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Más floridanos piden asistencia para alimentos

Desempleados y sin dinero, los floridanos están solicitando asistencia estatal para alimentar a sus familias en cifras nunca antes vistas.

En los dos últimos años, la cantidad de floridanos que reciben cupones de alimentos ha aumentado más de 40 por ciento hasta alcanzar 1.7 millones.

Se trata del incremento más alto en el país, según el Departamento de Agricultura, y también del segundo aumento más grande en la historia del estado, sobrepasado sólo por la ayuda que se entregó durante las semanas después del paso del huracán Andrew, dijo un analista del Centro de Presupuesto y Prioridades de Política, un grupo de estudios de Washington D.C.

Casi uno de cada 10 floridanos depende en la actualidad de cupones de alimentos, y los funcionarios estatales dicen que muchos más califican.

La prueba del aumento sin precedentes se pudo constatar recientemente en la oficina de Miami del Departamento de Niños y Familias de la Florida (DCF), donde la fila de personas que esperaban para recibir ayuda salía por la puerta y llegaba hasta la esquina.

Una de las personas que hacía la cola era Hardy Prado, quien sostenía en brazos a su hija de 22 meses en tanto aguardaba para verificar cuál era la situación de su solicitud.

Prado trabaja como jornalero, su empleo es irregular y lo que gana no es suficiente para pagar las facturas. Además, dijo Prado, a su pareja, Ana Camacho le ha resultado casi imposible hallar empleo desde que dejó su trabajo en una florería de Doral con una licencia por maternidad en febrero del 2007.

Cada vez que aumenta la tasa de desempleo, se desploma más el sector inmobiliario y se hace más severa la entrega de créditos, crecen las filas para obtener cupones de alimentos, dijo Stacy Dean, directora del Centro de Presupuesto y Prioridades de Política.

Las personas "pierden ingresos, y necesitan comprar alimentos'', dijo Dean.

De igual modo, Dean dijo que no es ninguna sopresa que el aumento de la Florida sea mayor que el del resto del país. A nivel nacional, los estados que han sido muy afectados por la caída inmobiliaria han experimentado el mayor aumento, como es el caso de Nevada.

El aumento nacional, dijo Dean, es consistente con anteriores recesiones. En 1991, el número de floridanos que recibieron cupones de alimentos fue casi de un millón de personas, lo que equivalía a alrededor de 7.7 por ciento de la población.

Del 1.7 millón de personas que reciben actualmente cupones de alimentos, unas 356,000 viven en el Condado Miami-Dade, y más de 127,000 viven en Broward.

Una persona que viva sola y que gane mensualmente $1,127 o menos califica para recibir cupones de alimentos, al igual que una familia de cuatro que gane al mes $2,297 o menos. Los cambios están en función del número de personas que vivan en el núcleo familiar.

Algunos inmigrantes documentados son elegibles y a ningún niño pobre que sea un inmigrante indocumentado se le niega la ayuda.

El programa exige que las personas entre los 16 y los 60 años se "inscriban para trabajar, acepten empleo apropiado y formen parte del programa de empleo y capacitación al que fueron referidos'', según la página web del DCF. Si no buscan trabajo, los adultos entre los 18 y los 50 años pueden recibir cupones de alimentos sólo durante tres meses en un período de tres años.

A los que acepten entrar en el programa, el estado les entrega tarjetas plásticas que funcionan como tarjetas de crédito. Los usuarios pueden pasar las tarjetas en lás máquinas de mercados autorizados, y las cuentas electrónicas se vuelven a llenar todos los meses, de modo que ya no existen cupones de alimentos de papel.

Aunque estos tipos de actualizaciones han mejorado la eficiencia del programa, la creciente demanda ha sobrecargado de forma considerable la capacidad del estado para ofrecer servicios.

"Uno podría esperar ver algún tipo de disminución en los servicios cuando existe esta enorme demanda'', dijo Dean.

Por otra parte, el procesamiento de las solicitudes para entregar los cupones de alimentos se está demorando más: cerca de 20 días, a diferencia de antes, cuando era de 15 ó 17 días.

El DCF tiene 4,500 empleados en su programa ACCESS, que se encarga de las solicitudes de bienestar social. El programa de cupones de alimentos es uno de los varios que existen.

El año pasado, los principales jefes del departamento pidieron contratar a 150 empleados más, pero las reducciones al presupuesto estatal lo impidieron. Este año, el DCF solicitó la contratación de 288 personas. Troncoso, portavoz del DCF, dijo que espera que la Legislatura estatal apruebe la solicitud en su próxima sesión que tendrá lugar en la primavera.

"No los hubiéramos pedido si no nos hicieran falta'', dijo Troncoso.

El debilitamiento de la economía también ha afectado a los bancos de alimentos de la región que ayudaron a las familias de bajos recursos antes de que entraran a funcionar los cupones de alimentos.

Los mercados sin fines de lucro, donde las familias pueden entrar y recoger gratuitamente una bolsa de comida, están recibiendo menos donaciones.

El Pantry of Broward ha visto un aumento de usuarios desde que abrió sus puertas a mediados del 2008, dijo Bruce Harris, director de desarrollo de Pantry. El mercado no lucrativo atiende a cerca de 253 casas, y acepta diariamente entre 15 y 20 nuevos clientes, dijo Harris.

Sin embargo, Harris dijo que calcula que las donaciones mensuales de entre $15 y $20,000 disminuyan de forma notable en enero. Ursula Williams, gerente de casos del mercado, dijo estar preocupada de que el aumento de la demanda junto con una caída en las donaciones caritativas los obligue a rechazar a familias necesitadas.

"Desearíamos que el DCF no estuviera tan abrumado, pero lo está'', expresó Williams.

Un poco más al sur, en House of Style Hope Release Food Bank, de Curley, en Model City, la cifra de clientes mensuales ha subido de 731 a 1,633 en los dos últimos años, el mismo período en que han aumentado la entrega de cupones de alimentos.

"Probablemente se debe a los despidos recientes'', dijo Williams. "Muchas personas que nunca pensaron que tendrían que pedir ayuda de alimentos, ahora hacen la fila porque necesitan comer''.

Holliday dijo que comenzó a ver más personas haciendo fila en su mercado sin fines de lucro en agosto. En noviembre, ya las filas eran diarias.

jpagliery@MiamiHerald.com

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