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Investigadores de la UM cerca de resolver misterio médico en mujeres de las Bahamas

Investigadores médicos de la Universidad de Miami dicen estar cerca de resolver un misterio médico: por qué las mujeres de Bahamas tienden a padecer de cáncer del seno más temprano y de una forma más agresiva que otras mujeres. El descubrimiento es un paso hacia nuevas pruebas que pudieran identificar a las mujeres en peligro.

"Creemos haber encontrado algunos malos genes en las Bahamas'', indicó la Dra. Judith Hurley, una especialista en cáncer del seno de la UM y la principal autora del estudio de Bahamas. "Y en poblaciones isleñas tan aisladas, los genes se difunden. Dan la vuelta dentro de las familias extendidas en las islitas y se mantienen en la población''.

Hurley y su equipo han estudiado 18 familias de las Bahamas en el sur de la Florida y están iniciando un estudio más amplio, buscando 200 voluntarias con cáncer del seno en Freeport, Nassau y las Islas Out.

El primer estudio ya está brindando valiosa información. Corlette Floyd, una mujer de Bahamas que vivió en el sur de la Florida, supo que tenía el gen mutante y murió de cáncer del seno a principios de este año. Su hija, Kimberly, de 20 años, descubrió tener la mutación y está considerando una mastectomía con la esperanza de evitar contraer el cáncer de seno.

"Porque soy tan joven, dicen que tengo tiempo para pensarlo y decidir a tiempo'', dijo. Tracy Moss, de 43 años, de Freeport, fue de voluntaria para el último estudio. Le diagnosticaron este año cáncer de seno. Su madre fue diagnosticada a los 34 años y su hermana a los 33.

"Espero que este estudio pueda determinar por qué esto está pasando'' comentó Moss, que recientemente se reunió con los investigadores en Freeport. "Demasiadas jovencitas en las Bahamas está cogiendo cáncer del seno''.

Un investigador médico canadiense que ha estudiado las mutaciones del gen del cáncer del seno en todo el mundo dijo que si el equipo de la UM podía limitar el cáncer del seno de las Bahamas a una pocas mutaciones genéticas, él podría crear una prueba para las mujeres de Bahamas por $50.

"Pudiéramos hacerlo una vez, para siempre. Es genético así que si sus padres no lo tienen, usted no lo va a tener tampoco'', dijo el Dr. Steven Narod, director de la Unidad de Investigación del Cáncer del Seno en la Universidad de Toronto. Las personas en riesgo pudieran tomar medidas preventivas, incluyendo la extirpación de sus senos o sus ovarios y tomar drogas anticáncer como Tamoxifen.

Los investigadores de la UM se han unido a la Iniciativa del Cáncer del Seno de Bahamas, que está tratando de hacer puebas en las mujeres y establecer un registro para rastrear el número de casos de cáncer en las islas.

En Freeport, la Asociación del Cáncer de Gran Bahamas está reclutando voluntarias para el nuevo estudio. "Las mujeres están muy ansiosas'', expresó la directora adjunta Norma Headley. "Quieren información''.

Los estudios UM-Bahamas empezaron en el 2002, cuando Hurley y sus colegas de Bahamas observaron que las mujeres estaban siendo diagnosticadas con cáncer a edades más tempranas que las demás.

Intrigados, Hurley y el Dr. Theodore Turnquest de Nassau investigaron las cartas de los pacientes de cáncer del seno del Hospital Princesa Mmargarita y confirmaron sus sospechas: 48 por ciento de las pacientes habían sido diagnosticadas antes de los 50 años.

En EEUU, menos de un tercio de todos los pacientes son diagnosticados de forma tan temprana.

‘‘En los EEUU, el cáncer del seno es para señoras mayores, de 62 años como promedio. Hay una gran diferencia'', dijo Hurley, cuyo trabajo está financiado a través del Braman Family Breast Cancer Institute en el Centro Sylvester de Cáncer de la UM.

Así que iniciaron un estudio de l8 pacientes de cáncer del seno de Bahamas que vivían en el sur de la Florida. En ocho de ellas, los investigadores descubrieron una o más de tres mutaciones genéticas que pueden predisponer a las mujeres al cáncer del seno.

Floy, la mujer de Miami Gardens, descubrió su riesgo gracias a un estudio de la UM después de que se descubriera que su madre tenía el gen mutante. Su madre fue diagnosticada a los 29 años y murió a los 47. Floyd sabe que ella también tiene la mutación. Su hermana Stacey, de 25 años, no la tiene.

"Estuve un poco deprimida cuando me lo dijeron'', dijo Floyd. "Pero lo superé rezando mucho''.

Todavía afronta la decisión de si extirparse los senos. "Lo tomo muy seriamente. Si decido hacerlo, será a su debido tiempo''.

Desde los años 90, los científicos saben que mutaciones en dos genes -llamados BRAC1 y BRC2- aumentan mucho los riesgos de que una mujer contraiga cáncer del seno o de los ovarios, un 85 por ciento de posibilidades de cáncer del seno y un 60 por ciento de cáncer de ovarios.

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