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Anticipan cambio de política hacia Cuba

Através de toda su campaña, el presidente electo Barack Obama dijo que aflojaría algunas restricciones en los viajes y los envíos a Cuba y reconstruiría los pocos lazos que hay con el país comunista y que la administración Bush cortó aun más.

Con un gobierno de Obama a punto de convertirse en realidad, muchos en la capital del país están batallando para ir todavía más lejos.

La pregunta de lo que una política sobre Cuba luciría bajo el regimen de Obama ha desatado uno de los debates más grandes sobre política exterior del momento, y a una coalición de legisladores, defensores del libre comercio y grupos izquierdistas que piensan que tienen un aliado en Obama.

Legisladores como los representantes Jo Ann Emerson, republicana por Montana, y Rosa DeLauro, demócrata por Connecticut, quieren que se apruebe una legislación que les permita a todos los ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba, lo que eliminaría las prohibiciones que el gobierno de EE.UU. ha impuesto de forma casi continua desde 1962. Ese embargo prohíbe casi todo el comercio, así como viajes y otros tipos de intercambio con Cuba.

En el 2004, el gobierno de Bush hizo que esas regulaciones se volvieran todavía más severas al permitir que los cubanoamericanos visiten la isla sólo una vez cada tres años en lugar de una vez al año, como antes permitían las vieja reglas.

Los que apoyan el levantamiento de la prohibición de los viajes argumentan que la historia está de su parte. El embargo que casi dura 50 años ha fracasado en promover la democracia y la libertad en la isla, dicen, y hasta ha ayudado a que Fidel Castro y su hermano, Raúl, permanezcan en el poder.

"Si se lleva 40 años con la misma medida y no se obtiene ningún resultado, ¿por qué no cambiar de estrategia?", preguntó Emerson. "Ya es hora de avanzar. Si hemos podido mejorar el estatus de nuestras relaciones con Corea del Norte o con un país como Libia, ¿por qué no podemos hacerlo con Cuba?".

Grupos comerciales como el National Foreign Trade Council, con sede en Washington, el American Farm Bureau Federation y la National Retail Federation han ido aun más lejos, y han abogado por "la eliminación completa de todas las restricciones de comercio y de viaje en Cuba'', según una carta que una coalición de grupos comerciales envió a Obama.

Los agricultores y granjeros en particular, buscan la cancelación de las medidas que el gobierno de Bush tomó en el 2005, y que exigen que a los exportadores estadounidenses se les pague en efectivo antes de enviar ningún producto a Cuba.

En el 2001, la Comisión Internacional de Comercio estimó que el embargo comercial total les costaba a los exportadores norteamericanos $1,200 millones anuales.

"El objetivo final es la eliminación de todo el embargo'', dijo Jake Colvin, vicepresidente en asuntos de comercio mundial del National Foreign Trade Council. "El compromiso mejora los valores norteamericanos más que lo que hace el aislamiento. No hacemos esto para ayudar al gobierno cubano, sino lo hacemos por el pueblo cubano''.

El representante Bill Delahunt, demócrata por Massachusetts, dijo que unos 50 legisladores de ambos partidos respaldan la cancelación de la prohibición de viajes.

Obama no necesita la aprobación del Congreso para cancelar las 2004 restricciones del 2004 sobre los viajes de los cubanoamericanos porque se emitieron a través del Departamento del Tesoro. De igual modo, Obama ha dicho que cancelará unilateralmente las restricciones que permiten a los viajeros autorizados llevar solamente $300 por viaje en lugar de los $3,000 que se permitía con anterioridad.

"Sin duda, habrá cambios de importancia'', dijo Delahunt. "El presidente electo Obama lo ha dicho claramente. Queremos ir en una dirección diferente''.

Algunos oponentes durante mucho tiempo a que se acerquen los lazos entre EE.UU. y Cuba, como el representante Mario Diaz-Balart, republicano por la Florida, dijo que los legisladores han demostrado con sus votos que estaban en contra de suavizar las restricciones comerciales y de viaje, y que ello no cambiará durante el próximo año a pesar del cambio en la administración.

No obstante, Diaz-Balart dijo que la batalla por preservar las restricciones promete ser dura.

"Las hace más difícil, pero me siento optimista porque aún tenemos un fuerte respaldo bipartidista en el Congreso'', dijo Diaz-Balart. "(Obama) podría hacer muchas cosas, y la Casa Blanca tiene mucho poder. Pero aquí, le tomo su palabra de que apoya el embargo''. Los analistas han dicho que la ecuación política también ha cambiado cin los cambios de actitud que ha experimentado la población hispana de la Florida, cuya posición anticastrista ha definido durante mucho tiempo la política entre EE.UU. y Cuba.

De acuerdo con los sondeos de opinión, Obama ganó el 55 por ciento del voto hispano en la Florida a pesar de perder entre los cubanoamericanos, lo que significa que podría estar menos obligado a los intereses cubanoamericanos, según los analistas.

Incluso entre los cubanoamericanos del Condado Miami-Dade en el sur de la Florida, 55% de los encuestados le dijeron a los expertos que están a favor de terminar con el embargo, de acuerdo con un reciente estudio que realizó la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

"La posibilidad de un cambio en el 2009 luce mejor que nunca, pero no será fácil'', dijo Anya Landau French, cubanóloga del Lexington Institute, un centro de investigaciones con sede en Arlington, Virginia, en un reciente foro sobre política entre EE.UU. y Cuba.

Nancy Pelosi ha dicho que apoya suavizar las restricciones de intercambios.

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