Nation & World

Avión venezolano con coca desata batalla legal

Un avión ejecutivo con matrícula de Venezuela que fue retenido en enero del año pasado en Fort Lauderdale después de que se encontró un cargamento de cocaína en su interior, será objeto de un proceso de confiscación, aunque un empresario ha interpuesto un recurso alegando que es el propietario de la aeronave y que no tienen ninguna relación con la droga.

Carlos E. González sostiene que el avión de su propiedad no fue usado en forma ilegal y que de haber sido utilizado de esa manera, fue sin su consentimiento, según documentos aportados al proceso.

Algunos de los detalles de la operación que habían permanecido en secreto, se han dado a conocer a raíz del trámite de confiscación que se inició a principios de octubre.

Según la querella civil de confiscación, a la cual tuvo acceso El Nuevo Herald, la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA) recibió el 12 de enero información de una fuente confidencial de que un avión Beechcraft con matrícula venezolana YV219T arribaría al día siguiente al aeropuerto ejecutivo de Fort Lauderdale con una gran cantidad de cocaína.

Según la fuente de la DEA, ese mismo día llegaría a Fort Lauderdale el propietario del avión y de la droga, quien más tarde fue identificado por el organismo federal como Juan Carlos González Ynfante, de nacionalidad venezolana. González Ynfante se reuniría luego con un colombiano no identificado, de acuerdo con la fuente confidencial que proporcionó la información.

La persona le dijo a la DEA que González Ynfante residía en Miami y que había estado un mes antes en el sur de la Florida.

Al momento de la incautación, de acuerdo con los registros corporativos de la Florida citados por la DEA, González Ynfante aparecía como accionista en un 75 por ciento de la empresa International Aviation LLC, así como registrador y gerente. Carlos E. González también figura como directivo de esa compañía.

El abogado Percy Hernández, que representa a Carlos E. González en el proceso de confiscación, no devolvió llamadas de El Nuevo Herald.

Los agentes federales establecieron que González Ynfante pagó extensas reparaciones que se le hicieron a la aeronave en Fort Lauderdale entre noviembre y diciembre del 2007.

Tal y como lo había anticipado la fuente de la DEA, el avión bimotor Beechcraft 1900C, modelo 1990, con la matrícula indicada, llegó al aeropuerto ejecutivo de Fort Lauderdale el 13 de enero.

En su fuselaje los agentes antidrogas identificaron el nombre y el logotipo de la compañía Serami, (Servicios Aéreos Mineros).

Serami es una empresa de vuelos charter de Venezuela con sede en Puerto Ordaz, estado Bolívar, al sur del país.

El avión voló ese día desde Venezuela a La Romana, en la República Dominicana, y de allí a Fort Lauderdale al mando de los pilotos Rafael C. García Benfeles y José J. Bottiny Silva, quienes se identificaron como empleados de Serami, afirma el documento de confiscación. La aeronave no llevaba pasajeros a bordo.

Los pilotos presentaron un permiso expedido por autoridades aeronáuticas de Estados Unidos a González Ynfante para volar en el espacio aéreo de este país.

Al hacer la inspección de un compartimento rectangular en un panel de la cola del avión, cuyos tornillos no estaban pintados como los demás de otras láminas, los agentes encontraron un paquete de cocaína.

El perro Boomer, de la unidad canina de detección de narcóticos, los alertó de otro compartimento en el que hallaron 68 paquetes, la mayoría con el logotipo de un gallo.

La fuente confidencial recomendó a los agentes continuar la búsqueda, argumentando que había más droga en la cola del avión.

Al día siguiente, los perros de la DEA, Boomer y Charlie, permitieron a los agentes descubrir otros paquetes más de cocaína en la bodega de equipaje de la parte trasera del avión.

En total los paquetes decomisados en los dos días de inspección contenían 170 kilos de cocaína con un valor en la calle de unos $15 millones.

Para salir de dudas, el avión fue sometido a Rayos X, pero no se encontró más droga.

Los documentos judiciales no indican si González Ynfante se presentó para la supuesta reunión con el individuo colombiano.

Los pilotos fueron liberados y los registros de acusaciones federales de Estados Unidos no contienen ninguna causa en su contra.

El proceso de confiscación de la aeronave, cuyo valor es de más de $2 millones, según un experto consultado por El Nuevo Herald, se inició a principios de octubre.

El fiscal adjunto William Beckerleg y el abogado de Carlos E. González, le presentaron el lunes al juez del caso un reporte en el que acordaron aportar pruebas y testigos a más tardar el próximo 15 de enero para sustentar sus alegatos.

greyes@herald.com

  Comments