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Obama ante una cargada lista de asuntos cubanos

Durante su primera conferencia de prensa como presidente electo, Barack Obama eludió mencionar directamente el caso de Cuba ante una interrogante sobre la estrategia de la próxima administración estadounidense respecto a regímenes totalitarios como los de Teherán y La Habana.

Tampoco en las proyecciones de política exterior de su gobierno lanzadas la víspera en el sitio digital Change.gov aparece ninguna referencia a la isla.

¿Marcarán la discreción y el distanciamiento el tono de la política de Estados Unidos hacia Cuba a partir del 2009?

Aunque los analistas consideran que resulta demasiado temprano para vislumbrar el comportamiento de Obama sobre el caso cubano, el consenso extendido es que en la agenda de prioridades latinoamericanas existen otros asuntos de mayor urgencia que el viejo y desgastado diferendo Washington-La Habana.

Sin embargo, el undécimo presidente estadounidense que deberá lidiar con Cuba desde la llegada de Fidel Castro al poder, lo hará en circunstancias excepcionales. Obama será el primer inquilino de la Casa Blanca nacido después de 1959 y también el primero que tomará posesión sin que Fidel Castro esté al frente del gobierno de la isla, al menos oficialmente. Su ascenso a la presidencia se produce en momentos en que el gobernante Raúl Castro busca reanimar las relaciones diplomáticas de Cuba con la Unión Europea y América Latina, y ha lanzado, incluso desde que comenzara su mandato interino en julio del 2006, varias señales de voluntad negociadora y ramas de olivo a la administración sucesora de George W. Bush.

Tras ocho años de tensiones agravadas por la política de aislamiento de Bush, Obama encarará quizás el más enjundioso y diverso listado de temas cubanos acumulados en cinco décadas de desencuentros bilaterales, desde el embargo y las restricciones de viajes y remesas familiares hasta las posibles implicaciones de explotación petrolera a tan sólo 50 millas de las costas estadounidenses.

Obviamente, todo pasará por la actitud que la nueva administración adopte en torno al embargo, manteniendo intactas o aflojando las clavijas de una política que en los últimos años ha sido objeto de cruentas batallas en el Congreso, ahora con mayoría de los demócratas.

Durante la campaña electoral, Obama dijo que mantendría el embargo, pero prometió levantar de inmediato las regulaciones de viajes, envíos de paquetes y remesas familiares a la isla, vigentes desde el 2004.

Los expertos y partidarios demócratas creen que el levantamiento de las restricciones impuestas por Bush será el primer paso para verificar hasta dónde la Casa Blanca pudiera recortar los tentáculos del embargo a mediano plazo.

El demócrata Joe García, quien perdió en cerrada disputa su postulación al Congreso frente al titular republicano Mario Díaz-Balart, pronostica que Obama echará abajo las restricciones del 2004 en los primeros 100 días de su mandato y aguardará por los resultados de esta decisión para avanzar otros pasos respecto a Cuba.

"Todo dependerá de cómo sea aceptada la liberación de los viajes y las remesas'', comentó García, que ha tenido una intensa participación en la campaña demócrata por el último año. "Después de tres meses, veremos qué efecto produce y luego podrían considerarse otros pasos, como favorecer los intercambios académicos''.

Además de limitar los viajes de cubanoamericanos a uno cada tres años y restringir las remesas a $300 para familiares directos, Bush decretó fuertes normativas para los programas académicos en Cuba y prácticamente canceló el otorgamiento de visas a académicos, científicos y artistas de la isla desde el 2003.

El sociólogo Ted D. Henken, autor de Cuba: a Global Studies Handbook y profesor del Baruch College en Nueva York, coincide en que a partir del 20 de enero las restricciones de remesas y viajes a la isla no quedarán en pie, pero estima que los esfuerzos de la nueva administración para levantar el embargo serán limitados.

"Es evidente que Obama tiene la voluntad de cambiar nuestra relación con Cuba y de reexaminar la política actual, pero no se centrará en la eliminación total del embargo'', expresó Henken. "Lo que veremos es una postura distinta, con movimientos calibrados, sin hacer declaraciones explícitas''.

El académico piensa que Estados Unidos regresará a una política similar a la existente durante la presidencia de Bill Clinton (1992-2000), pero advirtió que haber ganado la Florida con el 57 por ciento de los hispanos y un significativo incremento del voto cubanoamericano, "le dará a Obama una mayor flexibilidad para manejar los asuntos cubanos''.

No obstante, los tres congresistas cubanoamericanos reelectos el pasado 4 de noviembre, Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart, han insistido en que continuarán sus esfuerzos en la Cámara de Representantes para mantener la política hacia Cuba, aunque reconocen que será "una tarea difícil en extremo y cuesta arriba''.

Una posibilidad que los analistas ven realizable a mediano plazo son los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba. Aunque no haya un levantamiento formal de la restricción decretada por el embargo en 1962, el ejecutivo podría optar por no investigar o penalizar a los viajeros que llegan a la isla a través de terceros países.

De todas formas, Philip Peters, vicedirector del Instituto Lexington de Virginia y consejero de asuntos cubanos, prefiere mantener cautela a la hora de emitir pronósticos sobre Obama y el caso cubano.

"Exceptuando su intención de derogar las restricciones de viajes y remesas, que no será un trámite nada trabajoso, realmente no tenemos una indicación clara de lo que será su política hacia Cuba'', manifestó Peters. "Todavía hay mucho por definir''.

Peters observa que muchas interrogantes sobre Cuba podrían comenzar a esclarecerse a finales de diciembre o durante enero, a raíz de las audiencias congresionales para aprobar los nombramientos del gabinete de Obama, en las que suele emerger el tema de las relaciones con América Latina.

"No se ha designado a nadie aún para hablar de los temas cubanos, pero tal vez con la designación del Secretario de Estado tengamos los primeros indicios sobre la brújula que regirá respecto a Cuba'', apuntó el experto, que señala como punto esencial la disposición mostrada por Obama a dialogar con funcionarios cubanos.

En un discurso el pasado mayo en Miami, Obama dijo que "tras ocho años de las desastrosas políticas de Bush'' él estaba listo para emprender el camino de la diplomacia siempre y cuando sirviera para "adelantar los intereses de Estados Unidos y la causa de la libertad del pueblo cubano''.

"La administración de Obama podría propiciar inicialmente un acercamiento con funcionarios cubanos de cierto nivel con el propósito de discutir temas afines entre vecinos como la inmigración, el medio ambiente, la vigilancia sobre el narcotráfico y hasta la entrega de fugitivos, y luego ir configurando una agenda más sensible en cuestiones políticas''.

Otros puntos de la abultada agenda cubana que podrían ser revisados o relegados por Obama son:

* Política de pies secos/pies mojados y Ley de Ajuste Cubano: No se pronostican cambios.

* Apoyo a la disidencia interna: Durante su campaña, Obama se ha pronunciado por la liberación de los presos políticos y el respeto de las libertades civiles en Cuba. En Miami, conversó con el disidente Héctor Palacios, quien regresó a Cuba a finales de septiembre.

* Relación con organizaciones del exilio: Los vínculos más cercanos estarán con grupos que respaldaron o favorecieron sus pronunciamientos de campaña como la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Consenso Cubano y Grupo de Estudios Cubanos, las cuales promueven una postura más moderada respecto a Cuba. Hay interés entre los demócratas en revisar la política de otorgamiento de fondos federales para las organizaciones de exiliados.

* Radio y TV Martí: Su programación y funcionamiento será sometida a una profunda revisión, según fuentes de la campaña de Obama. El proyecto de TV Martí podría ser cancelado.

* Perforaciones petroleras de Cuba en el golfo de México: Las perforaciones en aguas profundas de Cuba están anunciadas para comenzar en el 2009. El gobierno cubano ha maniobrado con el tema petrolero como una oferta tentadora para empresas estadounidenses interesadas en la explotación de nuevas fuentes de energía. El Departamento del Tesoro ha sancionado en años precedentes a firmas como PSL Energy Services (PSLES) y Dresser-Rand Group por facilitar información tecnológica y servicios de explotación petrolera en violación del embargo con Cuba.

* Fugitivos de la justicia estadounidense en Cuba: No ha habido pronunciamientos oficiales, pero desde la llegada de Raúl Castro al poder, el gobierno cubano ha entregado al menos cuatro prófugos que se refugiaron en Cuba. El informe sobre el terrorismo del Departamento de Estado reconoce que el gobierno cubano se ha comprometido a no albergar más a fugitivos en la isla. Hay actualmente unos 70 estadounidenses residentes en Cuba entre los prófugos fichados por el FBI.

* Devolución de los cinco espías cubanos presos en Estados Unidos: Cuba mantiene el tema como reclamo fundamental ante la justicia estadounidense y planea llevar el caso al Tribunal Supremo de la nación.

* Ley Helms-Burton: No se prevén cambios en su aplicación y vigencia. Tradicionalmente el Presidente ha congelado, cada seis meses, la aplicación del Capítulo III, que autoriza demandas en Estados Unidos contra personas o empresas que usen propiedades confiscadas en Cuba.

* Encausamiento y petición de extradición de Luis Posada Carriles: Cuba ha pedido su encausamiento y Venezuela tiene una petición de extradición ante el Departamento de Justicia desde el 2005. Un tribunal de apelaciones determinó que Posada deberá ser enjuiciado por delitos migratorios. El abogado José Pertierra, que representa a Venezuela en la solicitud de extradición, cree que la administración Bush ha protegido deliberadamente a Posada y considera que un cambio de administración podría “hacer justicia en el caso”. Entre los nombres que se barajan para cargos importantes en Departamento de Justicia figuran Eric Holder y Gregory Craig.

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