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Nunca es demasiado tarde para la justicia

Perseguimos a los criminales de guerra nazis que han vivido durante décadas con identidades falsas en Estados Unidos, y nuestro gobierno los lleva a los tribunales. El asesinato con impunidad no debe ser tolerado.

¿Qué hacemos con los cubanos que ahora están aquí y que han cometido crímenes horrendos en los que han muerto ciudadanos estadounidenses?

Edmundo Ponce de León, ciudadano estadounidense naturalizado que vive en Miami-Dade, podría ser uno de ellos.

El hombre de 72 años es sospechoso de haber participado en el secuestro de un avión de Cubana de Aviación que salió de Miami con destino a las playas de Varadero el 1 de noviembre de 1958. Cuatro secuestradores cubanos exigieron al piloto que se dirigiera hacia la zona oriental de Cuba, donde estaban acampados los rebeldes. El avión se estrelló frente a las costas cubanas, matando a por lo menos 14 personas, entre ellas tres niños y una mujer embarazada.

Junto a los cadáveres se encontraron bolsas de lona con ametralladoras, granadas y otras armas para los rebeldes.

Al menos dos testigos sobrevivientes de la catástrofe viven ahora en Miami. Uno de ellos identificó a Ponce de León como uno de los secuestradores durante la investigación de 1958 en una declaración jurada a la que se sumó uno de sus familiares. El que entonces era el cónsul general de Cuba también mencionó su nombre.

Pero la revolución de Fidel Castro lo cambió todo. Para el 1 de enero de 1959, los rebeldes habían asumido el control de la isla. El gobierno estadounidense renunció a su investigación meses después y el resto, como se dice, es nuestra triste historia.

Ponce de León, quien regresó a Estados Unidos en 1994 sin ser detectado, insiste en que él no fue uno de los secuestradores. Afirmó a los periodistas de The Miami Herald Alfonso Chardy y Michael Sallah, así como al reportero de El Nuevo Herald, Gerardo Reyes, que él era sólo un pasajero.

¿Le importa al Departamento de Justicia averiguar quién tiene la razón?

¿Le importa a alguien que se haga justicia?

Como el secuestro, la toma de rehenes es un delito serio. En ese caso murieron inocentes.

Los dos sobrevivientes de Miami, Omara González y Osiris Martínez, son de una edad ya avanzada. ¿Deberíamos esperar aún más? González afirma que ella puede identificar todavía a Ponce de León, cuando se le mostró una foto reciente de él.

Ella reconoció los ojos del secuestrador en el rostro del anciano. "Yo nunca los voy a olvidar mientras viva'', dijo González, quien tenía entonces 16 años y cuyo abuelo murió al estrellarse el avión. Todavía la persiguen las pesadillas.

Martínez, que ahora tiene 81 años, perdió a su esposa y a tres hijos, de 2, 4 y 5 años, respectivamente. Díganme que no fue un crimen.

El chofer de los ladrones en un robo de bancos que causa muertes puede ser acusado de homicidio en primer grado aunque no haya disparado un tiro. ¿Qué se hace con los secuestradores terroristas?

¿Simplemente ignorarlo?

Si esta nación regida por las leyes no investiga ¿podríamos esperar una oportunidad de reconciliación y justicia el día en que Cuba tenga un gobierno democrático?

Argentina Chile, Yugoslavia y Alemania han tenido que lidiar con pasados sangrientos y han utilizado medios legales y las leyes internacionales para hacer justicia a las víctimas.

Ponce de León, según los archivos del gobierno estadounidense obtenidos por The Miami Herald, era un teniente de las fuerzas revolucionarias de Castro. El aduce que solamente trabajó de intérprete después de la revolución.

Que no me digan que ha pasado mucho tiempo.

Eso nunca le ha impedido al gobierno de Estados Unidos perseguir a los sospechosos de asesinato en casos que se remontan décadas atrás.

Ponce de León se crió en Nueva York, sirvió en la Fuerza Aérea y habla muy bien el inglés.

Al parecer, él simplemente se coló de regreso en el país, trayendo consigo una licencia de conducción vieja a su regreso en 1994.

En esta ciudad perdemos mucho tiempo persiguiendo a los fantasmas de antiguos comunistas que luego se arrepintieron.

Es posible que ahora tengamos entre nosotros a uno vivo, cuyas acciones causaron la muerte de 14 personas.

Esto no es una cacería de brujas. Es un llamado para que se haga justicia.

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