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Reporteros sin Fronteras nombra Periodista del Año a disidente cubano

El periodista cubano Ricardo González Alfonso, uno de los disidentes arrestados durante la primavera negra de 2003, fue elegido este jueves periodista del año por Reporteros Sin Fronteras (RSF), que pretende así llamar la atención sobre la situación que sigue viviendo la libertad de expresión en la isla.

Colaborador de la agencia Cuba Press e impulsor de la revista De Cuba, la primera independiente de la isla, González Alfonso encarna las dificultades que el régimen castrista impone a los medios de comunicación que se resisten a seguir la línea oficial, afirmó el secretario general de RSF, Jean-FranÇois Julliard.

Desde la prisión de La Habana en la que cumple una condena de 20 años de cárcel, González Alfonso logró enviar un mensaje a través de su esposa que leyó durante la entrega del premio su colega y amigo Alejandro González, quien recogió el galardón en su nombre de manos de la Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi.

Tras dedicar el premio a los 19 reporteros que desde la primavera negra siguen encarcelados en Cuba, un país al que RSF considera la segunda mayor prisión para la prensa tras China, el periodista envía en su misiva un mensaje de esperanza.

''Este presente no es el fin de los tiempos, sino el preludio de una época en la que no habrá rejas ni en el interior, ni en el exterior'', dijo por boca de su colega, liberado en febrero pasado.

''En mi cautiverio mis convicciones se han reforzado y estoy seguro de que la lucha pacífica que iniciamos merece la pena. Pese a las duras condiciones que sufrimos, seguiremos luchando por una Cuba con libertad de opinión'', aseguró.

El acto estuvo marcado por la emoción, porque la situación de González Alfonso es inquietante dado su delicado estado de salud, que le ha llevado hasta en cuatro ocasiones al hospital.

Nacido en 1950, el periodista ingresó en medios independientes procedente de la televisión estatal, donde se ocupaba de programas infantiles.

Colaboró con Cuba Press, una agencia independiente; fue corresponsal de RSF en la isla y participó de forma activa en De Cuba.

El primer número de esta publicación bimensual vio la luz en diciembre de 2002 y en sus páginas aparecían temas hasta entonces tabúes, como el racismo en la isla o el llamado Proyecto Varela, que reclamaba una apertura democrática del régimen.

Cuando dos meses más tarde salió a la venta el segundo número, fue secuestrado y sus responsables fueron detenidos, entre ellos González Alfonso.

Acusado de ser un "soldado de Estados Unidos'' y de haber atacado "la independencia y la integridad de Cuba'', González Alfonso fue condenado a 20 años de prisión.

Antes había tenido tiempo de fundar en 1998 junto con Raúl Rivero la Sociedad Manuel Márquez Sterling, que querían convertir en un vivero de periodistas independientes.

Dieciocho de los 27 periodistas arrestados en la primavera negra habían pasado por esta escuela.

La permanencia en prisión de González Alfonso "prueba que no todo va bien en la isla, pese a que hay que reconocer que la llegada de Raúl Castro al poder ha ido acompañada de alguna apertura'', dijo este jueves Julliard.

''Pero no tenemos que llevarnos a engaño. Todavía hay 23 periodistas encarcelados, 19 de ellos desde ese terrible 2003. La información sigue siendo monopolio del Estado y la prensa libre está sujeta a censura, presiones y amenazas'', aseguró.

Los principales destinatarios del mensaje, dijo Julliard, son la comunidad internacional, en particular la Unión Europea, "que debe dialogar con La Habana siempre y cuando eso se traduzca en avances en favor de los derechos humanos''.

RSF entregó su premio anual al Medio de Comunicación a la radio norcoreana "Free NK'', primera emisora disidente del país, amenazada por el régimen de Kim Jong-Il.

A esa categoría optaba también el programa de la televisión pública colombiana Contravía, que dirige el periodista Hollman Morris, nominado los dos años anteriores al premio de Periodista del Año.

El galardón de los ciberdisidentes recayó "ex-aequo'' en los birmanos Zarganar, condenado a 45 años de cárcel, y Nay Phone Latt, sentenciado a 20 años.

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