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Art Basel: gran fiesta de los sentidos

Miami amanece el jueves enmarcada dentro de una pintura; encaramada en el pedestal de una escultura; metida en el centro de una instalación.

La séptima edición de Art Basel Miami Beach abre sus puertas, y con ella llueve una plétora de eventos satélites que, como una paleta de colores, dibujan el universo del arte contemporáneo y a la vez, dan una brocha de barniz al caleidoscopio cultural de la ciudad.

Una gran fiesta de los sentidos, suerte de versión tropical de la venerable feria suiza de Basilea, Art Basel promete traer las veladas más exquisitas y a los coleccionistas más distinguidos, escapados del frío y de la nieve.

Pero con ese entourage también viaja la sombra de un mercado opacado por la moribunda economía global. En los últimos días, las ventas de las grandes casas de subastas Sotheby's y Christie's, en Nueva York, se quedaron millones de dólares por debajo de los precios mínimos estimados. La puja fue frágil en muchos casos; pinturas multimillonarias de Edouard Manet, el pintor francés del siglo XIX, ni siquiera atrajeron compradores.

"No va a ser como otros años porque la economía está aguantada'', comentó Rosa de la Cruz, coleccionista y promotora de las artes. "Va a haber una especie de purgación, algunas galerías van a sobrevivir y otras no''.

Sin embargo, la coleccionista de Miami destacó que los galeristas "han hecho un esfuerzo enorme por traer obras importantes''.

"Impresiona la alta calidad de las obras; son ese tipo de obras que nunca encontrabas en una feria, o si las encontrabas, ya estaban vendidas. Ahora son asequibles'', agregó De la Cruz anoche, al salir del vernisage, repleto de artistas, curadores, coleccionsitas y celebridades.

"Cuando hay obras muy buenas se venden enseguida'', señaló De la Cruz, quien adquirió tres piezas. "Casi todos han sido afectados por la economía, pero hay personas que tienen dinero''.

Art Basel Miami Beach, con 266 galerías internacionales que representan a 2,000 artistas, ha crecido notabelemente en siete años sin sacrificar su calidad, pues el proceso de selección de los exhibidores es muy minucioso, observó De la Cruz.

Esa energía salpica del Centro de Convenciones de Miami Beach al resto de La Playa, el Design District y Wynwood, donde se desenvuelven 21 ferias satélites, legado éste que deja Basel al Gran Miami, que se transforma por arte de magia en un centro mundial del arte y del diseño; en un espacio para la creación, la imaginación y la fantasía.

Más de 800 exhibidores participan en eventos paralelos a los de Basel --en galerías, exposiciones, ferias y fiestas-- aunque éstos también auguran una contracción en las ventas. La ferias satélites fueron impulsadas por la pujanza de la economía en la última década, por tanto es lógico que ahora se debiliten.

La fortuna del mercado del arte va a la par del desempeño de la economía, explican los expertos. De ahí que las casas de subastas hayan reducido sus garantías y bajado sus cotizaciones, pues han captado las señales en diversos mercados internacionales como Londres y Hong Kong, de que hay menos apetito por sus obras tras varios años de bonanza, especialmente en el arte contemporáneo.

Sin embargo, se sospecha que el mayor volumen de ventas en Art Basel se genere el fin de semana, que es cuando las galerías dan a torcer el brazo y bajan los precios.

"Es un buen momento para comprar, porque las galerías están dispuestas a negociar'', confirmó De la Cruz.

Tanto para ella como para otros connoisseurs en el sur de la Florida, que por décadas han tenido que peregrinar a Nueva York, Madrid, Londres y Basilea para embellecer sus paredes con cuadros, Art Basel les ha traído un regalo que nunca pensaron llegaría: que también se pueden adornar los muros sin tener que viajar.

Porque Miami es arte y el arte es Miami.

dshoer@elnuevoherald.com

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