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Venezuela democrática salvó a miles de presos cubanos

Los programas que el gobierno venezolano negoció en secreto con Cuba desde mediados de la década de 1970 salvaron a miles de presos políticos cubanos y sus familiares con la concesión masiva de visas y el establecimiento de un puente aéreo La Habana-Caracas.

Ese éxodo silencioso duró 10 años, mucho antes de que Estados Unidos pusiera en práctica sus nuevas disposiciones migratorias con respecto a los cubanos en 1994.

El acuerdo comenzó a fraguarse en 1975, un año después de que Venezuela y Cuba reanudaran sus relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 1960. Dos años después, en 1977, comenzaría a llegar el primer contingente de los más de 23,000 cubanos que se estima llegaron a Caracas, entre ellos presos que cumplían condenas de 20 y 30 años.

El programa fue creado durante el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, que asumió su primer mandato en 1974. Pérez, de 86 años y actualmente exiliado en Miami, fue objeto de un homenaje reciente por parte de ex presos cubanos que alcanzaron la libertad gracias a la gestión de su gobierno.

El plan alcanzó su punto más alto durante la presidencia de Luis Herrera Campins, que siguió a Pérez y convirtió a Venezuela en la sede de una de las más importantes colonias de cubanos exiliados en todo el continente.

El plan recibió también el respaldo entusiasta del ex mandatario Rómulo Bentancourt, que fue presidente entre 1960 y 1964 y el único político latinoamericano que se enfrentó abiertamente a Fidel Castro al principio de la revolución cubana.

El programa era parte de "una línea constante de la democracia venezolana de abogar por los derechos humanos en Cuba'', dijo a El Nuevo Herald Simón Alberto Consalvi, en esa época canciller de Venezuela y encargado de coordinar los esfuerzos con el exilio cubano en Venezuela.

"Por una parte, logramos sacar un grupo importante de presos políticos de Cuba, y por otra, en momentos en que había muchos asilados en la embajada venezolana en La Habana, también logramos con cautela que nos entregaran a los asilados'', indicó Consalvi, que en 1974 en su condición de embajador de Venezuela ante Naciones Unidas negoció en Nueva York el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Raúl Alarcón, entonces embajador de Cuba ante el organismo internacional.

La primera lista de beneficiarios fue elaborada por el disidente Mario Escoto, que estaba en libertad condicional en Cuba. Escoto hizo llegar la lista al gobierno de Pérez a través de Aureliano Sánchez Arango, ex ministro de Educación durante el gobierno de Carlos Prío Socarrás y amigo personal de los presidentes Betancourt y Pérez.

Sánchez Arango promovió la iniciativa para liberar presos cubanos y logró una respuesta entusiasta por parte del presidente Pérez y varios de sus ministros.

El objetivo era que el gobierno venezolano "gestionara la expatriación de ex presos y presos políticos, ya que a esas alturas no tenía sentido el mantener en prisión a tantos miles de cubanos'', dijo Alfredo Sánchez, preso político que había purgado una condena de 14 años y estaba entonces en libertad condicional.

La lista fue creciendo hasta incluir a más de 3,000 disidentes y sus familias, aseguró Vikín Meso, uno de los coordinadores del programa a partir de su llegada a Caracas en 1978.

"Ayudamos a consolidar a los cubanos que iban llegando al país a través de varias casas que alquilamos'', recordó Meso, ahora de 84 años, en una conversación con El Nuevo Herald desde su casa en Guarenas, en las afueras de Caracas.

El gobierno habilitó uno de los dos aviones presidenciales para recoger a los presos.

"Un día un agente de la seguridad llegó a nuestra casa para decirnos que teníamos que salir inmediatamente para Venezuela en avión. En menos de un día nos dieron pasaporte y permiso de salida'', recordó Gladys Chinea de Sánchez, de 69 años, que en 1978 partió junto a su esposo Alfredo y su familia.

La intensidad del puente aéreo llevó a los exilados en Venezuela a preparar una infraestructura para recibir y reubicar a las familias cubanas, que llegaban a un ritmo de unas 50 personas por semana.

El gobierno cedió temporalmente las instalaciones de una escuela secundaria en el sector de Boleita, con la ayuda de la Cruz Roja, y luego se alquilaron espaciosas residencias en el este de Caracas.

Tanto el gobierno como empresarios privados ofrecieron empleos a los recién llegados. Muchos exiliados conservaron esos trabajos durante mucho tiempo.

El programa de excarcelación se amplió considerablemente durante la presidencia de Luis Herrera Campins gracias al activismo político que la comunidad de exilados cubanos en Venezuela.

"Cuando llegó Luis Herrera al poder se creó un programa especial para darle sentido a las visas, porque hasta ese momento no había una política oficial sobre el tema'', dijo Joaquín Pérez Rodríguez, cubanovenezolano que condujo personalmente las negociaciones en La Habana para llevar disidentes a Venezuela.

"Nos enfocamos en los ex presos porque tenían una vida muy difícil en Cuba. Eran disidentes políticos y por eso no podían conseguir empleos, o los que conseguían eran de muy bajo nivel, no podían estudiar en la universidad, no se podían reinsertar'', afirmó.

Los beneficiarios del programa eran seleccionados por un comité en el que participaban activistas de la disidencia interna en la isla y del exilio cubano en Venezuela.

Las listas eran posteriormente "purificadas'' por la Disip, la policía política venezolana, cuyo jefe era el cubano José "Pepe'' Vásquez Blanco, que había llegado a Venezuela como cónsul de Cuba en La Guaira en 1960 y después renunció al cargo y pidió asilo político.

"Estábamos tratando de evitar que el gobierno cubano infiltrara espías en la comunidad de exiliados en Venezuela'', explicó Pérez.

Una vez aprobada la lista, el Ministerio del Relaciones Interiores autorizaba las visas para el preso y su familia.

Durante cinco años del gobierno de Herrera llegaron al país más de 20,000 cubanos, aseguró Pérez Rodríguez.

"La tradición de solidaridad entre los patriotas de Cuba y Venezuela tiene rango histórico'', indicó Alexis Ortiz, político y escritor venezolano exiliado en Miami.

"Un venezolano, Narciso López, fue figura de primera línea en la independencia cubana en el siglo XIX; en el siglo XXI se conocen el apoyo del presidente Carlos Prío Socarrás y su ministro Aureliano Sánchez Arango a los demócratas venezolanos asilados en Cuba; y líderes venezolanos como Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez apoyaron la lucha de los cubanos por zafarse de las dictaduras de Fulgencio Batista y Fidel Castro'', puntualizó Ortiz.

ocasto@herald.com

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