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Joven de Miami logra un dulce triunfo

Jessica Cervantes es una joven que, con la exacta dosis de azúcar y un poco de imaginación, ha encontrado la receta perfecta para convertirse en una exitosa empresaria. Su invención, los PopsyCakes, así lo demuestra.

Además de la popularidad que le han ganado en su escuela y su vecindario, los PopsyCakes le han dado a Jessica buenos dividendos. Recientemente ganó un premio de $10,000 en una competencia nacional realizada Nueva York y organizada por la Fundación Nacional de Educación Empresarial (NFTE).

Los PopsyCakes, que lucen como unas galletas-chupetas, son en realidad pequeños pastelillos recubiertos de distintos sabores, de las que sale un palito que los sostiene y que también se puede comer.

"Son los primeros pastelillos con palitos, totalmente comestibles y que no ensucian las manos de los niños'', señala la descripción del producto que la joven de 18 años presentó en la competencia, en la que participaron más de 25,000 estudiantes.

Cervantes, que llegó a Miami hace 12 años, obtuvo el primer premio por su originalidad, dijo Víctor Salama, vicepresidente de iniciativas estratégicas de NFTE.

A los jueces del concurso, según Salama, les encantó que Cervantes partiera de "una idea básica y la transformara en un nuevo producto''.

Estos pastelillos, conocidos como cupcakes, ya existen en el mercado, pero Cervantes les agregó "algo diferente y un toque muy personal'', uniéndolo al concepto de chupeta.

"Su producto ha tenido éxito en el vecindario donde vive y lo comprobó con los niños... los PopsyCakes funcionan y tienen posibilidad de expansión. Es una idea que se puede facturar y vender en grandes cantidades'', agregó Salama.

Cervantes no se había imaginado la posibilidad de ser empresaria hasta hace un año, cuando se matriculó en uno de los programas de negocio que la NFTE ofrece en la secundaria John A. Ferguson.

Inspirada en la repostería de su abuela, que ya murió, la joven decidió inventar un dulce que además de delicioso, evitara que los niños se ensuciaran.

"Tuve que experimentar mucho hasta que logré hacer una panetela que a la gente le gusta y que evita que los niños se embarren'', declaró la joven que vende su producto por la internet y por entrega con una recargo adicional.

Para evitar que los niños se ensucien, recubre la torta, a la que baña de chocolate y otros sabores derretidos, con una galleta para que el dulce quede compacto y finalmente lo adorna con azúcar y color.

Como en todo negocio serio, Cervantes ha calculado su ganancia neta, y de una venta de una docena de Popsycakes a $30.00, la ganacia es de $17.25.

"Como está la economía, un negocio es la posibilidad de ganar más dinero y de no seguir las reglas de nadie. Pero para eso hay que ser muy creativo e innovador'', indicó Cervantes.

Todavía no se puede dedicar a tiempo completo al negocio que funciona desde la cocina de su casa, porque primero debe graduarse y obtener el título de secundaria el próximo año para, después, continuar sus estudios en la universidad.

En su plan personal, incluido dentro del plan de negocios, la joven dedica 28 horas semanales a su negocio, dado que la mayor parte la pasa en clases con 40 horas y 23 horas de estudio. Otras 51 horas son para dormir y 26 para tiempo libre.

Además de ir a la escuela, asiste a dos internados: uno en el Hospital Baptist, en el que está aprendiendo sobre el cuidado de los enfermos; y el otro, en una escuela de artes marciales, donde trabaja en la parte de contabilidad.

Su madre, Bárbara Alvarez dice estar orgullosa de su hija. "Es la primera en la familia que puede iniciar su propio negocio. Y es algo maravilloso que ella tenga esta oportunidad y quiera ser su propia jefa, pero antes debe estudiar una carrera''.

Cervantes aspira estudiar en la Universidad de Miami, pero aún no sabe qué disciplina. Los $10,000 que hace poco ganó los invertirá en su preparación profesional.

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