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Seis cosas que debe saber sobre la crisis

Las calamidades financieras han venido en oleadas en las dos semanas recientes, y cada una de ellas ha sacudido la economía del país.

Estos sucesos diarios incluyen declives continuos en el mercado de la vivienda, rescates gubernamentales de gigantes financieros, y la desaparición de venerables compañías de Wall Street. Repentinamente, los estadounidenses han tenido que familiarizarse más con términos financieros y captar complicados detalles sobre los mecanismos interiores de un sistema financiero estadounidense y global que está en crisis.

Durante el reciente auge de los bienes raíces, muchos bancos relajaron sus criterios e hicieron préstamos a clientes de alto riesgo, con tasas de intereses que subían con el tiempo y hacían los pagos más altos. Wall Street compró las hipotecas de alto riesgo, las unió en fondos y las vendió en paquetes distintos.

Los inversionistas invirtieron por lo menos $1 billón en esos valores respaldados por hipotecas de alto riesgo. Entonces el mercado de la vivienda se estancó y muchos compradores quebraron en números récords por no poder pagar sus hipotecas. El valor de los valores respaldados con hipotecas se desplomó.

Esas pérdidas son el núcleo de la crisis actual. Mientras el mercado de la vivienda sigue en declive y pasa lo mismo con el resto de la economía, las pérdidas se propagan al mercado hipotecario tradicional y amenazan con empeorar el descenso económico. Los inversionistas (fondos de pensiones, fondos de alto riesgo, fondos mutuos y bancos) hasta ahora han perdido unos $600,000 millones en valores respaldados por hipotecas de alto o de menor riesgo, según Global Insight.

"Armas financieras de destrucción masiva'', es lo que el multimillonario inversionista Warren Buffett llama a los intercambios de deuda. Esos arcanos productos financieros acabaron con la mayor compañía de seguros, American International Group (AIG).

Los intercambios de deuda son contratos de seguros comprados por inversores para protegerse de pérdidas en sus valores respaldados por deudas: AIG perdió al menos $18,000 millones porque tuvo que honrar pólizas sobre valores respaldados por hipotecas.

Los intercambios se hicieron populares entre especuladores y fondos de alto riesgo que no eran dueños de los valores pero que los usaban para conseguir ganancias rápidas. También hay intercambios respaldados por tarjetas de crédito, préstamos de automóviles, empresas y otros préstamos, y una larga cadena de transacciones de intercambio vincula a los inversores en ese mercado de $62,000 billones. Muchas de esas apuestas también se hicieron con dinero prestado.

"Por eso tenemos este problema'', dijo Lance Pa, director de investigaciones de Capital Advisors Group, un administrador de fondos de Newton.

Según aumentaron las pérdidas, el pánico se extendió por todo el sistema financiero. Los préstamos a empresas, bancos y consumidores escasean y son caros, lo que origina una crisis crediticia. Sin préstamos el gasto es menor, lo que hace más lenta la economía.

A las corporaciones les resulta difícil obtener créditos para financiar los gastos diarios. Y uno de los principales agentes de autos del país, Bill Heard Enterprises Inc., abandonó el negocio porque no conseguía financiamiento para los compradores.

La crisis crediticia es la razón fundamental para que el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke crearan un plan de rescate. El rescate autoriza al gobierno federal a comprar hipotecas a las compañías financieras. Esto, a su vez, libera capital en estas firmas para que puedan hacer préstamos a las empresas y a los consumidores.

El gobierno de Bush ideó un plan para dedicar $700,000 millones a comprar hipotecas malas a las compañías financieras e inversionistas con problemas. A esa cifra se añaden los $85,000 millones por la intervención de AIG, la mayor aseguradora del país, y otros $200,000 millones que se inyectarán a las compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac.

Cerca de $1 billón pudiera ser el precio del rescate financiado por los contribuyentes.

El sistema bancario, base de la economía de EEUU, ha estado sometido a tensiones severas a medida que los prestatarios no han podido pagar sus hipotecas, lo que ha dejado a los prestamistas con carteras de casas embargadas y pérdidas crecientes.

Los Reguladores federales intervinieron en julio el Banco IndyMac de Pasadena, California. La semana pasada, los reguladores intervinieron la mayor institución de ahorros del país: Washington Mutual Inc., de Seattle. JPMorgan la compró por $1,900 millones. Bank of America Corp. también adquirió Merrill Lynch & Co, la mayor agencia de bolsa del país.

Aunque los hechos de las últimas semanas fueron espectaculares, no se pueden comparar con la Gran Depresión. Entonces 1,500 bancos quebraron, las fábricas cerraron y uno de cada cuatro norteamericanos perdió su empleo. La crisis afecta a Wall Street, pero no ha devastado la economía de EEUU. En agosto el desempleo fue de 6.1 por ciento, un porcentaje bajo y, técnicamente, EEUU no está en recesión, definida como dos trimestres consecutivos de crecimiento económico negativo.

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