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Proponen crear parques en terrenos vacíos

En los mejores días del boom de la construcción en Miami, los solares yermos eran el escenario de los actos de magia.

Las fiestas de ventas de preconstrucción de condominios convirtieron los lotes vacantes en lugares de ensueño --los promotores inmobiliarios competían unos con otros en engalanar sus eventos, no sólo con folletos de papel reluciente, sino además con la comparecencia de celebridades, sensuales bailarinas de salsa y artistas del trampolín.

Toda esa ostentación es cosa del pasado, y algunos de esos folletos de papel reluciente nunca llegaron a convertirse en edificios de bloques y argamasa. Los solares yermos no son más que eso --terrenos cercados y poco acogedores.

¿Podrían llegar a ser algo más que eso?

El comisionado de Miami Marc Sarnoff así lo cree, y ha propuesto que la ciudad convierta algunas de esas propiedades que hubieran sido condominios en parques temporales. En medio del clima económico actual, probablemente pasen años antes de que los promotores inmobiliarios construyan nada en esos lugares, incluso en terrenos de primera, frente al mar.

Llamémoslo parques de alquiler.

Sarnoff, siguiendo el ejemplo de un programa de Seattle que convierte terrenos baldíos en jardines comunitarios, ha contactado a varios promotores inmobiliarios locales.

Uno de ellos, Tibor Hollo, está dispuesto a conceder a Miami el uso de su propiedad del 1201 Brickell Bay Drive --futuro hogar del proyecto Villa Magna, de dos torres y 787 unidades-- durante los tres años por $1 al año.

La propiedad del área de Brickell cuenta con una vista panorámica del downtown en un vecindario densamente habitado y con escasos estacionamientos.

"No hay mal que por bien no venga'', dijo Sarnoff del mercado inmobilario estancado de Miami. ‘‘Y lo bueno para los ciudadanos de Miami es que podrán tener un parque frente al mar''.

Tal vez más de uno. Entre otras propiedades a las que el comisionado tiene el ojo echado como posibles parques hay lotes en el Upper East Side, otro lugar junto al Río Miami River y al downtown que, aunque no esté junto al mar, está en el centro del distrito comercial de Miami.

"No se ha tomado ninguna decisión definitiva'', advirtió Eric Fordin, vicepresidente de The Related Group, al que pertenecen las propiedades del Upper East Side. Pero añadió: "Related se enorgullece de su mentalidad abierta y su atención a las ideas y concepciones ajenas''.

Aunque los líderes de la ciudad han hecho grandes adelantos en cuanto a mejorar el largamente ignorado sistema de parques de Miami, ésta se encuentra en un lugar bastante atrasado en la lista nacional de espacio de parque por cada 1,000 habitantes de las grandes ciudades.

El activista miamense Steve Hagen, quien ha criticado muy a menudo al gobierno citadino por el poco espacio que se ha concedido a los parques, no está convencido de que alquilar áreas verdes sea la solución del problema.

"Es una falsa solución a la necesidad de parques'', dijo Hagen. "La realidad es que la Comisión de la Ciudad tiene que dedicarse en serio a añadir espacios para parques''.

Sarnoff afirma que Miami no ha escogido alquilar en lugar de comprar, sino que la ciudad está trabajando activamente en ambos sentidos. Pero en el caso de terrenos como la propiedad de Hollo --valorada a unos $38 millones--, Sarnoff dice que alquilar es la única opción realista.

De todos los lugares que están siendo considerados, el terreno de Hollo es con mucho el más cercano a convertirse en parque. Los líderes de la ciudad ya habían escogido un nombre para el parque --Hollo Park, en honor a su dueño-- cuando surgió un problemilla inesperado.

"Yo les pedí de favor que no usaran mi nombre'', declaró Hollo a The Miami Herald. "Soy un poco tímido en ese sentido. No hay razón para hacer eso''.

El parque fue rebautizado "Villa Magna Park''. El acuerdo de arrendamiento entre Hollo y la ciudad podría recibir la aprobación definitiva en enero.

Aun cuando fuera así, ¿por cuánto tiempo el terreno seguirá siendo un parque? Eso no está claro.

Los términos actuales del acuerdo hablan de una extensión de tres años con una reducción opcional a dos en caso de que Hollo queira terminar antes el contrato.

Lo que sí está claro, de un modo o de otro, es que hay mucha demanda para ese tipo de espacios abiertos en Miami, donde los parques escasean. En una noche reciente de entresemana, vecinos que trotaban o paseaban sus perros pasaban junto a la cerca del solar de Villa Magna a cada momento. Esa cerca podría desaparecer en pocos meses.

"A todo el mundo le encantaría'', dijo Cyril Eskenazi, quien vive al cruzar de la calle, en el condominio The Mark on Brickell.

El que Miami tendría que devolver el terreno en algún momento no aminoró para nada el entusiasmo de los vecinos.

"Vale la pena, claro que vale la pena'', opinó Carmen Nieves, de 41 años.

La propuesta de contrato de arrendamiento de Miami requiere que la ciudad invierta entre $200,000 y $250,000 durante los tres años de la vida del parque, estima Sarnoff.

Ese dinero pagaría tanto por el mantenimiento del parque como por cobertura de seguro de responsabilidad para la propiedad de dos acres de extensión. Si alguien sufre daños en el parque, demandaría a la ciudad.

Hollo, mientras tanto, promete gastar hasta $50,000 en senderos y bancos. El no está pidiendo un descuento en sus impuestos anuales a la propiedad, que este año suman más de $835,000.

Otros inversionistas, no obstante, podrían pedir algún tipo de exención fiscal antes de permitir al público jugar al Frisbee en sus terrenos. Sarnoff asegura que él no se opone a las exenciones fiscales, mientras que los promotores inmobiliarios usen la mitad de lo que se ahorran en impuestos en mejorías para el parque.

"Creo que eso es un arreglo justo'', dijo Sarnoff.

Otro incentivo potencial para los promotores inmobiliarios: Miami está ofreciendo congelar --por varios años-- los permisos de construcción ya aprobados para las propiedades que se conviertan en parques temporales.

Miami está en mitad de una rezonificación general, conocida como Miami 21. , que podría limitar la altura y la escala de los futuros rascacielos en ciertos barrios. Si se les congelan sus permisos bajo el código de zonificación antiguo, los promotores inmobiliarios conseguirían unos cuantos años adicionales sin tener que preocuparse por seguir las nuevas regulaciones. "Eso vale la pena, por supuesto que sí'', dijo Fordin, del Related Group.

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