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El resurgir del Centro de Artes Escénicas

La luna de miel fue tardía para el centro de artes escénicas de Miami.

Luego de un primer año distinguido por crisis financieras, asientos vacíos y descontento comunitario, el teatro público ahora llamado Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht ha concluido un segundo año que contrasta mucho con el primero.

El presupuesto está equilibrado, la asistencia casi se ha duplicado y ya los funcionarios elegidos no critican públicamente a los que dirigen el centro.

"Hemos superado las cosas con un viraje de 180 grados'', dice Lawrence Wilker, el jefe ejecutivo interino, que dejará el puesto en diciembre después de haberlo ocupado durante un año. "¿Acaso lo hemos logrado todo? Absolutamente no; solamente estamos en el principio de las grandes cosas que se pueden hacer en este lugar''.

Para entender lo que ha logrado el centro en el año reciente, sería bueno recordar como estaban las cosas en el otoño del 2007.

Luego de una apertura más tardía de lo que estaba programado y casi al doble del costo propuesto, el centro requirió un rescate de $4.1 millones del Condado Miami-Dade en su primer año. Entonces se aprobó un aumento de sueldo de 42 por ciento para el jefe ejecutivo, algo que indignó a los comisionados del condado y a muchos miembros de la comunidad.

Debido a la falta de espectáculos netamente populares no se pudo atraer suficiente público, y hubo un déficit presupuestario de $2.5 millones.

Ricky Arriola, que en el otoño del 2007 fue nombrado presidente del Performing Arts Center Trust, la directiva independiente que administra el centro, recuerda su mandato: "Teníamos que ganarnos la confianza del público''.

Uno de los primeros pasos que dio Arriola fue despedir al antiguo jefe ejecutivo y reclutar a Wilker, un antiguo presidente del John F. Kennedy Center for the Performing Arts in Washington, D.C.

Scott Shiller, vicepresidente ejecutivo del centro de Miami, también se sumó al equipo administrativo.

Entonces, en enero del 2008, el centro anunció una donación sin precedentes, de $30 millones, de la filántropa bancaria Adrienne Arsht, y lo que inicialmente se llamó Carnival Center ahora cambió ese nombre para el de ella.

Y no ha habido retroceso desde entonces.

"Antes le decían ‘el Elefante Blnaco' '', dice Carlos Giménez, un comisionado de Miami-Dade. "Ya no se escucha eso, al menos no tanto como antes''.

Entre otras cosas que también han cambiado:

Los tres escenarios del centro, que se usaron bien poco en el verano del 2007, este verano tuvieron más de 125 funciones a las que vinieron casi 130,000 personas. Algunos de los éxitos: Slava's Snow Show, Miami Libre y Celia: The Life and Music of Celia Cruz.

El estacionamiento, algo que fue un peso sobre los hombros del centro al principio, ha aumentado a más de 3,000 espacios porque el centro arrendó dos lotes del estado.

Los costos de energía, seguridad y mantenimiento que agravaron la crisis financiera del centro en 2006-07 fueron de $1.5 millones menos de lo esperado este año, luego de que negociaran de nuevo contratos desfavorables.

Otras mejoras incluyen la mejoría del sitio en la red, que facilita la adquisición de boletos por esa vía, y un mejor entrenamiento de los empleados y los ujieres voluntarios.

"El resultado es que el centro tiene una cara más presentable'' dice Shiller.

De todos modos, los que dirigen el Centro Arsht dicen que todavía queda mucho por hacer.

"En realidad hemos estado programando alrededor de 12 meses futuros, en algunos casos incluso más'', dice Arriola. "Ahora tenemos que empezar a pensar adónde estaremos de aquí a tres años, lo mismo si traemos los espectáculos que si los producimos nosotros.

"En cuanto a la recaudación de fondos,tenemos que convertir esto en una fundación'', dice él. La fundación o subsidio estable actualmente es de $3 millones, pero dice Wilker que la meta es que sea de $16 millones para el 2010.

Por último, a pesar de los elogios que ha recibido recientemente la programación del centro, sigue existiendo la percepción de que es elitista.

Gilbert Cabrera, jefe de despacho del administrador de la ciudad de Miami y miembro de la directiva del centro, instó a Wilker y a Arriola en una reunión en septiembre a fijarse en que se asignara suficiente dinero para mantener conexiones con las comunidades hispana, haitiana y afroamericana.

"Sigue existiendo la percepción de que el centro es para ciertas élites'', dijo Cabrera en la reunión.

Wilker dice que la mayoría de los centros de artes escénicas son objeto de esa clase de opinión a mayor o menor nivel, pero que él ha hecho mucho por moderar eso, incluyendo series mensuales de giras gratis entre bambalinas, además de conciertos de música internacional y de Evangelio (Gospel), que combinan artistas connotados de la industria del disco con coros de iglesias locales.

"Es de gran importancia abarcar a las diversas comunidades de que se compone Miami'', dice él.

La semana pasada, el centro anunció que había contratado a un nuevo jefe ejecutivo por cinco años: M. John Richard, vicepresidente ejecutivo del New Jersey Performing Arts Center. Recibirá un sueldo de $275,000 al año, con la posibilidad de ganar otros $27,500 en bonos basados en funciones en el primer año, y hasta $55,000 en años subsiguientes.

Entre los proyectos con los que Wilker puede ayudar son el lanzamiento de un club de jazz, un restaurante, y un festival de artes escénicas.

Pero él dice que esos son pasos cortos hacia la meta total del centro: Crear un motor económico para el distrito Omni de Miami.

Según él, el éxito del Arsht Center ya ha ayudado a los giros de hoteles y restaurantes de Miami-Dade.

Los artistas alquilan habitaciones de hoteles, comen en restaurantes y en general gastan dinero en el sur de la Florida. Y algunos de los que vienen al centro combinan la noche con el alquiler de una habitación de hotel y una comida en algún restaurante local.

Es importante recalcar eso, porque los fondos públicos son esenciales para el centro, que le pertenece al Condado. La construcción del lugar costó $482.4 millones, y $48 millones de eso provino de donaciones privada. El resto fue fondos públicos.

Las operaciones anuales también las costean en parte fondos del fisco.

Inicialmente, el centro iba a recibir $3.75 millones al año del condado para pagar mantenimiento general y seguridad. Pero en su primera temporada, el centro requirió $4.1 millones más porque los administradores habían subestimado los gastos.

Este año la cantidad fue de unos $7.3 millones, o $1.5 millones menos de lo proyectado anteriormente.

SE espera que el año próximo el centro reciba unos $7.5 millones, y que el aumento se deberá en gran medida a los aumentos de los gastos de electricidad.

Giménez, el comisionado del Condado, dice que él supone que el Arsht Center siempre necesitará un subsidio de unos $7 millones al año; pero espera que ése será el total de fondos públicos necesarios para costear públicamente las operaciones del centro.

Ahora que el centro está bien encaminado, Giménez dice que está preparado para cumplir su función más amplia, la meta de Revivir el distrito Omni en el downtown.

"Siempre ha existido la intención de que la zona del Centro de Artes Escénicas sea el centro de el fortalecimiento de esa área'', dice él. "En años futuros estará el Parque del MUseo en el Parque del Bicentenario, y eso hará mucho también por renovar la zona''.

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