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Mascotas abandonadas posan con Santa Claus en los Cayos

El perro boxer "Red'' le dio a Santa Claus algo para recordar: Un beso grande y baboso en la nariz.

Después de cinco años haciendo el papel de Santa Claus en la recaudación anual llamada "Pets and Piña Coladas'' para la clase de Fauna Silvestre de tercer grado en Key Largo School, el plomero y amante de los animales Bob Hutchinson ha aprendido a esperar lo inesperado. "Me han orinado perros y me han ensuciado aves'', dice. "Pero de todos modos los animales son más fáciles que los niños''.

Más de 300 mascotas, en su mayoría rescatadas de abandono o de abusos, posaron para fotos con Santa este fin de semana en la tienda de animales Keys Kritters de Cayo Largo.

Red causó mucha risa con el beso que le propinó a Santa. El perro estaba casi moribundo hace 10 años cuando Mercy y Bruce Yanda lo encontraron en las Redlands, herido de machetazos. "Muéstrales tus cicatrices de batalla, Red'', le dijo Bruce Yanda. ‘‘Tiene una bien grande detrás de una oreja''.

Los Yanda también trajeron su otro perro, un sato llamado Ruby, al que encontraron viviendo debajo de un automóvil.

Rosalyn Wojciechowski trajo a Niko, su terrier ratonero, que estuvo atado a un muelle durante tres días antes de que lo rescataran.

Sandy Sherrill llevó consigo a Jackson, el perro que ella encontró. "Estaba corriendo por la U.S. 1. Tenía unas 9 semanas'', dijo Sherrill. Jackson pesaba 9 libras y tenía parásitos, garrapatas y pulgas. Cinco años después, Jackson pesa 120 libras y es la mascota de la tienda Rock Harbor Paint.

Robby Majeska, dueño de Keys Kritters, dice que es el 25to año que ha tenido sesiones fotográficas de mascotas con Santa Claus. La tradición se remonta a los días en que él y su padre tenían entre los dos 37 tiendas de animales en varios estados.

Desde que se trasladó a los Cayos hace 10 años, Majeska dice que ha tratado de conectarse con escuelas locales para ayudar a los niños a aprender cosas sobre animales y la responsabilidad implícita en cuidarlos.

Majeska dice que es maravilloso ver a todos los animales rescatados que ahora tienen casas, pero la meta es impedir que otros animales y mascotas sean maltratados o abandonados en un futuro.

En la clase de Fauna Sil Silvestre (Wild Kingdom), los estudiantes atienden animales que incluyen lagartos, culebras y hamsteres. Si los niños sacan buenas notas y demuestran que pueden cuidar a las mascotas, se les permite quedarse con ellas a fines de curso.

Para la sesión fotográfica, la mayoría de los animales pueden sentarse en el regazo de Santa.

"Hemos tenido pollos, ranas, iguanas, camaleones, ratas, gerbils, conejos, petauros voladores, tarántulas e incluso una mofeta'', dice David Martínez, que ha estado tratando de lograr que las mascotas miren a la cámara desde que se inició la ocasión en Cayo Largo hace una década. "Santa no tiene miedo''.

Hutchinson dice que es de Massachusetts, donde mofetas frecuentemente se paseaban por su patio. La cosa era no asustarlos.

Puddin el conejillo de Indias y chico la cotorra rizada estaban entre los animales que vieron a Santa.

Hutchinson, que se deja crecer su barba gris para la ocasión y trabaja para obtener a cambio el equivalente de $200 en comida de gatos, se mostró paciente incluso con las mascotas más asustadizas o indóciles.

Martínez hizo lo que pudo para lograr que los animales miraran a la cámara, utilizando juguetes chillones y un pollo amarillos de plástico que tenía puesta una bikini de lunares púrpura.

"Necesitamos un conejo'', dijo Martínez cuando Katie Mason se sentó en la silla con Romeo, su galgo adoptado.

Mason dijo que estaba caminando el sábado por la noche con Romeo y le preguntó si querría ir a ver a Santa Claus. Romeo levantó las orejas.

"Le dije que no se olvidara de pedirle a Santa el número ganador de la lotería'', dijo ella.

Muchos dueños adornaron a sus mascotas con accesorios festivos, incluyendo gorras de Santa Claus y astas de renos para perros poodles como Michaela, Wendy y Rusty.

Zoe, un híbrido de maltés y poodle, parecía feliz con sus gafas de sol rosadas.

"Zoe'' es un apodo de Zoloft, porque ella es un antidepresivo'', dijo su dueña, Linda Hoffman. "Ella me hace sonreír. Uno no se puede deprimir si tiene la compañía de un perro''.

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