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Miles buscan boletos para la toma de posesión de Obama

La oficina del senador Mel Martínez recibió 50,000 solicitudes en busca de boletos para la ceremonia de juramento de Barack Obama. La oficina del representante Lincoln Diaz-Balart se vio obligada a rechazar tantas solicitudes que está ofreciendo paquetes de condolencia --mapas e información sobre cosas que hacer en la capital-- a las personas que debió rechazar.

Entretanto, los representantes Debbie Wasserman Schultz, Ron Klein y Robert Wexler celebrarán una recepción previa a la inauguración en la Biblioteca del Congreso para los que no obtuvieron boletos.

"He sido testigo de dos inauguraciones de Clinton y dos de Bush, y ninguna ha tenido el grado de entusiasmo que tiene ésta'', dijo la representante Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Miami, cuya oficina fue inundada de solicitudes para boletos para la ceremonia de juramentación. ‘‘Tenemos cartas, llamadas telefónicas, mensajes electrónicos, muchas peticiones desesperadas''.

Determinar la forma justa de distribuir la cantidad límite de boletos (198 para cada miembro de la Cámara, 393 para cada senador) ha demostrado ser fastidiosa para los congresistas que tienen comoprioridad satisfacer los deseos de sus constituyentes: la mayoría han entregado los boletos sobre la base de "el primero que llegue, será el primero en obtener el boleto'', aunque algunas oficinas crearon elaboradas loterías o seleccionaron a los protagonistas de historias especialmente asombrosas.

Cualquiera que sea la fórmula, no había suficientes boletos para satisfacer la demanda.

"La gente ha seguido llamando'', dijo la semana pasada Towner French, asesor de la oficina de Diaz-Balart, republicano por Miami.

Es muy probable que los afortunados en obtener boletos sean los que hicieron las llamadas hace semanas --o en el caso de Adrian Díaz-- hace meses. El consultante de información tecnológica de West Kendall solicitó los boletos el 18 de octubre, meses antes de las elecciones presidenciales.

"Me imaginé que iba a haber una gran demanda de cualquier forma'', dijo Díaz, de 31 años, y republicano que votó por John McCain.

Díaz dijo que está igualmente entusiasmado por asistir a la inauguración de Obama. "La inauguración es un evento histórico de todos modos. Y Obama será mi Presidente, sin que importe si voté por él o no. Tal vez no esté de acuerdo en todo lo que dice o hace, pero es mi Presidente''.

Díaz se aseguró de obtener lo que buscaba: primero solicitó el boleto con Martínez y con su congresista, el representante Mario Diaz-Balart, republicano por Miami. La oficina de Martínez obtuvo los boletos para Díaz, su suegra y su cuñado y novia. La esposa de Díaz --que no es fanática de estar expuesta a la inclemencia del invierno en Washington-- mirarán la ceremonia desde la casa.

Díaz, que reservó un hotel desde octubre (y desde entonces ha llamado seis veces para confirmar una y otra vez la reservación) dijo que tenía planeado acudir a la inauguración consiguiera o no un boleto para la ceremonia. Los miembros del Congreso han señalado que no hace falta boletos para sumarse a las miles de personas que verán la ceremonia en pantallas gigantes a lo largo de la explanada conocida como el National Mall.

La mayoría de los lugares a lo largo de la ruta del desfile también son gratuitos.

Sin embargo, algunos querían estar en las primeras filas.

La maestra de la escuela intermedia North Dade Middle Vivian Shelton, de 53 años, le envió mensajes electrónicos y un fax al representante Kendrick Meek, demócrata por Miami, pidiéndole boletos para ella y sus dos nietas, Sage Robinson, de siete años, y Angela Clayton, de cinco.

"Sé que es una gran solicitud para un niño pequeño'', dijo Shelton en la carta a Meek. La semana pasada, recibió una llamada telefónica donde se le decía que le enviarían los ¡tres boletos!

"Yo no hacía más que pensar, ‘Dios mío, realmente quiero que las niñas vayan'', dijo Shelton, y señaló que las niñas salieron en The Miami Times en noviembre mientras la acompañaban a votar en los precintos y le agradecían a los ancianos que hicieran las filas por votar.

"Esto es algo que recordarán toda la vida'', dijo Shelton, y agregó que todavía está tratando de ver de qué forma puede pagar el viaje. "De alguna manera vamos a estar allí''.

El interés en el evento ha provocado que algunos congresistas tomen pasos excepcionales. la oficina de Lincoln Diaz-Balart dijo que ha enviado información sobre diferentes eventos gratuitos, entre ellos mirar la ceremonia desde el Mall, a todo aquel que no obtuvo boleto.

Y los constituyentes que no consiguieron un boleto por parte de Wasserman Schultz, Klein y Wexler podrán mezclarse con ellos en la actividad de la Biblioteca del Congreso.

"Para nosotros, la recepción es una forma de hacer algo especial para todo el que viene Washington, tenga o no tenga boleto'', dijo Jonathan Beeton, portavoz de Wasserman Schultz, demócrata por Weston. Beeton dijo que la oficina tenía solicitudes para más de 2,000 boletos, "de modo que evidentemente la gran mayoría no recibirá boletos, pero haremos todo lo posible para que su visita les resulte inolvidable''.

Los miembros del Congreso tienen asientos asegurados, pero al menos uno de ellos no usará la de ella: Ros-Lehtinen. Verá la ceremonia desde la casa, en un nuevo televisor de 40 pulgadas.

"No es un desprecio hacia el presidente electo Obama'', dijo Ros-Lehtinen, que fue protagonista de una famosa noticia al colgarle por error el teléfono dos veces a Obama cuando él la llamó para felicitarla por su reelección. "No disfruto sentarme al aire libre en enero cuado hace tanto frío en Washington. Veré la ceremonia desde la comodidad de mi casa en el sur de la Florida junto a mi familia''.

Ros-Lehtinen dijo que no ha ido a niguna inauguración desde el segundo término de Ronald Reagan en 1985 que se tuvo que trasladar al interior del Capitolio debido al intenso frío que hacía. "Dije que nunca más haría lo mismo'', dijo Ros-Lehtinen. "La miraré en alta definición''.

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