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Obama crea un equipo marcado por contrastes

Los miembros del equipo nacional de seguridad que el presidente electo Barack Obama nombró ayer son todos experimentados funcionarios públicos que a veces han expresado fuertes desacuerdos con los cambios que el futuro mandatario propone para la política de seguridad nacional de Estados Unidos.

Su futuro asesor de Seguridad Nacional posiblemente haya votado por el candidato contrario en la elección presidencial. La futura secretaria de Estado afirmó que EEUU debería considerar la "aniquilación'' de Irán, un país con el cual Obama ha considerado conversaciones sin condiciones previas. El futuro secretario de Defensa dirigió el aumento de tropas que se enviaron a Irak, a lo cual Obama se oponía.

A pesar de esas diferencias, lo que importa es cómo podrían cambiar las opiniones ahora que son parte de un gobierno encabezado por Obama y aislados de la política interna del país.

¿Aceptará la secretaria de Estado Hillary Clinton su intención de dialogar con Irán? ¿Respaldará el secretario de Defensa Robert Gates el plan de Obama de retirarse de Irak? Accederá el asesor de Seguridad Nacional, el general retirado Jim Jones, quien fuera comandante de la OTAN, al llamado de Obama de acercarse a Rusia?

Obama los nombró a los tres ayer, junto con Eric Holder, quien ocupará el puesto de secretario de Justicia; la gobernadora de Arizona Janet Napolitano, quien fungirá como secretaria de Seguridad Interna, y Susan Rice, ex subsecretaria de Estado, a quien nombró embajadora ante la ONU.

El presidente electo todavía no ha nombrado a un nuevo director de la CIA.

A pesar de la campaña de Obama, en la que prometió cambios, Clinton, Gates y Jones se enorgullecen de haber sido funcionarios públicos de carrera, no visionarios. Al presentarlos ayer, Obama aseguró que aportarían "vigorosos debates'' a la Casa Blanca, y que él impulsaría los cambios.

"Ellos operan dentro de un marco familiar y centrista'', comentó Andrew Bacevich, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Boston, "pero no han estado dispuestos a formular preguntas fundamentales sobre la seguridad nacional.... La visión vendrá del Presidente''.

Obama ha dicho que en su gobierno, la seguridad nacional dependerá menos de proezas militares y más de diplomacia. El Presidente electo ha pedido más dinero para el Departamento de Estado y más ayuda para el exterior. Ha dicho que quiere disminuir las tropas en Irak para concentrarse en Afganistán.

Mientras que el gobierno de Bush se ha negado a conversaciones directas de alto nivel con Irán y Siria, Obama ha propugnado más diálogo.

A pesar de haber ejercido en el gobierno de Bush, Gates no se ha comportado convencionalmente. Respaldó aumentar el presupuesto del Departamento de Estado y ha dicho que la "larga guerra'' contra el terrorismo no es en Irak, sino en Afganistán.

A pesar de ello, los miembros del equipo de Seguridad Nacional no solamente han disentido públicamente con el Presidente electo sino también entre ellos.

Hasta ahora, consideraciones políticas nacionales y partidistas han moldeado en gran medida los puntos de vista de política exterior de Hillary Clinton, pero como secretaria de Estado, esas valoraciones serán irrelevantes.

"Ella ha sido agresiva en algunas cuestiones, no porque sea agresiva, sino porque ha estado tratando de probar que no es débil en asuntos de defensa'', comentó un empleado del Congreso que está familiarizado con su trabajo en el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado y que prefirió el anonimato. "Por ahora yo no haría ninguna conjetura''.

Clinton y Obama han diferido más marcadamente en cuanto a Irán. Durante la campaña presidencial, ella catalogó de ingenuo el deseo de él de tener conversaciones con el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, sin condiciones previas. Cuando Clinton afirmó que "aniquilaría'' a Irán si ganaba la presidencia y ese país atacara a Israel, Obama la comparó con el presidente George W. Bush.

Gates perteneció al Grupo de Estudios sobre Irak en el 2006, que respaldó las conversaciones con Irán y con Siria.

Jones, quien es un amigo íntimo de John McCain, el derrotado candidato republicano, ha dicho que se necesitan más recursos en Afganistán. Gates ha pedido a los aliados de EEUU que envíen más tropas.

Tanto Gates como Clinton y Obama han llamado a vincular la política de EEUU en Pakistán y en Afganistán, afirmando que uno no puede resolverse sin el otro.

No obstante, Clinton criticó a Obama por hacer un llamado a la acción unilateral contra blancos en Pakistán si fuera necesario.

El Presidente electo y su secretario de Defensa están en desacuerdo en cuanto a la defensa con misiles. Como secretario de Defensa de Bush, Gates, antiguo experto de asuntos soviéticos durante sus largos años como analista de la CIA, ha hecho varios viajes a Rusia y Europa Oriental en defensa de un sistema de defensa con misiles en Polonia y la República Checa, lo cual causó la ira de los rusos. Es probable que Obama tome una actitud opuesta a la del gobierno de Bush en cuanto a ese sistema.

De un modo o de otro, ambos han dicho que Washington debería ocuparse más de Rusia.

Asimismo, ha habido diferencias de opinión en cuanto a Irak. Jones se opuso al calendario de retirada mientras que Obama hacía campaña por un plan de 16 meses. Obama se opuso a la estrategia de aumentar las fuerzas en Irak, que recibió el apoyo de Gates.

A pesar de estas diferencias de opinión, los observadores opinaron que, en conjunto, representan un fuerte equipo de Seguridad Nacional.

"Creo que ellos representan un equipo de profesionales'', afirmó el teniente coronel retirado del Ejército John Nagl, quien ayudó a elaborar el manual de contrainsurgencia junto al general David Petraeus, el jefe actual del Comando Central de EEUU.

"Estos no son ideólogos, personas con un sistema de ideas preconcebidas. Pienso que esto es un retorno al realismo''.

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