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Ex gobernador de Florida, Jeb Bush, buscaría banca en el Senado

Está tostado por el sol, descansado y listo para todo.

Pero dos años después de abandonar la mansión del gobernador, ¿puede realmente Jeb Bush, el exigente director ejecutivo de la Florida, verse en el Senado negociando con 99 colegas?

"Lo estoy pensando'', dijo el dos veces gobernador sobre el escaño que Mel Martínez dejará vacante en el 2010.

Con esas tres palabras Bush ha puesto de cabeza el panorama político de la Florida y generado un diluvio de atención de los medios de prensa nacionales sobre una elección de la que apenas se hablaba hace dos días.

Los posibles candidatos a la vacante senatorial no han movido un dedo, los veteranos recaudadores de fondos de Bush están entusiasmados con la idea de un posible nuevo estandarte para el lesionado Partido Republicano y algunos observadores veteranos no saben qué pensar.

"Me resultó chocante'', dijo el ex presidente del Partido Republicano estatal Tom Slade. "El siempre ha sido extremadamente claro sobre lo poco que le gustaría estar en el Senado federal. Pero, cuidado: en la Florida él es el más poderoso''.

Aunque Bush se ha burlado desde hace muchos años de los politiqueos de Washington, sus viejos amigos afirman que estudia seriamente postularse debido a los golpes que ha recibido su partido.

Bush, de 55 años, considera que el Partido Republicano carece de dirección y no consigue presentar un mensaje uniforme ni un conjunto de ideas clave. Nadie ha cuestionado nunca los firmes principios conservadores de Bush.

"Pienso que es un llamado a las armas. Creo que a él lo ha decepcionado el trabajo del partido a nivel nacional durante el último año'', opinó Al Cárdenas, otro ex presidente del partido estatal y viejo amigo de Bush. "Mucha gente a todos los niveles lo están animando para que se postule. Yo sé que va a pensarlo seriamente un mes, mes y medio, tal vez los próximos dos meses. Eso hará que todos esperen por su decisión''.

En efecto, si Bush se postula llegaría sin tropiezos a las elecciones generales porque ningún otro republicano se le opondría. Dos candidatos potenciales, el representante federal Connie Mack, de Fort Myers, y el ex presidente de la Cámara estatal Marco Rubio, de Miami, declararon el martes su apoyo a la nominación republicana de Bush.

El espíritu fuertemente partidista de Bush y su apellido políticamente cargado podrían parecer fuera de lugar en un estado que acaba de ganar Barack Obama y cuyo gobernador republicano ha recibido un alto nivel de aprobación por su política bipartidista.

"Le voy a dar un par de consejos gratis'', dijo el miércoles en CNN Paul Begala, ex estratega de Bill Clinton. "Cámbiese el apellido. Postúlese como John Ellis, no como John Ellis Bush. La marca de Bush es probablemente lo que acabó con Mel Martínez''.

No obstante, en la Florida la marca Bush es diferente a la marca Jeb Bush.

"No existe una persona en la Florida que no conozca a Jeb Bush y que no sepa que es un hombre independiente, que piensa por su cuenta y que innova por su cuenta. Ellos piensan en él como Jeb y no como miembro de la familia Bush’’, dijo Al Hoffman, de Fort Myers, ex director del Comité Nacional Republicano. "Yo sería el primero en unirme a sus partidarios''.

Algunos amigos piensan que la candidatura de Bush es bastante probable. Otros piensan que no se postulará tras sopesar metódicamente los pros y los contras. Jeb Bush le ha dicho a algunas personas esta semana que está tomando en cuenta consideraciones familiares y de negocios, lo que incluye a su empresa de asesoría, Jeb Bush & Associates.

Slade, que no es amigo íntimo de Bush, opinó que también podría haber en juego consideraciones de tipo presidencial. "La realidad es que siempre ha soñado con la presidencia de Estados Unidos y necesita una plataforma de lanzamiento'', dijo.

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