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Deuda con Sherritt pone en peligro la perforación petrolera

Los $392.8 millones que el gobierno de Raúl Castro adeuda a Sherritt International pudieran poner en riesgo las operaciones petroleras de la corporación canadiense en Cuba tan pronto como el próximo año.

Según el informe corporativo sobre el tercer trimestre (julio-septiembre) del 2008, las cuentas pendientes del gobierno cubano con Sherritt representan "una exposición al riesgo crediticio'' y comprometen los planes de expansión petrolera acordados para el 2009.

Aunque el reporte reconoce que el gobierno cubano ha manifestado la intención de cumplir sus obligaciones financieras con la corporación "a pesar del negativo impacto de dos huracanes y las deplorables condiciones de la economía global'', los ejecutivos de Sherritt advirtieron que evaluarán detenidamente los proyectos de perforación en la isla.

"La corporación cree que un marco aceptable para el cobro ordenado de los ingresos y la implementación de un programa apropiado de inversión debe ser acordado antes de la iniciación de la etapa de perforaciones [en territorio cubano] en el 2009'', indicó el texto, divulgado este miércoles.

La firma --con sede en Toronto-- también indicó que aplaza sus planes para construir una refinería en territorio canadiense, concebida como emprendimiento conjunto con el gobierno cubano.

El pasado julio, Sherritt anunció oficialmente la decisión de abandonar sus planes de perforación en aguas profundas de la llamada Zona Económica Exclusiva (ZEE) del Golfo de México y reorientar su estrategia petrolera en Cuba hacia la plataforma insular. Sherritt se mantiene operando dos bloques en tierra firme, en colaboración con la petrolera canadiense Pebercan, y adquirió un área adicional al sur de la provincia de La Habana.

De acuerdo con el convenio bilateral, el petróleo extraído por Sherritt en Cuba era tradicionalmente comprado por la empresa estatal Cuba Petróleo (CUPET), pero en ocasiones servía para compensar los impagos del gobierno cubano a cambio de permitirle a la parte canadiense la exportación de los crudos y el reajuste de sus contribuciones por la extracción de níquel y cobalto en la isla.

Sin embargo, el informe corporativo señala que "los recientes ajustes en los precios del níquel y el cobalto han impactado negativamente la cantidad de fondos disponibles'', lo que impide a Sherritt negociar las deudas con la parte cubana bajo las mismas tarifas fijadas por el mercado en etapas anteriores.

La encrucijada de Sherritt --pionera de la inversión extranjera en la isla-- es compartida por Pebercan, a la que el gobierno cubano no le paga desde el pasado abril. Al término de este año, CUPET debe retribuirle a Pebercan $118.9 millones, de los que apenas ha pagado $2 millones, según un informe reciente de la firma canadiense, radicada en Montreal.

La divulgación del informe coincide con el anuncio de un virtual acuerdo entre el gobierno cubano y la estatal brasileña Petrobras, en ocasión de la visita del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a la isla. Este mes, CUPET afirmó que las reservas petroleras en aguas profundas podrían llegar a los 20,000 millones de barriles.

Sin embargo, los analistas consideran que el informe de Sherritt constituye una mala señal para los inversionistas.

"En el momento en que Cuba está tratando de atraer la inversión extranjera para perforar en la ZEE, las revelaciones de impagos por su principal socio petrolero no resultan nada alentadoras'', señaló el ex ejecutivo petrolero Jorge R. Piñón, investigador de la Universidad de Miami.

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