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Hermanos Céspedes condenados a 9 años

Afirmando que desea mantener los valores comunitarios en una época de fraude rampante en los servicios médicos, una jueza federal sentenció el miércoles a Carlos y Jorge de Céspedes, antiguos baluartes de la comunidad, a nueve años de prisión.

La jueza federal de distrito Patricia A. Seitz dijo que los hermanos cubanos habían "tenido dos caras durante mucho tiempo'' al estafar $5 millones al Kendall Regional Medical Center en un fraude que se prolongó por 14 años.

Carlos de Céspedes, de 58 años, y Jorge de Céspedes, de 55, observaron impasibles mientras la jueza explicaba que los condenaba a la pena máxima recomendada, pese a que casi 200 líderes del sur de la Florida habían pedido clemencia debido a su activa participación en muchas iniciativas caritativas.

Seitz dijo que tenía que ser dura porque no quería que Miami se derrumbara, como el Imperio Romano, por falta de "virtud cívica''.

La condena fue lo que pudiera ser el capítulo final de una de las mayores historias de éxito empresarial y colapso financiero en la historia de Miami.

Los hermanos de Céspedes llegaron a Estados Unidos desde Cuba cuando eran niños, como parte de la operación Pedro Pan. Estuvieron cinco años en campamentos católicos antes de que llegaran sus padres. En 1980 establecieron Pharmed, una distribuidora de equipos médicos, instalando una contestadora telefónica en el garaje de su casa.

Veinte años después, Pharmed era el octavo mayor negocio hispano del país, según la revista Hispanic. En el 2003 Pharmed tuvo $48 millones de ganancias sobre ingresos de $584 millones.

Carlos era un líder de la Fundación Nacional Cubano Americana; Jorge era entrenador voluntario de baloncesto. Ambos participaban en muchas iniciativas de la Iglesia Católica. La arena de basquetbol de la Universidad Internacional de la Florida recibió el nombre de Pharmed por sus contribuciones.

A los hermanos les gustaba exhibir su riqueza, manejando carros Ferrari, Bentley y Porsche. Eran dueños de los restaurantes Chispa en Coral Gables y Doral. Contrataron a un comisionado del condado, Pepe Díaz, para que trabajara en una de sus filiales. "Lo contraté para que no nos robara a usted y a mí'', declaró Carlos a The Miami Herald en el 2006.

Pero había señales preocupantes, como tres demandas durante dos décadas en que se acusó a los hermanos de fraude en la compleja estructura de precios mayoristas de suministros médicos.

En agosto del 2004, Roche Healthcare dejó abruptamente de usar a Pharmed, lo que provocó que la empresa perdiera $300 millones en ingresos anuales. Roche no dio explicación por su decisión pero se reveló en declaraciones judiciales recientes que una auditoría descubrió que los hermanos habían participado en un complejo esquema que usaba mercancía de Roche de una manera que infringía su contrato.

Aproximadamente en la misma época, el abastecedor original de Pharmed, Johnson & Johnson, canceló también su relación con los hermanos, acusándolos de "enriquecimiento injusto'' al recibir $22 millones en devoluciones a las que no tenían derecho.

En el 2007 la cadena de hospitales HCA, uno de los clientes más importantes de Pharmed, canceló sus negocios con la empresa al descubrir una confabulación en la que tres empleados del Kendall Regional Medical Center, de HCA, participaban con Erika Urquiza, vicepresidenta adjunta de Pharmed, en un confabulación en que el hospital le pagaba a Pharmed por suministros médicos que no recibía.

Al ser confrontados por HCA, los hermanos negaron tener conocimiento y culparon a Urquiza y a Fernando de Céspedes, un medio hermano que había fallecido recientemente. En realidad, Jorge de Céspedes había reclutado a Urquiza para el fraude y el hermano muerto no tenía nada que ver en el asunto.

La pérdida de HCA como cliente fue el golpe de gracia para Pharmed. Se declaró en quiebra en octubre del 2007 y un fideicomisario la cerró.

En julio los hermanos fueron acusados de fraude en el caso del Kendall Regional, así como de evadir impuestos sobre $8 millones en relación con el caso de Roche. En septiembre ambos se declararon culpables y arrepentidos. Carlos llegó a enjugarse las lágrimas con un pañuelo desechable que le dio la jueza.

El miércoles, tanto el fiscal Ryan K. Stumphauzer como la jueza Seitz llamaron la atención sobre el hecho de que los hermanos culparan de los hechos a un familiar fallecido y a un empleado como evidencia de que no aceptaron a tiempo su responsabilidad.

Stumphauzer dijo que acusar a otros fue "lo peor que hicieron''.

Seitz se refirió el martes a la doble cara de los hermanos debido al contraste entre sus buenas obras comunitarias y sus delitos flagrantes.

Pero en sus palabras finales del miércoles, Stumphauzer señaló los 14 años de fraude y una confabulación de varios años contra Roche en que los hermanos desviaron $30 millones de Pharmed a varias compañías fachada y almacenes lejanos.

"Francamente, me parece que el delito es parte íntegra del carácter de los acusados'', dijo el fiscal a la jueza. Agregó que los hermanos tenían "una mentalidad criminal altamente funcional y profundamente enraizada''.

jdorschner@MiamiHerald.com

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