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La crisis no desvirtúa el espíritu de Art Basel

Para el observador casual, el almuerzo anual en el hotel Sagamore el sábado por la mañana resume el asunto del disminuido festival Art Basel de Miami Beach. Normalmente es uno de los acontecimientos más criticados de la semana, y este año uno podía pasearse sin sufrir una exasperante congestión de artistas, agentes, coleccionistas, curadores y asesores hablando en toda una variedad de acentos.

Había muchos personajes influyentes del mundo del arte, pero por primera vez en años, se podía encontrar la mesa del café. El hecho de que había menos concurrencia bastó para que algunos de los asistentes comentaran que el Basel'O8 estaba aburrido y que fue un fracaso.

‘‘No hay energía'' fue una frase que se convirtió en refrán. Y puede ser que en el Sagamore eso haya sido aparente. Pero si uno prestaba atención, sí se podían observar transacciones y gestiones aquí y allá.

Kimberly Marrero, asesora de arte neoyorquina, tomaba Evian tranquilamente junto a la piscina con un coleccionista australiano, que estaba seguro de que quería algo que había visto en el Miami Beach Convention Center. Ella se mostraba de acuerdo en que sería una buena adquisición, y le decía que estaba segura de que podía negociar el precio de lista de $20,000. Según ella, este año es bastante fácil conseguir descuentos de entre 15 y 20 por ciento.

"Estaba preocupada al venir a la semana de Art Basel, pero es bueno contar con más tiempo para sentarse a hablar de una obra de arte'', dijo Marrero, haciéndose eco

de lo que tantos otros que tratan de vivir del debilitado mercado del arte han dicho por estos días.

Las ventas están bajas después de varios años de fuerte especulación, pero los agentes, asesores y artistas (a diferencia de los corredores y agentes de bienes raíces) se han mostrado bastantes filosóficos en cuanto al declive económico y sus afectados bolsillos.

"Este año, Basel me recuerda los días en que los artistas y los intelectuales se sentaban en los cafés de París a compartir ideas'', dijo Marrero. "El mercado estaba tan hinchado y tan distorsionado que la lentitud de este año casi parece un alivio''.

"Lo importante es el arte'', es lo que dice el otro coro sobre Basel. Los ladrillos son ladrillos y la bolsa es la bolsa. Pero el arte todavía tiene alma.

"¿Vieron la exhibición en la Colección Rubell? ¡Emocionante!'' dijo entusiasmada Wendy Wischer al llegar a CasaLin para compartir con otros artistas locales en el espacio trasero frente al almacén Wynwood, de Rubell, que exhibe 30 Americans, que está entre el arte afroamericano más llamativo del país.

"Las obras son increíblemente fuertes. También me pareció que la exhibición rusa del Bass estuvo muy fuerte. Las dos están muy frescas, muy sofisticadas'', dijo Wischer. David Castillo, su agente, había llamado a fines de semana para decir que la de ella iba bien.

"Varias indagaciones serias. Y algunas ventas'', dijo ella. Pero con la economía tan difícil, Wischer todavía está haciendo planes de contingencia.

"Este año he estado enseñando arte en Sarasota'', dijo Wischer, "pero no sé si me ofrecerán de nuevo un puesto el año que viene. Así que me puse a pensar si tendré que guardar todo en un almacén y residir en otra parte, tomar un año libre y concentrarme en hacer arte. La cosa positiva que puedo obtener de los problemas de la economía es un poco de descanso. Los grandes cambios en el país traen a su vez grandes cambios de ideas, y eso puede ser algo bueno''.

El país se declaró oficialmente en recesión el pasado lunes, cuando empezó la semana de Art Basel, y hubo muchos comentarios sobre habitaciones de hotel vacías, y una disminución de eventos durante la séptima feria anual de arte. Es cierto que Prosecco, el vino espumoso barato, sustituyó al champán en algunas fiestas. Y los manjares a base de crustáceos escasearon más de lo habitual.

Sin embargo, de todos modos pareció imposible mantener el ritmo de todas las actividades de la semana.

A medida que se han multiplicado los eventos de Art Basel, y la cantidad de actividades colaterales del evento ha crecido de apenas dos, a dos docenas, los asistentes compilan "listas maestras'' de todo lo que ocurre cada día, ya sean invitados o tengan pensado aparecerse sin invitación, o sólo para decir que están al tanto de todo lo que acontece.

Como de costumbre, en infinidad de fiestas se realizaron actividades de mercadeo y a otras acudieron exclusivos visitantes: una recepción de los NetJets, una firma de libros a cargo de Kelly Klein, cenas de Dellis Cay y Edmiston Yacht, fiestas de inauguración del hotel Mondrian y del complejo de condominios Icon Brickell, una premiere de la película Che, a la que siguió una velada con cocteles en la que participaron el protagonista Benicio del Toro y el director Steven Soderbergh.

Aunque algunos de los marchantes dentro del centro de convenciones y en la ferias aledañas informaron sobre ventas modestas, muy pocos dijeron haber sufrido pérdidas devastadoras.

Sin embargo, Barbara Ann Levy, marchante de West Palm Beach, sonaba decepcionada ayer por la tarde cuando dijo que todavía no había ni una venta en la feria Bridge del midtown de Miami. Levy solicitó un préstamo para pagar por su quiosco y costos de envío, así como por el arte que muestra en su local.

"Yo diría que en total invertí unos $20,000. Obviamente esperaba tener una semana mejor'', dijo Levy, que exhibe en Art Basel por primera vez y ha estado viajando a su casa todas las noches para ahorrarse el gasto de hotel. "Me parece que esta semana ha sido abrumadora. Hay demasiadas ferias. Hay tantas obras de arte que en realidad no se puede ver ninguna. Es demasiado excesiva''.

Para algunos, este exceso, no resulta malo.

"Estamos en un ambiente como el de los locos años 20. Vamos a quemar a Roma'', dijo Andrew Andrew, uno de los diseñadores neoyorquinos de igual nombre y parecidos, mientras disfrutaba bebiendo champán Krug en la fiesta Raleigh's Visionaire.

Los Andrew dijeron haber venido a Art Basel no para comprar arte, sino para hacer conexiones y pasarla bien.

"Tal vez estemos viviendo los últimos días del capitalismo y el comienzo de alguna utopía socialista. Quizás eso o todos vamos a desaparecer dentro de una bola de humo. De cualquier modo, es un buen momento para fiestar y disfrutar del buen arte''.

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