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Activistas opuestos a ascenso de Manny Díaz

El ascenso potencial del alcalde de Miami Manny Díaz a un puesto en el gabinete de Obama --una posibilidad sobre la cual han corrido rumores durante semanas-- está recibiendo la expresa oposición de una coalición de grupos sindicales y de activistas que alegan que él no ha hecho lo suficiente por los trabajadores.

Entre los miembros de la coalición sobresale la mayor federación de sindicatos de la nación, la AFL-CIO.

"El historial de Manny Díaz muestra que él ha ignorado a la clase media'', dijo Fred Frost, presidente de la AFL-CIO del sur de la Florida. "La elección de Obama significó que los trabajadores iban a recibir el respeto que se merecen, y él no ha mostrado el menor respeto por los trabajadores''.

El apoyo de los sindicatos jugó un papel clave en la elección de Obama, haciendo digna de atención la posición de AFL-CIO. Frost presentó recientemente por escrito sus objeciones a la oficina nacional de la AFL-CIO en Washington, la cual se comprometió a hacérselas llegar al equipo de transición de Obama.

Díaz, cuyo primer trabajo fue de conserje en el Colegio Preparatorio Jesuita de Belén antes de que su carrera de negocios lo convirtiera en millonario, no quiso comentar sobre las posibilidades de recibir un puesto en el Gabinete, como el de secretario de Vivienda y Urbanización (HUD).

Pero el alcalde defendió a quemarropa su compromiso con el movimiento sindical y con los que se esfuerzan por sobrevivir en los márgenes de la sociedad.

Por ejemplo, Díaz dijo que el reciente boom de construcción en Miami --que él ayudó a orquestrar-- fue también un boom para los empleos. "Hasta el comienzo de esta crisis financiera, en Miami teníamos un índice de desempleo del 4 por ciento'', puntualizó el alcalde.

Las relaciones de Díaz con la AFL-CIO comenzaron a estropearse en el 2003, durante el Area de Libre Comercio de la Cumbre de las Américas (FTAA). La policía de Miami fue a la cumbre dispuesta a evitar las violentas protestas y los daños a la propiedad que acompañaron a una cumbre económica en Seattle cuatro años antes.

Las calles del downtown de Miami salieron relativamente ilesas, pero la policía fue culpada de tratar a los manifestantes no violentos como si fueran criminales.

"Yo quedé horrorizada'', afirmó Thea Lee, la directora de política de la AFL-CIO en Washington, que estuvo en Miami durante la FTAA. "Donde yo estaba, nadie formó altercados contra la policía ni desobedeció orden alguna, y sin embargo nos dispararon [con balas de goma] y nos rociaron spray de pimienta''.

La AFL-CIO tiene pendiente una demanda contra la Ciudad por la manera en que manejó la FTAA. Miami ya ha pagado acuerdos legales a otros demandantes.

"En general, me parece que la policía hizo un buen trabajo'', dijo el jueves Díaz. "¿Podría algo así ser absolutamente perfecto. Por supuesto que no''.

Es probable que la resistencia a la nominación de Díaz al gabinete haya sido intensificada por los rumores de que él podría ser designado para dirigir HUD. La urbanización es un asunto en el cual las opiniones acerca del alcalde son a menudo divergentes: los críticos acusan a Díaz de colocar las necesidades de urbanizadores de bolsillos generosos por encima de las de los ciudadanos promedio, pero otros aprecian su trabajo de reconstrucción del downtown.

Neisen Kasdin, abogado de zonificación y ex alcalde de Miami Beach, asegura que el boom de construcción de Miami refuerza las credenciales de Díaz para dirigir HUD. Funcionarios de Obama se negaron a comentar sobre el asunto.

"La repoblación del downtown de Miami ha sido un éxito rotundo'', dijo Kasdin. "¿Perfecto? No, pero es indiscutible que ha sido un éxito''.

Otra de las quejas del sindicato es una supuesta falta de compromiso de Díaz para hacer cumplir las regulaciones de salario mínimo de la Ciudad.

El alcalde defendió su trabajo en la ley de salarios, que fue decisivo en su aprobación. Una vez que la ley fue aprobada, tanto la AFL-CIO como el grupo de derechos de los trabajadores Jobs with Justice afirman que Díaz ignoró las quejas de los conserjes y otros empleados de mantenimiento del Orange Bowl, que es propiedad de la Ciudad --empleados a los que una empresa de contratación privada pagaba salarios por debajo del límite legal.

"El prometió personalmente a los trabajadores en numerosas ocasiones que él, y cito, ‘se encargaría del asunto' '', comentó Alyce Gowdy Wright, directora de campaña de Jobs with Justice en el sur de la Florida.

Wright expresó que luego se le hizo difícil tener acceso al alcalde, y que los trabajadores acabaron por llevar el asunto a los tribunales, donde obtuvieron un acuerdo con la compañía en cuestión por $90,000.

Lo que recibían algunos de los empleados no cumplía con los requisitos de salario mínimo de la Florida, aparte de los de Miami, que eran más altos, indicó Gowdy Wright.

Díaz dijo que él no había descuidado a los empleados del Orange Bowl, y que él siempre se mantiene accesible.

"Muchos tienen el número de mi teléfono celular'', dijo el alcalde, que recientemente alcanzó la presidencia de la Conferencia de Alcaldes de EEUU. "Tuvimos un problema en el proceso. . . ¿Quiere decir que a alguien eso no le importa, cuando fue uno el que lo hizo aprobar en primer lugar? ¿Cuando fue uno el que lo hizo adoptar en primer lugar? No''.

mrvasquez@MiamiHerald.com

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