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Preocupa el aumento de la deserción escolar

La sensación de rechazo, anonimato y hacinamiento que un estudiante puede experimentar en las escuelas públicas de Estados Unidos, está generando una epidemia peligrosa que ataca a muchos planteles: la deserción escolar, un virus para el que todavía no hay vacuna.

En la Florida, la situación no es alentadora, de lo cual están conscientes las autoridades de educación. En el condado Miami-Dade la deserción alcanza casi el 14 por ciento de la población estudiantil.

Para el superintendente escolar de Miami-Dade, Rudolph Crew, ''el fenómeno más sobresaliente en la educación pública es el aumento de la deserción, que se exacerba por un número cada vez mayor de estudiantes en riesgo [de dejar los estudios]''. Esta declaración aparecen en un informe sobre su más reciente iniciativa, Highways to Success (El camino al éxito), implementada este año para evitar que estos jóvenes abandonen la escuela.

Actualmente hay 20,000 alumnos en las escuelas públicas del condado con riesgo potencial de renunciar a los estudios, de acuerdo con datos de la administración.

Los resultados del último estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins confirman el fenómeno cuando usan el término ''fábricas de desertores escolares'' para calificar a las escuelas donde menos del 60 por ciento de los estudiantes que comenzaron en 9no grado finaliza el 12do.

Las cifras más recientes de que dispone el distrito escolar de Miami-Dade, del 2002 al 2006, revelan un índice de deserción del 13.7 por ciento, equivalente a 3,697 estudiantes. Asimismo las estadísticas muestran que el índice de graduados en el mismo período fue de 58.7 por ciento, con un total de 15,898 estudiantes. Para calcular la deserción, el distrito sigue durante cuatro años el grupo que comenzó en 9no grado, hasta el 12do, lo que se conoce como deserción longitudinal.

El estudio de Johns Hopkins arrojó que la Florida ocupó --con 51.1 por ciento-- el segundo lugar después de Carolina del Sur como el estado con mayor índice de deserción escolar.

El informe también identificó en Miami-Dade 14 escuelas calificadas como ''fábricas de desertores escolares''; entre ellas planteles que durante años han recibido una calificación de F, como Miami Central, Miami Jackson y Miami Northwestern.

''El preocupante índice de deserción a nivel nacional, estatal y condal habla de la importancia y la urgencia de identificar e implementar programas apropiados, así como la ayuda necesaria para mantener a los estudiantes en el camino hacia la graduación'', afirma el superintendente Crew en su informe.

De ahí el surgimiento en Miami-Dade de Highways to Sucess, una iniciativa que según Steve Gallon, el director de Programas de Educación Alternativa del distrito escolar, permite identificar y ayudar a los alumnos en riesgo de deserción insertándolo en la escuela que responde a sus necesidades.

Abandonar los estudios es un tema complejo, no es homogéneo y depende de varios factores que van desde la pobreza hasta las condiciones socioculturales del individuo.

Pero está claro que ''no es algo repentino, sino un proceso que muchas veces empieza incluso mucho antes que el estudiante comience su educación'', según el Centro Nacional de Prevención de la Deserción (NDPC), con sede en Carolina del Sur.

La palabra que según la NDPC mejor la describe es el desarraigo del individuo de la escuela y el ambiente estudiantil por diferentes razones.

Gallon engloba en dos grandes grupos los detonantes de la deserción: factores pedagógicos y factores personales.

Los primeros tienen que ver con las deficiencias académicas y que el estudiante no haya alcanzado su potencial máximo dentro de los parámetros tradicionales y horarios establecidos.

En el plano personal está todo lo que le suceda en su vida al estudiante, como la muerte de un familiar, la separación de los padres, el embarazo en la adolescencia, la pobreza y cualquier cosa que le impida al estudiante asistir a la escuela.

''El problema de la deserción se nota cuando el niño tiene dificultades desde la primaria'', dijo Walter Secada, un profesor de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Miami (UM).

Para el catedrático, en las secundarias grandes que tienen entre 2,000 y 3,000 estudiantes, los maestros no pueden atender a todos los alumnos en aulas abarrotadas, lo cual provoca lo que se conoce como la alienación del individuo.

''Los maestros no prestan atención, nadie te ayuda y si el estudiante repite un grado se siente mal, hasta llega a odiar la escuela, y por eso abandona los estudios'', explicó Secada.

Además, el hábito de escaparse de la escuela, aunado al rechazo que puede experimentar con problemas de alcohol o drogas, pueden hacer que decida abandonar los estudios.

También está el estudiante que debe trabajar para ayudar a la familia. ''En Miami la vida es muy dura y cara, hay mucha pobreza y no hay seguro médico para todos... si el estudiante tiene 20 horas laborales tiene grandes probabilidades de abandonar la escuela'', agregó el profesor.

Gallon señaló que la administración escolar comprendió que ''estos problemas no tienen una solución única'' y que el currículo de una secundaria tradicional no ofrece suficientes alternativas para las necesidades particulares de algunos estudiantes.

Con Highways to Success, explicó Gallon, el sistema escolar desea fortalecer y ampliar el programa de escuelas alternativas, crear programas coherentes que respondan a las necesidades específicas de los estudiantes y asignar más fondos.

El propósito es establecer un mejor contacto con los estudiantes con riesgo de abandonar la escuela, hablar con sus padres y presentarles un menú de oportunidades. ''No hay razón para que un estudiante no siga sus estudios'', dijo Gallon.

Hasta la fecha, la administración escolar ha tratado de prevenir la deserción con tres medidas:

 La Zona de Mejoramiento Escolar, que asiste a los estudiantes más vulnerables desde el punto de vista académico y socioeconómico

 La reforma de la educación secundaria, cuyo propósito es crear pequeñas academias para captar el interés de los estudiantes

 Finalmente, las escuelas alternativas.

Como una forma de controlar el problema, la superintendencia de Crew se apoya en datos estadísticos semanales, mensuales y trimestrales para seguir la pista a las ausencias a clase y los resultados académicos de los estudiantes.

''Quisiéramos que el 100 por ciento de los estudiantes se graduara. Pero el distrito tiene que hacer frente a muchos desafíos para resolver los múltiples problemas que tienen los estudiantes para graduarse'', dijo Gallon.

kerodriguez@elnuevoherald.com

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