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Charlie Crist, el gobernador de teflón

A mitad de su término, el optimismo del gobernador Charlie Crist se pone a prueba diariamente en momentos en que el estado se hunde en la peor recesión de los últimos tiempos. Pero el gobernador republicano sigue sonriendo.

Crist tiene razones para hacerlo. Mantiene una alto nivel de popularidad pese a la mala situación económica. Logró que se aprobara una enmienda constitucional que contempla la mayor reducción del impuesto a la propiedad de la historia del estado. Pasó el último verano disfrutando del agradable rumor de posible compañero de boleta de John McCain y el mes pasado terminó casi tres décadas de soltería al casarse con la neoyorquina Carole Rome.

Pero tras dos años de trabajo su historial de logros no está definido.

El año pasado Crist prometió impulsar la economía con la reducción del impuesto a la propiedad, generar nuevos ingresos con un acuerdo de juego con los seminolas, reducir las tarifas del seguro a la propiedad y crear empleos con fuertes gastos en proyectos de obras públicas. En su discurso de toma de posesión en el 2007 se comprometió a crear ‘‘empleos seguros con buena paga'' y "escuelas de nivel mundial''.

Pero en gran medida no ha podido cumplir sus promesas. La recesión nacional coincidió con el colapso del sector inmobiliario en la Florida, que generó el mayor índice de desempleo en 15 años, la mayor pérdida de empleos en elpaís y profundas reducciones de presupuesto a la educación pública para equilibrar un presupuesto abrumado.

La bonanza del impuesto a la propiedad no se materializó. Las cuentas tampoco funcionaron en lo relativo al seguro a la propiedad. El acuerdo de juego con los seminolas fue declarado inconstitucional. El esfuerzo del gobernador por crear empleos mediante la construcción de carreteras no se concretó.

Donde Crist ha tenido éxito es en un estilo de gobierno pragmático e inclusivo. Modernizó el Tribunal Supremo estatal, reemplazando tres magistrados en retiro con dos conservadores y un moderado. Descartó las máquina de votación de pantalla táctil a favor de las boletas de papel y prorrogó el período de votación adelantada, algo que se consideraba favorable a los demócratas. Y el día de las elecciones nacional hubo una gran participación y la maquinaria electoral funcionó impecablemente.

Ha impulsado ideas que reconoce que pueden tener un costo a corto plazo pero que, a su juicio, generarán beneficios a largo plazo, como la histórica compra de campos de caña de azúcar, por valor de $1,300 millones, para mejorar la calidad de las aguas en los Everglades y la promulgación de nuevos mandatos para que las generadoras de electricidad usen más energía renovable y los fabricantes de vehículos produzcan modelos con menos emisiones contaminantes. Y no vaciló en cambiar de posición y apoyar un aumento máximo del 15 por ciento a la matrícula universitaria porque, dijo, era necesaria para mejorar las casas de estudio.

Crist merece gran parte del mérito por la aprobación hace un año de la reducción del impuesto a la propiedad de la Enmienda 1. Pero lo que Crist califica de una reducción de impuestos de $23,000 millones en cinco años le parece algo muy diferente a los propietarios de la Florida, que ha visto el valor de sus viviendas bajar a un ritmo mucho mayor que sus cuentas de impuestos.

Donna Kuhn, de North Port, es uno de los cientos de contribuyentes frustrados que le han escrito a Crist. Kuhn se queja de que su casa de Sarasota ha perdido 20 por ciento de su valor mientras el impuesto a la propiedad han bajado 3 por ciento. Eso le representa ahorros de unos $115.

"¿Dónde están los grandes ahorros que usted prometió cuando nos dijo que los impuestos a la propiedad iban a caer como una piedra?" le preguntó Kuhn a Crist. "¡Han caído, pero como granos de arena!''

Las tarifas de los seguros a la propiedad han bajado un promedio de 14 por ciento este año porque el estado ha tenido dos años consecutivos sin grandes huracanes, pero propietarios como Nelly Spengler han sido golpeados por el costo de los aumentos necesarios para mantener solvente a Citizen y al fondo de respaldo del seguro estatal.

El mayor golpe que Crist ha recibido vino del Tribunal Supremo estatal. Un fallo unánime invalidó el acuerdo pactado con los seminolas de la Florida para permitir máquinas tragamonedas y juegos de mesa en los siete casinos de la tribu porque no pudo conseguir apoyo legislativo para la ampliación del juego. Crist espera conseguir la aprobación en marzo pero el estado ha perdido más de $100 millones que hubiera podido recaudar si el acuerdo se hubiese aprobado.

El alto tribunal también echó abajo una enmienda constitucional que debía incluirse en la boleta de noviembre que hubiera pedido autorización para reemplazar los $8,000 millones en impuestos a la propiedad que pagan por las escuelas con un aumento de un centavo al impuesto a la ventas y otros aumentos tributarios. Crist esperaba que el cambio hubiera rescatado al deprimido mercado inmobiliario y beneficiado a los propietarios.

Pero pese a esos reveses las encuestas de opinión muestran que el índice de aprobación de Crist se mantiene por encima de 65 entre personas de todos los grupo políticos, aunque la mayoría dice que el estado avanza en la dirección equivocada. Una explicación habitual: "Este hombre es un político magistral', dijo el representante Rick Kriseman, demócrata por St. Petersburg.

Aunque algunos republicanos conservadores rechazan ciertas posiciones de Crist, otros dicen que es efectivo.

"Tiene una tremenda habilidad para promover sus opiniones sin parecer partidista'', dijo David Johnson, asesor político republicano.

Crist tiene mucha habilidad para aglutinar a sectores muy diferentes. Un legislador afroamericano que lo admira una vez dijo que era "el primer gobernador negro'' de la Florida, y sus éxitos en las reducciones de impuestos a la propiedad y su enfoque sobre el presupuesto le han ganado que el conservador Instituto Cato lo considere uno de los tres mejores gobernadores del país.

"Charlie está bien situado para servir ocho años como gobernador y seguir hacia el Senado federal porque no es probable que nadie se postule en su contra en una primaria republicana, e incluso tiene apoyo demócrata'', dijo Steve Geller, ex líder demócrata del Senado estatal.

Pero a Crist le falló su habilidad política en junio pasado, cuando en medio de una dolorosa recesión encabezó una misión comercial de 12 días a Europa en la que llevó a Rome, entonces su prometida, como "delgada invitada''.

Le llovieron las críticas de demócratas y de simples ciudadanos que le escribieron para decirle que había perdido el contacto con la gente, un insulto para un hombre que se califica a sí mismo de‘‘el gobernador del pueblo''.

Buena parte del liderazgo de Crist tiene que ver con tono y estilo. Se ve a sí mismo como un hombre que, como solía decir Bill Clinton, siente el dolor de sus electores.

"Me acusan de ser un populista porque lo soy'', dijo. "Me preocupan profundamente la gente y los problemas que enfrentan''.

Para demostrarlo, Crist visita las oficinas de desempleo y los pequeños negocios y hace recorridos para subrayar su preocupación. Su mantra es que por muy malas que estén las cosas, en algún momento mejorarán. Le gusta decir que "tenemos nuestros mejores días por delante''.

En algunos círculos, Crist es visto como un ejecutivo superficial cuya atracción por las cámaras de televisión con frecuencia son un sustituto de políticas efectivas.

"¿Dónde está? Eso es lo que la gente me sigue preguntando'', dijo el representante Keith Fitzgerald, demócrata por Sarasota. "Tenemos enormes problemas y la gente no ve ningún liderazgo fuerte. Todo lo que escuchamos es que el sol siempre brilla en la Florida''.

Crist no se excusa por su optimismo. "Alguien tiene que decir que vamos a salir de esta situación, que hay un futuro y que todo se solucionará'', dijo. "En un momento así, es muy audaz pero también muy alentador''.

bousquet@sptimes.com

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