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Milagrosa la recuperación de policía herido en la cabeza

Fue alrededor del mediodía del 6 de agosto cuando los despachadores del Departamento de Policía de Broward (BSO) enviaron un mensaje por radio: ''Hay un oficial herido''. En cuestión de minutos docenas de policías de toda la región convergieron en el 3700 Block de Pembroke Road, en Hollywood, donde el detective de Broward Maury Hernández yacía sobre el pavimento con una bala alojada en el lado derecho de la cabeza.

''Oficial muerto'', anunció el próximo mensaje a los altos funcionarios del BSO.

Pero el detective no murió ese día, ni esa noche, ni en las semanas que siguieron, a pesar de rumores que aseguraban lo contrario. Hernández, cuya vida ha estado en peligro desde el día en que fue baleado durante una parada de tráfico, luchó por la vida.

Ahora regresa a casa. Hernández hizo una emotiva presentación ayer junto a su hermano Josué, de la Policía de Hallandale Beach, y los médicos del Memorial Hospital de Hollywood, donde ha estado bajo tratamiento por los últimos 80 días. Su recuperación es considerada milagrosa y en proceso.

El detective, de 28 años, mostrando una larga cicatriz vertical en el lado derecho de su cabeza y vestido con su uniforme y chapa, sonrió ligeramente y dijo: ``No estoy molesto. Este es mi trabajo. Es lo que me gusta hacer. Y ese es uno de los riesgos''.

Será dado de alta del hospital hoy.

Hernández, un veterano de cinco años con el BSO, fue herido después de parar a un motociclista en lo que hubiera sido una chequeo rutinario de tráfico. El hombre acusado de tratar de matarlo, David Maldonado, continúa en la cárcel a la espera de juicio.

Inicialmente su prognosis era sombría.

Durante un tiempo estuvo en un respirador artificial. Los colegas donaron sangre. Sus amigos, familiares y miembros de la iglesia, rezaron. ''Yo rezaba pidiendo que no muriera, por favor que no muriera'', aseguró ayer su hermano Josué Hernández a The Miami Herald.

Su familia siempre ha atribuido su milagrosa recuperación al poder de la fe y la oración. Los médicos advirtieron que Maury Hernández tendría daños al cerebro. ''Dijeron que tendría más limitaciones de las que sufre'', dijo el ex supervisor de Hernández, el sargento Rob Furman. ``Pero todos los días hace algo que no se suponía que hiciera, superando el pronóstico de los médicos''.

''Es un milagro. No hay otra forma de describirlo'', manifestó el jefe de policía interino Al Lamberti. ``No hay otra forma de describirlo''.

Hernández se dirigió ayer a la mesa de conferencia caminando, con la ayuda de un caminador y una persona que lo guiaba en cada uno de los difíciles pasos. Su brazo izquierdo continuaba en un cabestrillo.

Se tomó varios minutos para cruzar la habitación. Cuando se sentó, habló lenta pero claramente. No quiso hablar sobre el día en que lo hirieron. Expresó su gratitud por el apoyo recibido de amigos y desconocidos: ''Dondequiera que me volvía escuchaba una palabra de estímulo'' y agregó que ``me siento muy honrado. Verdaderamente honrado. No creo que me merezco todo esto''.

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