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El downtown de Miami en un mar rosado

Prendida en la espalda de Kimmie Briley había un letrero que decía: "Esta es para mi mamá''.

Y con eso, Briley -todavía sudando por su propia carrera- veía como su madre de 58 años cruzaba la meta en medio de un mar de rosado.

Rosado para recaudar dinero para la consciencia sobre el cáncer del seno.

Rosado porque su madre sobrevivió el cáncer de seno.

"Fue horrible'', dijo Briley, de 36 años. "Estaba vomitando todo el tiempo. Tenía un pelo muy bonito, muy largo y lo perdió todo. Estuvo realmente enferma durante la quimioterapia y la radiación.

El downtown de Miami estaba lleno del color emblemático de la Susan G.Komen For the Cure Foundation que ayer por la mañana enlistó 15,000 participantes como los Brileys para recaudar fondos para ayudar a combatir la enfermedad.

"Estoy muy orgullosa de estar aquí'', dio Linda Briley, sostenido la rosa rosada que se le dio a todos los sobrevivientes del cáncer de seno que terminaron la carrera de 3.1 millas.

Más de 750 sobrevivientes particparon en la caminata-carrera de 5 kilómetros, marchando tras una ceremonia de apertura justo antes de las 8 a.m. en el Bay Front Park.

Aunque todavía no hay cifras finales, los organizadores estiman que se inscribieron, por lo menos, unas 15,000 personas. Esperan igualar los $1.2 millones de donaciones del año pasado.

"La asistencia ha sido asombrosa, no podemos pedir más'', dijo la directora ejecutiva Bobbi Meyers.

Los participantes marcharon a través del downtown de Miami y el distrito de Brickel y de vuelta al Bayfront Park.

K.C y la Sunshine Band se escuchaban a través de los altavoces. Algunas usaban todo tipo de gorros y adornos rosados. Los pequeños también participaron en una simpática mini-carrera.

Los lemas en las camisas y pulóvers eran igualmente coloridos: "¡Salven las TA-TAs'' y "Las queremos a las dos''.

Una familia de ocho sostenía una pancarta: "Bibi Una verdadera Sobreviviente''.

"Es un sentimiento muy emotivo, indescriptible'', dijo Bibi Cabrera, de 52 años, que sobrevivió un cáncer del seno tempranamente detectado en una mamografía.

En el Biscayne Boulevar, María Salomé Rodrígez sostenía una botella de agua, con la medalla de los sobrevivinetes colgada en el cuello. Ella luchó contra el cáncer hace 13 años.

A los 85 años, es una bisabuela que caminó en una versión más corta de la carrera.

"Quiero ayudar para que otras no tengan que pasar por eso. Quiero motivar a las demás'', afirmó.

dovalle@MiamiHerald.com

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