa un 4 por ciento en total.

Brown explicó que muchos de sus alumnos son muy pobres, vienen de hogares problemáticos y muchos de ellos, sin estar conscientes, van a la escuela "enojados y molestos'' por las cosas que les suceden y no entienden.

El 86 por ciento del alumnado está en el programa de almuerzo reducido o gratuito, y la mayoría son inmigrantes hispanos que no dominan el inglés.

Estos niños son testigos de ‘‘cosas de las que no deberían serlo'' y el único lugar donde se sienten seguros y vuelven a ser niños es la escuela, agregó la directora.

"Cuando están aquí yo soy responsable por ellos, y quiero que sientan que somos una familia. No quiero que piensen en lo que ocurre fuera de estas paredes'', afirmó Brown.

Pero llevar una escuela de F a B no es una tarea fácil. ¿Cúal es el secreto?.

Para la vicesuperintendenta de Instrucción y Currículo del distrito escolar de Miami Dade, Antoinette Dunbar, la clave está en la combinación de muchos elementos, pero el principal es la calidad de los educadores.

"Los maestros tuvieron el mayor impacto en el éxito de estos colegios. Tenemos que darles el crédito por este logro'', afirmó la alta funcionaria.

Dunbar indicó que este triunfo no se le puede atribuir a una sola persona, sino al "esfuerzo de todos'', junto con la puesta en práctica de un proceso metodológico que implica:

* La indentificación real de las fallas académicas de los estudiantes, y creación de un plan individual de ayuda.

* Monitoreo del progreso de los alumnos, a través de constantes pruebas.

* Uso de los mejores libros y herramientas tecnológicas. Algunos programas son: SuccessMaker, On Target y Voyager.

* Intervención de entrenadores en áreas de Lectura, Matemáticas y Ciencia, que asesoren a maestros y estudiantes

* Mayor entrenamiento profesional de los maestros

* Y uno de los más importantes: el firme deseo de ayudar al estudiante a aprender y mejorar.

Miami Gardens no tenía los educadores veteranos que se necesitan para la titánica tarea de sacar la escuela de la F.

Brown indicó que el 43 por ciento de los profesores de su escuela son novatos, con menos de tres años en el magisterio, y poca experiencia.

"Pero recibieron el entrenamiento según las necesidades de los estudiantes, y esto nos ayudó a crecer juntos'', acotó la directora.

Durante todo el año, la escuela analizó los datos de cada alumno, creó un perfil de sus necesidades, y comenzó a dar clases intensivas de Lectura y Matemáticas a diario, además de tutorías gratis impartidas antes, después de las clases y los fines de semana.

Se les ayudó a superar las barreras del idioma, pues muchos son recién llegados y no hablan perfectamente inglés. Se les daba 90 minutos al día de Lectura, Comprensión y Vocabulario, informó Susan González, maestra de Miami Gardens.

"Tratamos de que aprendieran. No queríamos que tuvieran sentimiento de fracaso... porque a los niños mientras más se les empuja, más dan'', puntualizó González.

Para Sharon Jackson, directora de la primaria Brentwood, los maestros de su escuela realizaron un ‘‘trabajo muy duro''.

"Lo que hicimos diferente fue hacer que los estudiantes estuvieran conscientes del impacto de las notas [de la prueba del FCAT] en sus vidas, y cómo afectan a la escuela'', señaló Jackson, quien también contó con un intenso programa de tutoría gratuito para sus estudiantes.

Y sus alumnos, que viven en el vecindario pobre de Opa Locka, entendieron bien el mensaje, porque la escuela pasó de ser un colegio con Letra D, a letra A.

Verena Cabrera, subdirectora de la secundaria Hialeah no aceptaba que su escuela tuviera la letra F como calificación, especialmente después de ver el talento y el orgullo de los estudiantes por el colegio.

Pero este año, dejaron la F y subieron a una C, gracias también al trabajo intenso de los maestros y las tutorías que recibieron los alumnos.

La clave para la mejoría académica de este curso escolar fue, según Cabrera, el programa de reforma secundaria.

El mismo, aumenta el período de clases de 6 a 8, dando mayor oportunidad a los estudiantes a escoger materias electivas, sin descuidar las asignaturas fundamentales como Lectura, Ciencia y Matemáticas.

Igual que las escuelas anteriores, la secundaria Hialeah recibe a estudiantes pobres, y debe subsidiar el almuerzo del 65 por ciento del alumnado.

El 95 por ciento de los estudiantes son hispanos y muchos no dominan el inglés.

"Tenemos los mismos problemas: estudiantes pobres, inteligentes pero no comprenden el idioma porque acaban de llegar, y esto hace que la calificación baje'', explicó Cabrera.

La motivación de los estudiantes y el trabajo profesional de los maestros ayudó a la escuela alcanzar su obje-tivo, y a salir del estigma de la F.

"Aunque la tarea del curso anterior dio su fruto, este año queremos subir la calificación. Aún hay mucho por hacer'', finalizó Cabrera.

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