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Universidades resultan inaccesibles en el país

Un informe independiente sobre la educación superior en Estados Unidos reprobó a todos los estados excepto uno en materia de acceso financiero, un veredicto embarazoso y que probablemente no va a mejorar en momentos en que la economía se contrae.

El estudio bienal del Centro Nacional de Política Pública y Educación Superior, que evalúa los beneficios públicos de la educación superior, dio una calificación de F en el acceso financiero a 49 estados, en comparación con 43 dos años atrás. Sólo California aprobó con una calificación de C gracias a sus universidades comunitarias relativamente baratas.

El informe usa varios factores para medir y calificar a los estados, de A a F, sobre el rendimiento de sus universidades públicas y privadas.

La calificación de acceso financiero se basa en la proporción del presupuesto de una familia promedio que se gasta en la educación superior de un hijo.

Sólo dos estados --Nueva York y Tennessee-- han alcanzado un avance mínimo desde el 2000, pero se siguen considerando reprobados. En todas las demás partes las familias tienen que dedicar una parte mayor de sus ingresos a pagar la educación superior.

En Illinois, el costo promedio de asistir a una universidad pública de cuatro años ha aumentado de 19 por ciento del ingreso familiar en 1999-2000 a 35 por ciento en 2007-2008, y en Pennsylvania al alza fue de 29 por ciento a 41 por ciento.

Las familias de bajos ingresos han sido las más afectadas.

A escala nacional, la matrícula en las universidades públicas cuesta a las familias en el quinto superior de ingresos el 9 por ciento de sus ingresos, mientras que las familias en el quinto inferior en materia de ingresos tienen que desembolsar el 55 por ciento, en comparación con 39 por ciento en 1999-2000.

Y eso es después de incluir la ayuda financiera, que se usa cada vez más para atraer a alumnos de alto rendimiento para mejorar la reputación de las escuelas, pero que en realidad no necesitan asistencia financiera para los estudios superiores.

Es probable que el problema empeore con la economía, afirmó Patrick Callan, presidente del centro.

Históricamente, durante los períodos de recesión ''los estados hacen reducciones desproporcionadamente altas en la educación superior. A cambio de que las universidades acepten las reducciones, les permiten aumentar el costo de la matrícula'', señaló Callan. ``Si manejamos esta recesión como las demás, la situación empeorará''.

Scott Cristal, de Columbia, Missouri, dijo que no le sorprendían los resultados del estudio. Cristal, que tiene dos hijas graduadas de la universidad y otras dos que todavía cursan estudios, añadió que trataba de desarrollar su negocio para cubrir esos gastos, pero que la recesión le ha dificultado la situación.

''Vamos a ser optimistas, esperar lo mejor y simplemente tratar de hacer las cosas lo mejor posible'', apuntó Cristal. ``Creo que eso es lo que todo el mundo está haciendo''.

Los estados tuvieron un rendimiento moderadamente superior en otras categorías, como participación, en la que ningún estado reprobó y alrededor de la mitad consiguió calificación de A o B en comparación con el informe de hace dos años.

Una razón de la mejora es que más estudiantes están tomando rigurosos cursos de preparación para la universidad, determinó el estudio.

En Texas, por ejemplo, el porcentaje de alumnos de secundaria que toman por lo menos un curso de ciencia de nivel superior casi se ha triplicado, de 20 a 56 por ciento.

Pero una mejor preparación para la universidad no se ha traducido en una mejor matrícula o índice de graduación. Sólo dos estados --Arizona y Iowa-- recibieron A por participación en educación superior.

A pesar de todo, la discrepancia de matrícula entre los estados se mantiene: 44 por ciento de los jóvenes de Iowa cursan estudios universitarios en comparación con sólo 18 por ciento en Alaska, uno de los tres estados en la

categoría F.

Callan indicó que en el mejor de los casos la situación de la educación superior en Estados Unidos no ha cambiado, mientras que otras naciones lo superan en matrícula e índice de graduación.

Y como la educación superior no se mantiene al mismo ritmo que el crecimiento de la población, parece que las nuevas generaciones tendrán menor nivel académico que las anteriores.

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