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Condado reparte bonos aunque lo niega

M. I. PINZUR y CHARLES RABIN

- The Miami Herald

El alcalde de Miami-Dade dijo que no existen, pero los expedientes muestran lo contrario: en los últimos cinco años cientos de empleados del condado han recibido bonos, entre ellos algunos funcionarios que fueron posteriormente despedidos o forzados a renunciar por graves problemas de sus departamentos.

''Nuestros empleados no disfrutan de bonos, opciones de acciones, 401k con contribuciones de los empleadores, salidas pagadas, cuentas de gastos y otros privilegios corporativos'', planteó el alcalde Carlos Alvarez en una carta a The Miami Herald en julio, defendiendo los salarios de los empleados del condado.

Pero expedientes reunidos por el condado durante tres meses revelan casi 400 pagos a empleados de la rama ejecutiva que totalizan más de $1.5 millones desde el inicio del año fiscal del 2002. Otros jugosos bonos fueron a parar a administradores que estaban a punto del retiro o tenían otros trabajos.

Los bonos son difícilmente localizables dentro de los $10,700 millones gastados en nómina durante el quinquenio. Son, como señaló el administrador del condado George Burgess, ``una cifra infinitamente pequeña''.

Afirmó que los pagos eran necesarios para poder reclutar y mantener administradores de alta eficiencia.

''Hay que pagarles bien, y hay que reconocer cuando hacen un buen trabajo'', apuntó Burgess.

Suzy Trutie, vocera de Alvarez, declaró la semana pasada que el alcalde no se estaba refiriendo a ayudantes importantes cuando escribió la carta.

''Se refería a que los empleados de base no recibían bonos'', precisó Trutie.

En realidad, los pagos se inclinan mucho hacia los burócratas mejor pagados. De los casi 400 bonos, sólo 14 fueron a empleados que ganaban menos del salario medio de alrededor de $45,000 anuales. La mayor parte, 211, fueron a empleados que ganaban más de $100,000.

Los empleados de menor rango son elegibles para bonos mucho menores, generalmente de menos de $100, que se han concedido más de 1,500 veces desde su creación en el 2005. Recibieron bonos ejecutivos el antiguo director de viviendas, Alphonso ''Al'' Brewster, y el antiguo director de tránsito, Roosevelt Bradley, sustituidos años más tarde por graves deficiencias administrativas.

Otros beneficiarios incluyeron al antiguo Administrador Adjunto del Condado, Carlos Bonzón, y al antiguo Administrador Suplente, Pete Hernández, quienes recibieron pagos de cinco dígitos durante sus últimas semanas en el trabajo.

Alvarez declinó comentar sobre su propio bono, recibido en abril del 2005, por el 5 por ciento de su salario en el momento. El papeleo para aprobar el pago --parte de una elogiosa evaluación-- decía que era concedido por ``un desempeño sobresaliente''.

La carta de Alvarez también señalaba que los empleados del condado no tenían cuentas de gastos.

En realidad, el alcalde, los 13 comisionados del condado y el secretario electo de los tribunales tienen cuentas de gastos, al igual que tres funcionarios nombrados: Burgess, el asesor legal del condado y el primer asesor legal adjunto del condado.

La de Alvarez, $42,000 al año, es la mayor. El opta por recibir un cheque de $3,500 todos los meses en vez de entregar recibos, expresó Trutie.

Los ayudantes de los comisionados del condado reciben unos 400 bonos adicionales. Pero su pago típico de $873 es mucho menor que los $3,000 de la rama ejecutiva. La rama ejecutiva concedió 17 bonos de $10,000 o más en comparación con dos de la comisión.

En ambas ramas, muchos de los bonos fueron emitidos en vez de parte del aumento anual de los empleados. Esa práctica ahorra dinero porque un bono se paga como una suma de una sola vez mientras que un aumento se fija permanentemente.

''Es un instrumento deliberado y conservador'', precisó Burgess. ``No es algo fuera de control''.

Pero en la mayoría de los casos, los bonos solamente reemplazaron un tipo de aumento: los concedidos por excelente trabajo.

Los beneficiarios siguen recibiendo aumentos por el costo de vida --generalmente alrededor de 3 por ciento anual-- garantizados a todos los empleados sindicalizados y tradicionalmente extendidos a todos los demás.

Y, lo que es más, algunos ejecutivos recibieronn bonos por encima de ambos tipos de aumentos. Hugo Salazar, el veterano jefe suplente de presupuesto, vio aumentar su salario básico en más de 6 por ciento anual, de $180,759 en el 2004 a $208,044 en el 2006. Al mismo tiempo, recibió bonos cada enero: $8,000 en el 2005, $9,300 en el 2006 y $9,500 en el 2007.

Burgess dijo que los aumentos reflejaban el desempeño consistentemente bueno de Salazar y que los bonos reconocían un trabajo excepcional en el presupuesto anual del condado.

En el condado Miami-Dade, las planillas para la aprobación de los bonos no requieren de explicación. Las computadoras del condado usan el mismo código para numerosos pagos a los empleados, haciendo que los bonos sean difíciles de diferenciar de otros pagos.

Para responder las preguntas del Miami-Herald sobre los bonos del condado, Burgess y su equipo dijeron apoyarse ocasionalmente en sus propios recuerdos.

En el caso de Bonzón, Burgess dio numerosas explicaciones sobre por qué el saliente funcionario había recibido un bono de $10,000 en 5 de noviembre del 2006 y uno de $11,000 el 29 de diciembre, el mismo mes en que su retiro, largamente anunciado, entraba en efecto. Ese año ya había recibido un bono de $11,883 el 12 de febrero.

Inicialmente, Burgess especuló que uno de los pagos de fines del 2006 se había dado en lugar de un aumento y que el otro era una compensación extra por haber cumplido con la doble función de administrador del condado y director de aviación. Posteriormente los incluyó en una lista de bonos dados en vez de aumentos por méritos.

Finalmente, el viernes por la tarde, Burgess dijo que el pago de noviembre había sido en lugar de un aumento por mérito para el 2006 y que el de diciembre había sido una recompensa ``en reconocimiento por más de 35 años de servicio al condado''.

En ocasiones, la confusión sobre los bonos se magnificó porque las revisiones sobre el trabajo de los ejecutivos se retrasaba habitualmente. Burgess dijo que Hernández, el antiguo administrador suplente, recibió bonos de $3,000 y $5,000 en el mismo día del 2004 porque uno fue por el 2002 y otro por el 2003.

Además, el último bono de Hernández de $17,144 se pagó el 30 de julio, dos semanas después de que hubiera dejado su trabajo para convertirs en el administrador de la ciudad.

''Todavía estaba corriendo entre la ciudad y el condado'', sostuvo Hernández.

Burgess dijo que su último pago, como el de Bonzón, había sido una recompensa por una larga y exitosa carrera en el ayuntamiento.

La lista de los beneficiarios de bonos también incluye a un cierto número de ejecutivos con cuestionables legados gubernamentales.

Brewster, un viejo funcionario de viviendas que dirigió brevemente el departamento, recibió dos bonos de $5,000 en el 2003. Era director adjunto aquel año, cuando la agencia hizo algunos de los préstamos más criticados a los constructores. Los expedientes financieros de aquel año han sido duramente cuestionados por los auditores.

Los bonos de Brewster se concedieron por trabajo hecho bajo un antiguo administrador del condado. No se pudo contactar a Brewster, y Burgess no sabía por qué se habían dado.

Bradley, que ascendió por la burocracia y llegó a director del departamento de tránsito, recibió $9,568 en el 2004 en vez de un aumento por mérito.

''Hubiera recibido más si me hubieran dado mi aumento por mérito'', declaró Bradley. ``Había cumplido con todas las normas de mi trabajo. Estaba un poco molesto por eso''.

Recibió un bono de $6,500 en el 2005, esta vez además de un aumento por mérito del 5 por ciento. Burgess sólo dijo que el bono reconocía el éxito de Bradley en el desarrollo del Plan de Transporte Popular.

Pero Alvarez lo despidió este año, una decisión que el mismo Burgess había explicado en un Memo diciendo que el departamento de Bradley adolecía de ``un patrón de pobre juicio, pobre administración, falta de controles fiscales, decisiones cuestionables de personal, quejas de servicio, investigaciones del Inspector General y, más recientemente, prácticas cuestionables de contratación y subcontratación''.

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